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sábado, 16 de abril de 2022

Temporal

El suspiro propio es una espada
alojada en el pecho,
que no alcanza el corazón,
pero lo tiene aprisionado. 
Como si al moverse un poco, 
un breve dolor metálico, 
que se sentía olvidado,
soplara de adentro hacia afuera.
Viento frío que no corta,
solo se escapa y te duerme.
El suspiro ajeno es un trueno, 
o como una llama suave
que de pronto se ensancha
y se vuelve pequeña otra vez.
Viento frío que no corta,
solo se anuncia y te despierta.
Creo que no sabría decir
cual me estremece más,
y la verdad, ninguno es igual.
Pero todo suspiro que escapa
parece que quiere
volverse un temporal.

miércoles, 23 de mayo de 2018

Salvaje exterior

Mi rostro se cubre con el manto áureo
de la brisa desnuda que llega hasta aquí,
afuera en la intemperie más sensible,
desabrigado ante la caricia nocturna,
en el centro de las cosas nunca nombradas,
escucho el rugido de los insectos
asfixiando la brisa, una advertencia
y una canción que trepa y anida en mi cabeza,
pidiéndome que me entregue a lo salvaje,
los árboles se agitan y todo se enfurece,
cada movimiento en la maleza indomable
se vuelve un aullido, un nuevo centro
arrancándome de mi y de mi inconsciencia,
las luciérnagas danzan invocando truenos,
la tierra late bajo mis pies inquietos
hasta que una descarga se anuncia,
y me elevo junto con la electricidad,
hasta las copas de los árboles
donde puedo contemplarlos,
ya nadie invoca, ya no existe centro,
ahora puedo distinguir cada sonido,
me entrego al bosque y sus provocaciones
y permanezco vivo o quizás muerto
sobre esta tierra, sin saber cómo salir.