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martes, 19 de febrero de 2019

Viejos castillos olvidados

Abrir y cerrar la reja,
que nadie pueda entrar
durante mi ausencia,
abrir y cerrar la reja,
en una incesante danza
de horas silenciosas.

Vientos enardecidos
revolviéndomelo todo
con sus manos huesudas,
fauces espumosas
devorando el papel
atormentado por tintas.

Gotas acumulándose
sobre superficies transparentes,
quieren atravesarnos
hacernos sentir como
viejos castillos y mudos relojes
sin poder hacer nada.

Abrir y cerrar la reja,
echadla abajo con fuerza,
traedme mi espada,
abrir y cerrar la reja,
que intenten pasar ahora
a través de mi aura.

sábado, 3 de noviembre de 2018

Escapulario

En medio de las llanuras interminables,
donde el frío mordisquea mis orejas,
se presenta ante mí como una mujer,
dueña de las formas más seductoras,
dando saltos entre arbustos de espinas,
sudando dulces perfumes irresistibles,
se pierde entre la maleza y se vuelve otra,
la estatua de oro que nada ve y sin embargo,
sabe de mis deseos, juega con ellos entre sus dedos,
el poder con sus muecas miserables,
embistiendo mis sentidos,
tratando de hacerme caer
hacia una fosa sedienta,
hacia un manantial flotante,
donde todos nos estamos mirando
hasta que la esperanza se agota;
ahora abre sus ojos en un fuego astral,
apuntando a mi pecho con la lanza,
para incendiar mi cuerpo y mi alma.
¿Cuántos otros habrá consumido ya?
Pero no, no puede hacerme daño,
Me he puesto un yelmo sagrado
Para librarme de sus acometidas
y llevo puesto un escapulario
con cinco llagas encendidas
que me hieren y me salvan,
descansa en mi mente y en mi corazón
un cántico entonado por el universo,
piérdanse de mi los caminos contrarios,
los caminos inciertos, yo sé a dónde debo ir.
Me he atado con una cuerda firme,
para no desviarme de mi objetivo
y así sostenerme ante la ventisca,
esta es la alegría que inunda mi alma,
sé quién soy y he elegido mi camino,
esta es la virtud que corona mi dicha,
cada uno de mis pasos está seguro;
y aquella estatua de oro, aquella mujer,
ahora se vuelve viento aullante,
frío enfurecido y niebla mortal,
pero no me detendré, ya falta poco,
seguiré por las llanuras hasta alcanzar la montaña.