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sábado, 31 de agosto de 2019

Poema de amor / Libar néctar de tu flor

Libar néctar de tu flor
hacerme polvo al tocar,
comer miel en tu mirar
volverme brisa en tu voz.

Húndeme, en tu fe abismal
hablaré con tu ventana,
ábreme, en mí era mortal
vagaras por mi montaña.

¿A quién mi rostro de lluvia
si no es la sed de tu huerta?
¿A dónde tu piel de juvia
si no alimenta mi hoguera?

Y como podrían ser otros
los espejos de mi andar,
si no puedo respirar
ni moverme sin tus ojos.

sábado, 10 de agosto de 2019

Profunda tristeza

Las noches son ásperas
garras sobre mi pecho,
el aire quema mis pulmones
mientras la lluvia me enceguece,
hay un cielo que se mueve
pero el frío se queda aquí,
sueño que promete olvido
pero condensa negra nube,
que no suaviza al despertar
mi tormenta solo crece,
estoy mortificado por ti
en la carne y el espíritu,
ya no puedo hablar
ni elevar mi oración,
solo el llanto patético
que brota de versos rotos,
enuncia sin reparo
mi profunda tristeza.

martes, 16 de abril de 2019

Sobre el manto

En los suelos hay cicatrices
hechas por garras ardientes
que no conocen la moderación,
pertenecen a una bestia sin culpa
fácil de provocar por la Naturaleza
pero aún más de perder el control,
con sus fauces consume el aire
movida por el hambre eterna
hecha de deseos infernales
que arrojan Cuerpos al llanto,
un vino amargo que no se acaba
y que uno ha sido obligado a beber,
sentados para contemplar los fósiles
estas cenizas arrojadas sin piedad.
Pero sé que la Tierra nos habita,
volverá la Madre a confortar
y el verdor para borrarnos.

domingo, 10 de febrero de 2019

Gárgola

Oculta entre las piedras y los peatones
hay una voz que el tiempo desordena,
una vigilante cautiva
y segura de ser libre,
encargada de no intervenir
ante las caras de espanto
que son arrojadas al aire
por el pobre y necesitado,
no sufre ni conoce el placer,
solo la vigilia inmutable
y abrazada por el óxido,
una causa que no entiendo ni soporto
mientras me toca con sus ojos de metal.

sábado, 20 de octubre de 2018

Destino

A una cierta hora de la noche,
un rumor atraviesa las calles,
comienza como un susurro entre la niebla
que hace temblar a las casas ya dormidas,
no se distinguen sus gestos e intenciones,
viaja como un incienso arcano
dejándose respirar en el aire
y aquellos que sienten el horror helado
subir por sus cuerpos hasta la nuca,
quedan paralizados en un rincón lejano del ahora,
los minutos lo vuelven más pesado,
hasta que hibrida entre el sueño y lo real,
una máscara de plata,
cabalgando un manto,
es un acto fantasmagórico insoportable,
él es la muerte, está enfadado,
pero no me importa,
yo no le he hecho enojar,
yo solo puse la piedra,
tense los hilos,
soy el que corre bajo la lluvia
entrando en callejones oscuros,
el que salta en las escaleras
y deja las puertas sin seguro,
el que se adentra en el bosque,
recorriendo un largo camino
de tinieblas antes de alcanzar
el resplandor de la conciencia,
soy la mano que mueve piezas ajenas,
entregándole la partida al rey negro,
soy una carcajada despreocupada
que hace eco en la habitación,
hasta que el rumor atraviesa
y presenta su rostro atroz,
solo entonces me callo y me voy,
me voy para buscar suerte en algún otro lugar,
donde pueda moldear el destino, una vez más.

lunes, 16 de julio de 2018

Volar

Veo las nubes moverse con una calma monstruosa,
acariciando las montañas con sus dedos fríos,
como llamándolas a despertar de algún sueño,
solo para tener su atención y entonces devorarlas.

Miro el verdor que se desvanece olvidándose de mí,
su rostro queda cubierto en blancura y levedad,
mi cuerpo se estremece al ver este mundo,
amando como todo se consume en nubes.

Llevándose mi razón ante las puertas de reinos ocultos,
donde las voces viajan a través de ensueños flotantes,
donde las formas cambiantes entran por mis ojos,
confundiéndome con su belleza imposible, escandalosa.

Su suelo se propaga sin piedad y se convierte en criatura,
soltándose de sí y otorgando formas a mil criaturas más,
cada una con sus inquietudes y caprichos,
apoderándose de mí y elevándome más.

martes, 29 de mayo de 2018

Apnea

Subo por tu cuerpo de pólvora,
sin aliento, solo con mi ímpetu
que no se sofoca ni se detiene.

Subo por tu cuerpo de arenisca,
ya sin aire dentro mis pulmones,
resistiendo el colapso repentino.

Sin palabras ni diplomacia alguna,
solo gemidos, labios, deseo y alma.

Entrégame un lugar en tu abismo fugitivo
y devuélveme el aire antes de que muera.

miércoles, 23 de mayo de 2018

Salvaje exterior

Mi rostro se cubre con el manto áureo
de la brisa desnuda que llega hasta aquí,
afuera en la intemperie más sensible,
desabrigado ante la caricia nocturna,
en el centro de las cosas nunca nombradas,
escucho el rugido de los insectos
asfixiando la brisa, una advertencia
y una canción que trepa y anida en mi cabeza,
pidiéndome que me entregue a lo salvaje,
los árboles se agitan y todo se enfurece,
cada movimiento en la maleza indomable
se vuelve un aullido, un nuevo centro
arrancándome de mi y de mi inconsciencia,
las luciérnagas danzan invocando truenos,
la tierra late bajo mis pies inquietos
hasta que una descarga se anuncia,
y me elevo junto con la electricidad,
hasta las copas de los árboles
donde puedo contemplarlos,
ya nadie invoca, ya no existe centro,
ahora puedo distinguir cada sonido,
me entrego al bosque y sus provocaciones
y permanezco vivo o quizás muerto
sobre esta tierra, sin saber cómo salir.

martes, 20 de marzo de 2018

Velada jaspeada

Deja que mis manos rompan el fino cordón de aire
que se sostiene dulcemente entre mi piel y tu piel,
deja que las horas circulen con el aroma nocturno,
que nace de blancos puros tendidos sobre la mesa,
coronas santas, benditas del Amazonas respirando
y de una dicha formada de breves suspiros robados,
cena conmigo y deja que la luz de plata nos bañe,
comamos del silencio amoroso oculto en la mirada
mientras la brisa silba una melodía desnuda y fiel,
que las sombras se levanten y se marchen veloces,
líbrate de desengaños y descansa ya de tus males,
tócame, que esta noche no es una ilusión desvelada,
abrázame inocentemente ante la promesa jaspeada
y disfrutémonos la vida, sin saber si volverá mañana.

lunes, 12 de marzo de 2018

Terpsícore

Los latidos se escurren sobre los muros,
como si sus pasos quisieran dejarnos,
ella baila,
baila teñida con la luz.
Todos los huesos de los cuerpos,
se desvanecen en el humo,
ella baila,
baila ceñida con la oscuridad.
Las sensaciones se desbaratan
y se mueven con la voz el arpa,
se desdoblan en mí,
cuando ella baila.

jueves, 18 de enero de 2018

Un sitio para nosotros

¡Qué sueño lúcido has traído a mí!
Las horas me alcanzan para adorarte,
la brisa adorna tu cuerpo
y me invita a las caricias,
cada vez que te mueves
resplandecen en el aire
finos cordones de cristal,
el sol abraza con su luz
los retoños del suelo,
y nos llama renovando la dicha;
algunos de mis cabellos
se quedan en tus manos,
lo mismo que mis versos
cuando me besas los labios;
tú me ofreces la inspiración,
el aire con su gesto amable
que lo suaviza todo,
la caricia firme que calma,
cura el dolor de mis muñecas
y los males de mis años;
yo te ofrezco el agua,
la palabra con su dulce atención,
el río que lleva en sí la fuerza
del amor que he jurado,
la voz que canta por ti,
para ti.

jueves, 4 de enero de 2018

Gracias

Por mi madre y por mi padre,
por mi hermano, por el amor
y por la familia,
por las mascotas, las plantas,
las flores y las aves,
por la comida y por el agua,
la sal, el calor y los aromas,
por el cansancio y por el sueño,
la desesperación y  por la calma,
por el tiempo y el ritmo,
por el río y por las nubes
las canciones y el bosque,
el polvo que flota,
las estrellas que viajan,
las estrellas que estallan,
la sangre recorriendo mi cuerpo,
la noche preciosa, el abismo,
las manzanas y las promesas,
por las voces que dan su consejo,
los acordes y las letras,
por las caricias, el aire
y por la poesía,
por los desvelos y lamentaciones,
las sonrisas y los besos
por el mar y por la tierra
por la niebla y las tormentas,
por los fracasos y las nuevas ideas
los malos tiempos y las buenas noticias
por el pan y por el vino,
por las piedras y las semillas,
la luz y la arena,
la amistad y los árboles,
las hojas secas y los zarcillos,
por la gente y sus tradiciones,
la amabilidad y el respeto,
la sinceridad y la inocencia,
las gracias y los dones,
por la humildad y por el perdón,
por el trabajo y por la luna,
el viento helado y los caminos,
por la lluvia y por el campo,
por el refugio, el deseo
y la inspiración,
la nieve, la larga espera y por el sol,
por el fuego y por la brisa,
por los recuerdos y por el frío
por la aurora y el atardecer,
el silencio y la fiebre,
los ecos y murmullos,
el llanto y el consuelo,
por la contemplación
y el sentimiento ante lo desconocido,
por los años, el pasto y la quietud,
por una ilusión y una pasión azuladas,
por todo lo espiritual,
por todo lo corporal
y por todo lo que aún ignoro,
gracias porque me amas.

jueves, 9 de noviembre de 2017

Bañarse en el río

Es de noche, salgo de mi hogar
para penetrar en la espesura,
ahí donde los cuerpos silvestres
anidan y cazan imponiendo su ley;
camino hipnotizado por una sensualidad abrumadora,
me está llamando una calma total,
mis pasos son como bruscos despertares
sobre una tierra oculta en lo profundo,
senderos entretejidos a través de diversos pisos,
a través de húmedas plantas y exuberante follaje,
a través de ecos aullantes y miradas nocturnas;
todo está tan desnudo, tan llano y entero,
una promesa enterrada por una madre celosa y fiel,
un llanto siempre verde, aun sin yo poder entender
estoy abriéndome, están llevándome a algún lugar;
toda esta maleza azul, después verde, después blanca,
las estrellas fúlgidas, los árboles altos y frondosos,
toda esta oscuridad preciosa me ofrece su hermandad,
me hace sentir libre, protegido y acechado a la vez;
me detengo ante un río de zigzagueantes orillas
y despojándome de mi ropa entro al agua,
ella me cubre hasta la cintura, me abraza,
agua fresca de confortable temperatura,
apenas fría, avivando cada poro de mi piel,
como rejuveneciéndome, como adormeciéndome,
en la orilla se pueden ver los jaguares y las flores,
ya están esperándome,  entre las hojas y la luz,
todas estas flores amarillas, rojas, azules y moteadas
embellecen mi mirada y enternecen el aire con su perfume,
termina el llanto, ya estoy acercándome al despertar;
la brisa de la montaña acaricia la superficie del agua,
los rayos lunares reflejan en el fondo las piedras preciosas,
espinela que seduce con su brillo en todas direcciones,
y mi cuerpo se mueve al ritmo del empuje de la corriente;
este es un lugar donde dormir,
es un abismo completo y final,
me baño en el río y las flores se inclinan,
ojos verdes me miran y rugen con fuerza,
en un impacto celeste que rompe el cristal,
este es mi cuerpo, que se va con el río.

lunes, 30 de octubre de 2017

Cantos de la buena memoria

No todo era estéril y agonizante,
sesgado por lúgubres ángulos,
interminables horizontes de nada,
huesos cargados de gritos y llantos
ahogados en el polvo insaciable
que se cuelgan en la memoria,
voy a buscar en la bruma de mi alma
los días de antes, antes del viento mortal.

Hubo cuerpos de aguas cristalinas
que transitaban todos los senderos sin detenerse,
nutriendo cada hendidura y cada arteria,
atravesando cañadas, valles y montañas,
solían brotar una marea de formas y texturas,
hubo árboles y aves, poblaciones y tiempo alrededor,
había rayos solares que impactaban contra la superficie
y su luz bañaba los cuerpos brindándoles energía y calor.

Había flores inclinadas, flores dispersas,
flores sobre las piedras y sus versos,
piedras olvidadas cayendo al abismo,
piedras benditas de otros tiempos,
esas eran las cosas que tenían un valor,
esas eran las cosas que tenían un nombre.

No era esta la sombra vacía,
sé que había un amor, un calor, una caricia sensitiva,
no era mi voz un eco total,
sé que había una canción, un deseo, un ser humano en mí.

martes, 17 de octubre de 2017

Enemigo de un mundo ausente

Vengo de las cuevas bendecidas por Éufrates y Tigris,
mi piel carga la arena de aquellos desiertos antiguos
y mi rostro lleva el signo de un ritual insospechado
he contemplado planicies sin un principio ni un final,
he navegado por incontables millas
y he alcanzado numerosas cumbres,
no hay senderos que no pueda recorrer,
no hay muros que impidan mi paso
y se bien lo que es propio a cada tiempo.

Vengo de muy lejos por lo que es mío,
vengo por las piedras preciosas de la tierra que agitas,
vengo por los árboles que viste y no viste crecer,
por las flores y los animales y todo solemne recurso
que con tu estupidez has tocado y condenado,
vengo por el nombre que te dieron tus padres,
por tu escudo, los gemidos y los cantos de gloria.

Voy a arrebatarte la calma
con el estruendo avasallador de los tambores,
con el empuje violento del sismo,
con la indiferencia mortal del hombre,
voy a conmocionar tu corazón,
marabunta de generaciones de este y otros siglos,
entre las voces de ideales olvidados en el fuego.

Tomaré todo de ti y se lo entregare a tus enemigos,
pasará un poco de tiempo y también a ellos tomaré,
no debes olvidar, que todo esto se ha visto ya,
ante todo, le han dado memoria al hombre para recordar
y le han dado permiso al tiempo para contar mis hazañas,
para que lleguen hasta tu pecho y entiendas y temas,
claramente digo que fue este el destino del hombre.

Estoy presente en las partículas
que azotan el aire, un aire de plomo,
soy los glaciares que se derriten,
soy el enemigo de un mundo ausente,
soy la ojiva nuclear, yo soy, la guerra.