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viernes, 18 de septiembre de 2020

Los pendientes de la reina

Arbusto que con flores me desmayas,
tus cabellos como hojas lanceoladas
perennes frente al sol y las heladas,
te brotan dones como dulces bayas.

Son pedúnculos tus pestañas finas,
iris fucsia tu cáliz que sujeta
de cuatro sépalos corola quieta,
rojo suave las mejillas divinas.

Angélica inocencia es tu perfume,
de pétalos purpúreos es tu boca
grácil llama que aviva y me consume.

Amor bueno que me guías al androceo,
mar de dicha que en mi alma desemboca
hazme siempre de este buen amor ser reo.

Planta Fuchsia, Pendientes de la Reina.


lunes, 30 de marzo de 2020

Senescencia floral

Con fervor dio a su tiempo muy fecundo,
el Androceo de polen sus tercetos,
hoy mi cuerpo se encorva frente al mundo.

Recordar lo que estaba en la conciencia,
voz que nace del abismo iracundo,
madre que otorga su reminiscencia.

Corola, hoja y fruto flotan en el río,
saber que no es muerte mi senescencia,
otra floración brotará en el vacío.

Senescencia floral

domingo, 21 de julio de 2019

Sentencia

Vienes buscando la dicha
esencia de madreselva,
buscando lo que no entiendes
y no sabes ofrecer.

Vienes buscando el placer
uvas firmes de la vid,
buscando con necio afán
donde nada hay para ti.

No te acerques nunca más,
tú que ignoraste advertencia
y mi rechazo discreto,
hoy hablaré sin ligereza.

No te atrevas a tocarme,
ya consumió mi paciencia
tu ladrido acosador,
hoy hago público tu exilio.

Sea pues esta tu sentencia
yo no acepto nada menos,
toma tus penas miserias,
aléjate y ya no vuelvas.

viernes, 26 de octubre de 2018

Soñé que era un árbol

Vino a mí como una alondra triste a media mañana,
yo era un árbol silente de ojeras largas y ramas cansadas,
se posó y no me opuse,
pude haberla despedido:
¡Vete lejos! No añadas más peso a mi cuerpo,
yo ya entregue mis frutos y merezco descanso.
Pero no lo hice,
la deje estar,
me miró con unos ojos de quien no entiende el mundo,
ni el dolor, ni la muerte,
–Oh pequeña ave –pensé–.
¿Qué maldad habrán descargado sobre tu espíritu?
¿Con que afilado puñal han atravesado tu corazón?
–Oh Señor árbol –me dijo–.
No sé porque lo ha hecho,
un niño me ha lanzado una piedra,
estoy herida pero yo no hice nada,
no lo entiendo.
–Es el hombre
–conteste–. No tiene remedio,
aquel espectro de luz,
millones de años atrás,
no lo ha dejado germinar,
y si acaso esa luz llegara a brotar,
no creo que estemos aquí para verla.
Pero tú tienes un don,
eres libre y pequeña,
yo estoy aquí, inmóvil.
Este es mi cuerpo, esto el tuyo,
yo doy vida, tú la transformas,
a través de ti, el universo canta,
no te desveles como yo
en cambiar el ritmo de las cosas,
de todo cuanto hay, llegará la hora,
somos la musa, la herida, el olvido.
–Lo entiendo –me dijo–.
–Duerme ya –le ordene–.
Desperté.

lunes, 21 de mayo de 2018

Tritura mi cuerpo

Toma un fruto
de mis ramas dormidas,
duraznos caen.

Rompe el suelo,
hueso de nectarina
que no se muere.

Intenta mirar
como llenan las grietas
con sus raíces.

Trata de sentir
como se mueve libre
entre tus dedos.

Un solo día
y hacernos eternos
después de comer.

Respira versos
que flotan en el aire,
nutren tu alma.

Abre con tu voz
los deseos frutales,
vivos en mi piel.


Moja tus labios
con el néctar perdido,
báñate en mí.

Ingresa al mar,
fuente de los desvelos
e inspiración.


Canta y duerme,
sube sobre las hojas
hasta mi boca.

Unta mis labios
con tu alma rojiza,
zircón de fuego.

Estrelicia es,
florece en tus piernas
y en tu pecho.

Rodea hombros,
despierta a mis ramas
con tu perfume.

Párteme en mil
y júntame mil veces
adentro tuyo.

Oasis verde
ópalo que fulgura,
elevándonos.