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miércoles, 12 de junio de 2019

Oración para mi padre

Si yo pienso en mi padre en este momento
por sobre todo me siento agradecido,
si yo pienso en mi padre en este momento
una bendición de Dios es lo que pido.

Te pido que guardes su vida en tus manos,
te suplico que siempre veles por él,
que lo libres de peligros cotidianos
y que lo apartes del enemigo cruel.

Bendice su gran esfuerzo y su dolor,
permíteme ser su consuelo y su alegría,
bendice todo su trabajo y su amor,
y déjame ser mejor hijo cada día.

lunes, 20 de mayo de 2019

Breve aclaración sobre el amor

No es capricho de valor indecible,
no es interés por la gema plateada,
tampoco es una pasión desbordada,
el amor más allá de lo sensible
es sacrificio que no espera nada.

viernes, 17 de mayo de 2019

Oración de luto

Con el corazón roto y el alma segada
en esta hora fría, de profundo dolor
imploro a los cielos guarden mi clamor
ruega con nosotros dulce Madre amada.

Que los ángeles entreguen a bien tu alma
que Jesús tenga ya lista tu morada
y que a nosotros hoy vuelva su mirada,
concédenos Dios el consuelo y la calma.

domingo, 21 de abril de 2019

Testimonio

Cuando el sacerdote
extiende sus manos
y pronuncia el ritual,
resuenan sus palabras.

Siento estremecer mi alma entera
como si un fuerte viento entrara
y sacudiera las llamas de los cirios
revelando las cosas escondidas.

-Esto es mi cuerpo.
Señor mío.
¡No estás en el sepulcro,
estás frente a mis ojos!

-Este es el cáliz de mi sangre.
Dios mío.
¡En verdad estás vivo,
mi fuerza y mi esperanza!

Una palabra tuya para sanarme.
Amor mío.
¡Eres tú el alimento,
para la salvación de las almas!

lunes, 1 de abril de 2019

Por volver a verla

Dime qué cosa hay en este mundo
que un hombre enamorado
no haría por una mujer,
por volver a verla.

Siento un suave dolor en mi pecho,
como si Dios presionara levemente
con la santa palma de su mano,
lo suficiente para dejarme aún con vida.

De modo que yo no pueda dejar de sentir
un amor cada vez más profundo hacia ella,
como un fuego que crece implacable
y se aviva implorando su presencia.

El cansancio terrible de mil viajes,
el temor en profundas tinieblas,
cualquier dolor sobre esta tierra,
por volver a verla.

Itzel Aranzazú Robles Cano

domingo, 6 de enero de 2019

Epifanía

Era ya la víspera de la epifanía o bien día de reyes, es igual. Yo estaba cansado y orgulloso por el trabajo que había hecho, sentado en mi sillón favorito contemplando mi propia obra de arte, ningún niño despierto a causa de algún ruido extraño en la sala, las cajas colocadas junto a los zapatos con una simetría perfecta, me sentía como un director famoso que había preparado todo para la escena perfecta, ya solo quedaba esperar unas horas. Habrá sido por todo el trabajo de la semana pasada, conduciendo por todas partes, quizás fue que tomé ese vaso de leche caliente o simplemente que ya era tarde, como sea caí rendido en mi cómodo sillón y me dormí.
De pronto escuche como si una puerta se abriera pausadamente, todas las puertas en esta casa rechinan como cachorros escandalosos, esa era mi señal, pasos sigilosos recorriendo el pasillo mientras me escondía en la cocina y entonces…
Nada, nada ni nadie, ni un solo niño curioso entrando en la sala, deje mi escondite para ver que tramaban pero estaba solo, las galletas que no me comí sobre la mesita y la obra maestra intacta. Me sorprendí mucho pues nunca tardaban tanto en bajar, ya casi amanecía y entonces lo vi, un niño Dios en la mesita, me salió ayer en la rosca pero creí que lo había guardado en la cocina, al tomarlo me llene de nostalgia, escribir mi carta y esperar a mis reyes magos, esa tierna infancia que no deseo olvidar. Entonces pude ver una luz en el pasillo, ahora si eran ellos pensé, pero no me dieron tiempo de esconderme cuando una estela de luces coloridas entro a la sala, todo quedo iluminado de rojo, azul, de morado y de rosa, verde y naranja como una bandera que ondea por el viento pero sin viento, sin lógica posible, pude ver que marchaban como en un desfile montones de juguetes, guiados por la estela de luces entraron a la sala, primero un pingüino “no me caigo” luego miles de bloques para armar, muñecas de vestidos brillantes, patos bailarines y caballos que rebotan, un avión a control remoto que daba vueltas por la sala, súper héroes sonrientes y dinosaurios enormes rugiendo, bicicletas de colores, patinetas y patines con cascos, rodilleras y coderas, castillos de princesas y príncipes, peluches adorables y figurines coleccionables, balones y pelotas rebotando, trenes encarrilados y autos de carreras con pistas que se armaban solas para una carrera interminable, todo esto frente a mí, sin poder explicarlo yo quede maravillado, asustado, asombrado, no sabía qué hacer, ahora sí que los niños bajarían a ver todo este alboroto, robots haciendo ruido a la par de naves voladoras, guitarras y baterías tocando rock and roll, libros electrónicos para jugar, aprender y colorear, juguetes de todos tamaños, formas y colores, y al final de todo este espectáculo dos marcos pequeños entraron bailando, mi curiosidad me hizo levantarlos y al ver las fotos no pude contener el llanto, en una estaba yo, era una foto mía a los 7 años, una foto que creí había perdido y en la otra una foto donde estábamos todos, yo, mi hijo, mi hija y mi difunta esposa, una foto que había escondido hace tiempo. Había dejado que mi tristeza me quitara los bellos recuerdos de mi familia y de mi propia infancia, pero esa mañana estaba contento como nunca antes. Entonces alguien saltó sobre mí y desperté, era mi hijo.
-Papá ya llegaron los reyes, se comieron todo y dejaron todo muy acomodado-
Todo el espectáculo había desaparecido y solo quedaban mi obra de arte y dos marcos pequeños en la mesa.
-¿Eres tú papá? Cuando eras niño y también está mamá con nosotros-
-Que increíble, nunca habíamos visto esas fotos papá-
-¿Quién las dejo aquí papá?-
-Fueron los reyes magos mis niños.-
Aún en este tiempo hay lugar para creer.

domingo, 9 de diciembre de 2018

Sagrario

Esta tarde es triste y llueve tanto,
como un lamento de mi memoria,
recuerdo el polvo sobre los estantes,
las cosas que eran y que desprecie,
el pasto crecido que ya no quiere mi atención,
aquellos espejos rotos y botellas vacías,
el brillo azulado de un coro de ángeles,
yo que descuide por completo la casa mía,
ya  nada es mío ni puedo robarlo,
ayer que decidí cuál era mi dicha
y hoy que solo vivo por estar vivo,
por eso esta tarde salgo apresurado,
sin abrigo ni besos de despedida,
camino entre las calles y callejuelas,
sin detenerme con nadie ni nada,
nada ni nadie se queda conmigo.

Y al estar de pie, con ganas de llorar,
frente a las colosales puertas,
quieto como si hubiera golpeado un rayo
y con una hambre inmensa,
me miran jueces bien abiertos que van saliendo
y pienso que ellos dicen con voces muy bajas
¿Quién será este hombre?
¿Qué tristezas le tienen tan enfermo?
O ¿Cuánto habrá tomado este infeliz?
Hace mucho que ya no bebo,
hace poco que ya no aguanto,
doy un paso y me adentro en la parroquia.

Me muevo entre las bancas y los nichos,
¿Quién de nosotros o de aquellos
podría erguirse hoy sobre un nicho?
Si no hay cosa material que nos sostenga,
si cada mujer y cada hombre se tiene
a sí mismo como  una verdad indecible,
una conciencia gris, sin temor ni dolor.
Al acercarme discretamente al altar
puedo contemplar esas manos,
las dos manos santas clavadas,
las espinas que atraviesan al hombre
y el rostro doliente que busca al Padre,
no encuentro consuelo,
ya no contengo el llanto
y me doy cuenta que una mujer me está mirando,
una mujer de carne y hueso,
que me mira con compasión,
como si yo recién me hubiera bajado de la cruz,
como si supiera perfectamente
cuanto dolieron las espinas y los clavos.

¡Oh dios mío!
De haber sabido antes que estabas aquí
quizás yo no hubiese sido indiferente,
aquí en este sagrario inmaculado
que es un refugio para el pecador
y que me mira como mi madre,
es que a veces de Dios,
uno necesita una madre.

¡Oh madre mía!
De haber sabido antes que te tenía,
tal vez yo habría sido mejor hijo,
mejor hermano, mejor padre
y ahora que me doy cuenta
de que nada de esto me fue ajeno
pero que por elección lo ignoraba,
quiero atenderlos a todos.

Quiero volver arrepentido a mi hogar
y ofrecerles a todos un acto sincero,
quiero calmar esta hambre de amor
y ofrecerles a todos un pan caliente,
a los estantes, el pasto y los ángeles
con la fe que había perdido, hasta hoy.

lunes, 3 de diciembre de 2018

Claustro

Un patio cuadrado con cuatro rostros familiares,
cuerpo, intelecto, espíritu y su relación fuera del yo,
encierra al hombre en toda su dimensión,
le resguarda y le da acceso al mundo y sus inquietudes,
en el centro, sobre una imponente fuente de granito,
la Inmaculada Concepción ofrece su fiel oración,
guiando a los frailes desde maitines hasta completas,
solemne incienso que huele a casa amada,
y la sombra de un árbol que recoge regalos frutales,
el penitente recorre el claustro, sin prisa,
como un niño que visita la casa solariega,
admira con asombro las altas arquerías,
descansando sobre columnas y dobles columnas,
cada piedra esta bendita y guarda en si un secreto,
una promesa invisible y misteriosa,
tanto que ni él mismo advierte su naturaleza,
sin advertencia, desaloja el silencio
por aquel murmullo quedo de la confesión,
y el penitente se marcha,
a veces algo preocupado,
de si lo habrá dicho todo
o si acaso volverá mañana,
el claustro le parece como una estancia,
ubicada entre lo mundano y lo sagrado.

sábado, 3 de noviembre de 2018

Escapulario

En medio de las llanuras interminables,
donde el frío mordisquea mis orejas,
se presenta ante mí como una mujer,
dueña de las formas más seductoras,
dando saltos entre arbustos de espinas,
sudando dulces perfumes irresistibles,
se pierde entre la maleza y se vuelve otra,
la estatua de oro que nada ve y sin embargo,
sabe de mis deseos, juega con ellos entre sus dedos,
el poder con sus muecas miserables,
embistiendo mis sentidos,
tratando de hacerme caer
hacia una fosa sedienta,
hacia un manantial flotante,
donde todos nos estamos mirando
hasta que la esperanza se agota;
ahora abre sus ojos en un fuego astral,
apuntando a mi pecho con la lanza,
para incendiar mi cuerpo y mi alma.
¿Cuántos otros habrá consumido ya?
Pero no, no puede hacerme daño,
Me he puesto un yelmo sagrado
Para librarme de sus acometidas
y llevo puesto un escapulario
con cinco llagas encendidas
que me hieren y me salvan,
descansa en mi mente y en mi corazón
un cántico entonado por el universo,
piérdanse de mi los caminos contrarios,
los caminos inciertos, yo sé a dónde debo ir.
Me he atado con una cuerda firme,
para no desviarme de mi objetivo
y así sostenerme ante la ventisca,
esta es la alegría que inunda mi alma,
sé quién soy y he elegido mi camino,
esta es la virtud que corona mi dicha,
cada uno de mis pasos está seguro;
y aquella estatua de oro, aquella mujer,
ahora se vuelve viento aullante,
frío enfurecido y niebla mortal,
pero no me detendré, ya falta poco,
seguiré por las llanuras hasta alcanzar la montaña.

domingo, 21 de octubre de 2018

Sabiduría

¿Quién hay que sea sabio en este mundo?
Alguno que sepa anunciar lo que está oculto,
todos nacemos sin entender,
no hay maestros entre nosotros,
solo viento de orígenes remotos,
sopla y hace a las hojas caer,
luces entran y salen por los ojos,
poco tiempo hasta el anochecer,
tenemos miedo a las garras y a la oscuridad,
solo en asistencia divina se contempla la verdad.

domingo, 22 de abril de 2018

A donde volver

Imagino el día en que caminaré hacia ti,
como tantas veces lo he hecho ya,
sí, pero esta vez será para quedarme,
no llevaré conmigo ni mi muerte,
mi alma descansará completa en ti,
diviso el día y mi corazón se alegra.

domingo, 7 de enero de 2018

Refugio de pecadores

Andaba yo por las tinieblas,
huérfano y perdido de mí,
mi cuerpo vuelto mimbre,
que al tocarlo se quiebra,
mis ojos como la hojarasca,
que de tanto llorar se seca,
y mi alma toda arrepentida,
en busca de algún lugar,
alguna luz para guiarme,
hasta que llegó a mí la brisa,
el aire se perfumó con rosas
y sin merecer yo el perdón,
me cubrió un manto azulado,
levante la cabeza para mirar,
era el rostro de una madre
que atiende a su hijo amado
con la más dulce esencia,
vi en sus ojos mi consuelo
y sus brazos me apartaron
del frío y de toda sombra,
en las manos la sensación,
un amor que no tiene fin,
he vuelto ya a mi hogar.
En verdad eres mi refugio
y en tu presencia consigo
la luz que eleva las almas
y otorga la gracia para ir
hacia una nueva vida
de bien y de paz.
Virgen del Refugio de pecadores
72 aniversario de la coronación de la Virgen del Refugio de pecadores como patrona del pueblo de Acámbaro Gto.
fotografía Virgen del Refugio
Fotografía por Paco Jaime 



jueves, 4 de enero de 2018

Gracias

Por mi madre y por mi padre,
por mi hermano, por el amor
y por la familia,
por las mascotas, las plantas,
las flores y las aves,
por la comida y por el agua,
la sal, el calor y los aromas,
por el cansancio y por el sueño,
la desesperación y  por la calma,
por el tiempo y el ritmo,
por el río y por las nubes
las canciones y el bosque,
el polvo que flota,
las estrellas que viajan,
las estrellas que estallan,
la sangre recorriendo mi cuerpo,
la noche preciosa, el abismo,
las manzanas y las promesas,
por las voces que dan su consejo,
los acordes y las letras,
por las caricias, el aire
y por la poesía,
por los desvelos y lamentaciones,
las sonrisas y los besos
por el mar y por la tierra
por la niebla y las tormentas,
por los fracasos y las nuevas ideas
los malos tiempos y las buenas noticias
por el pan y por el vino,
por las piedras y las semillas,
la luz y la arena,
la amistad y los árboles,
las hojas secas y los zarcillos,
por la gente y sus tradiciones,
la amabilidad y el respeto,
la sinceridad y la inocencia,
las gracias y los dones,
por la humildad y por el perdón,
por el trabajo y por la luna,
el viento helado y los caminos,
por la lluvia y por el campo,
por el refugio, el deseo
y la inspiración,
la nieve, la larga espera y por el sol,
por el fuego y por la brisa,
por los recuerdos y por el frío
por la aurora y el atardecer,
el silencio y la fiebre,
los ecos y murmullos,
el llanto y el consuelo,
por la contemplación
y el sentimiento ante lo desconocido,
por los años, el pasto y la quietud,
por una ilusión y una pasión azuladas,
por todo lo espiritual,
por todo lo corporal
y por todo lo que aún ignoro,
gracias porque me amas.

lunes, 6 de noviembre de 2017

Ofelia

Una voz para consentir,
caricias para consolar,
-Vente mi niño, dame esos chinitos,
yo quisiera unos chinitos así - me decías,
yo no podría olvidarme,
déjame ver cómo atiendes a las aves y a las plantas,
llévame a misa y escúchame cantar los salmos,
escúchame rezar y decirle nuestros nombres a Dios;
luego vamos a sentarnos en las bancas un rato,
a ver que amistad nos encontramos,
pero no hay que volver tarde a la casa,                                                       
vamos a merendar pan con chocolate
y cuando todos se vayan de la cocina,
pídeme que me quede a platicar,
cuéntame de los concursos de baile,
cuéntame cómo era la casa hace 30 años,
cuéntame de las escapadas,
de los viajes y las comidas,
y enséñame las fotos de mis tíos y mi mamá;
solo una pregunta me pone nervioso:
-¿Bailamos joven? -
Y hoy me gusta bailar aunque no sepa,
me gusta el mambo y las canciones lentas,
solo por ti.
Ay la nata con azúcar,
el pan con mantequilla,
las gorditas, el caldo de verduras
y el atole para pegar las estampas,
dormirme en tu cama
frente a los elefantes de porcelana.
Yo no me podría olvidar de ti,
me entregaste la paciencia de tus ojos
y la dulzura de tus labios,
un abrazo y una bendición,
son los recuerdos de un amor perfumado,
gardenias y reinas por una noche,
son los momentos de una infancia,
una vejez, una vida con ritmo en el corazón.

sábado, 14 de octubre de 2017

Plegaria / Quédate en mi

Yo no soy digno de estar contigo
y aun así me ofreces tu pan,
vámonos ya y quédate en mí,
que ya no quiero estar solo ni perdido,
ya no quiero distraerme y olvidarme,
quiero que te quedes en mí
y yo quedarme en tu amoroso corazón.

martes, 3 de mayo de 2016

Un canto limpio

Me invitas y nos encontramos solos en tu lugar,
revestidos de amor en el silencio y el misticismo
que solo los enamorados pueden experimentar,
tu sinceridad es mayor que mi romanticismo.

Tú conmueves e inspiras,
admiro tu integridad,
tu sencillez y caridad,
admiro tu pureza,
tu bondad y franqueza,
tú fortaleces y armonizas.

Hay una implicación activa,
tu presencia cambia mi vida,
me enamore de ti,
quédate junto a mí.

Después de estar contigo
me entregas lo que añoro
y juntos somos uno solo,
yo tan tuyo y tú tan mío,
verdad, vida y razón,
ven y cena conmigo,
corazón a corazón,
señor mío, Dios mío, Amor mío.