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sábado, 18 de mayo de 2019

Cosmonauta

Bajo el resguardo de ojos infinitos
me agito en la soledad más elevada,
desconocido de todas direcciones
flotando en algún punto del cosmos,
salvando esta cruel inmensidad
que paraliza la imaginación
y desregula el pensamiento
siento perderme en la negrura,
olvidar mi historia y mi nombre
mientras mi cuerpo se extiende
hacia la bastedad inexplorada
lejos de los sofás y televisores,
la luz solar me atraviesa piadosa
y una sonrisa se refleja en mi casco
tal parece que todo lo hizo bien,
respiro y cierro los ojos para dormir.

martes, 30 de abril de 2019

domingo, 30 de septiembre de 2018

Intruso

En una ocasión yo pude verlo, yo fui testigo,
por eso puedo respaldarte querida amiga,
hace mucho y también ocurrió por la noche,
luego de llegar cansado de mi oficina,
después de mirar mi dolor y acostarlo,
termine mis rituales y borre mis huellas
para ensuciar de nuevo todo mañana,
luego trate de dormir pero no encontré sus brazos,
ya nada es igual en esta casa,
todos los cuadros están inclinados
y cada tierna imagen se cae de nostalgia,
aquel cálido recuerdo de su cuerpo vivo,
la brisa salada rasgando nuestra piel,
el sonido de las gaviotas a la distancia,
es un llamado perpetuo a mi tristeza,
todas mis noches el mismo desvelo,
hasta que actúan los medicamentos,
otorgándome el cansancio para dormir,
una vez arropado en mi cama,
a punto de penetrar el sueño,
un presentimiento me asalto,
como si estuviera siendo acechado,
abrí mis ojos y levante el torso,
fue entonces cuando pude verlo,
se presentó en mi hogar como gran señor,
aquel mismo intruso que tú describes,
el mismo fenómeno del que me hablas,
un orbe de luz flotando en la habitación,
solo que a diferencia de ti amiga mía,
aquella luz no atravesó mi cuerpo
ni me hizo volver pronto al sueño,
no, más bien pude ver como se extendía,
como un estambre anaranjado, 
desenredándose en mi habitación,
una línea horizontal y serpenteante
que se construía frente a mis ojos,
no recuerdo ver el comienzo de esa línea,
solamente su terrible avance sin prisa,
luz naranja a poco más de un metro de mí,
flotando de izquierda a derecha,
creció hasta casi tocar la pared y se detuvo,
ahí fue cuando deje de sentir mi cuerpo,
la pesadez me lo fue arrebatando
y quise entregarlo por fin al sueño,
dormí o eso pensé, perdí la conciencia
en un espectro de luz naranja
que me lanzo a los rincones difusos
repletos de sensaciones fantásticas,
me hundí hasta disolver los espejos,
exhalé todos mis lamentos sin darme cuenta,
contemplando mi cuerpo ahogado en la arena
y como todas las piedras reflejaban la luz naranja,
me perdí y después de un tiempo desperté,
sentado al borde de mi cama y ahí estaba ella,
entregada a mí por aquella luz indiscreta,
yo la vi, era ella sentada a un lado de mí,
estire mi mano para tocar su rostro
y la alcanzo para ponerla sobre su pecho,
sentí latir un ritmo de dulzura serena
llevándose así mi dolor para siempre,
sus ojos amorosos penetraron los míos
mientras su perfume impregnaba la habitación,
solo entonces pude acostarme para dormir,
bajo el arrullo de su voz, bálsamo divino
y su mirada protectora acudiendo a mí,
ella mi ángel, mi corazón y mi calma,
volvió por una noche
como un intruso
de resplandor naranja.

domingo, 24 de junio de 2018

A los poetas no reconocidos

Vino para el mundo con ojos de dolor,
llegaron desde lejos un coro y una luz
que se precipitaron sobre su rostro,
ellos lo ignoraron y a nadie le importo.

Con el paso del tiempo la miseria lo cerco,
su padre dijo basta y nunca regreso,
la muerte se anunció ante su último amor,
se supo abandonado y decidió partir.

Ya con la mirada llena de estrellas muertas,
se sintió ilusionado y despertó con todas ellas,
por fin en su interior halló fuerzas para crear,
se dedicó a darle a las cosas nuevas formas.

Como una flecha puntiaguda él se manifestó,
atravesando así la más sensible tela del cuerpo,
convirtiendo en imagen los sonidos de su voz
y con sensible mano hizo brotar letras del suelo.

Difícil entender para aquella sociedad,
románticas tinieblas burlándose de lo racional
ninguno se apiado de tanta soledad,
así entrego su obra y su salud al delirio mortal.

Y al transformarse en éxtasis
hizo morir la luz y término la espera,
ahora con su cuerpo ya disuelto,
se dio al final de alimento a las raíces.

Tan solo un verso más para reír y llorar,
la última caricia para un mundo sin pasión,
muere en la distancia con la boca seca
y un alma de papel para leer años después.

martes, 19 de junio de 2018

Los ruidos de una casa vieja

Estoy esperando por una señal,
algo fuera de mí, que no entiendo,
estoy sumergido en estas horas,
hasta que los ruidos me asaltan.

Puedo escuchar desde este muro
sonidos sin origen ni ritmo,
llevándose mi cuerpo de atril
hasta el zaguán, los pasillos y más allá.

Me hacen correr por el enorme salón
donde otro tiempo pude dormir,
donde cada retrato se vuelve ficción,
pieza retocada de una memoria infiel.

Los ruidos aceleran mis pasos torpes,
apenas libro las monstruosas reliquias,
ya bajo por las maltratadas escaleras,
todas las puertas se quedaron abiertas.

Pero no la reja entre el zaguán y la calle,
quedó clausurada en un solemne acto,
del cual ya no hay testigos ni detractores,
solo un obstinado rostro, indistinguible.

Como una mancha indeleble sobre la tela,
porta una de esas muecas aterrorizantes,
de aquellas que uno no puede ignorar,
pues nos cuentan una historia verídica.

Esta historia en particular,
no tiene un desenlace conocido,
un montón de palabras flotando,
volviendo por el vestíbulo.

Me quedo aquí, en el patio interior,
quiero quedarme cuidando el jardín,
donde la noche ignora los lamentos,
me observa y a estas cosas valiosas.

Que de algún modo aún están vivas,
detrás de las ventanas, en los pasillos,
bajo la cama y adentro de las lámparas,
la noche los atiende a todos, menos a mí.

Se quedan dormidas entre las grietas,
canciones de una herencia desconocida
y brotan musgo y ramas con hojas
que trepan discretas las paredes.

Estas paredes se han vuelto tan delgadas,
incluso una persona podría atravesarlas,
los ruidos se vuelven pasos y luego voces,
voces sin conciencia, ni prisa ni deseos.

Escapan de los rincones de la casa,
cerrándose a mi alrededor como una garra,
una pesada, lenta y constante gota de agua,
perforando con fuerza incorpórea.

Algo que es un destello prohibido,
algo que se extiende hasta morir,
sin tocarme, perdiéndose en la ligereza de mi cuerpo,
reagrupándose para volver a desfilar hacia las llamas.

Se dejan caer sobre mí
y cada una de esas voces
se vuelve un sufrimiento
momentáneo y agudo.

No queda un solo cuerpo cautivo
pero aún se pueden contemplar,
los gritos incendiando corredores,
signos insufribles que no tienen final.

Puedo hablar con una voz
que ya no es corpórea,
he comenzado a entender
que soy como una imagen desenfocada.

Que apenas se pronuncia
en la inmensa oscuridad,
como letras que no se borran del papel,
sin importar cuanto tiempo pase.

Siguen ahí, aunque tú no las puedas ver,
ni escucharlas y tampoco sentirlas,
aun así, en ciertas ocasiones,
pueden volver como poemas olvidados.

Solo sus habitantes conocen bien,
los ruidos de una casa vieja,
solamente una casa tan vieja,
puede ser habitada por tantos fantasmas.

La distancia entre todas estas imágenes,
a pesar de estar encerradas aquí,
es algo que las vuelve inalcanzables,
me muevo a través de una soledad eterna.

jueves, 24 de mayo de 2018

Mírame, eres tú

Mueren guerreros,
ígneos ideales
son sepultados.

Ínfimos pasos
sobre incertidumbre,
que hoy nos guían.

Runas mágicas
ofrecen su protección,
algún consuelo.

Ante las puertas,
que nunca se levantan,
no te detienes.

Mar indomable
repleto de sirenas,
las musas muertas.

Ecos disueltos
aferrándose a ti,
solo tú los ves.


Esta, tu barca,
navega en tinieblas,
tan vulnerable.

Respóndeme ya
¿Qué esperas encontrar?
El mar es llanto.

Estas perdida,
ya no hay rastros de ti
ni en el aire.

Solo una luz,
un amante ajeno,
un faro vivo.


También puedes ver,
como mis manos flotan
en el pasado.

Último viaje,
las voces corpóreas
te acompañan.

martes, 6 de marzo de 2018

La respuesta de un hombre arrepentido

Al partir, solo una fue mi ambición,
poner en tus manos más que flores,
apartar de ti la niebla de incertidumbre,
mantener el calor de nuestro hogar,
apartarnos del hambre y la pobreza,
antes de sentir el frío desalmado,
tomarte en mis brazos y sostenerte
con el fulcro de mi esfuerzo amoroso,
ofrecer algo para calmar cada necesidad,
algo para tener algo por fin,
por eso marché en busca de mis  anhelos,
más lejos de lo que pude haber soñado,
corrí por la ciudad, entre salvaje ley
todo lo que quieras es tuyo, tómalo,
así, quise hacer mío el mundo
para entregártelo a ti,
pero me volví mundo
y me volví olvido y enemigo,
defendiendo causas que no eran mías,
me alimente de codicia y conmoción,
mientras el mundo devoraba mis intenciones
y me ofrecía cada vez más altura, más valor,
más vanidades que tú no querrías,
quisiera volver a sentirte en mí,
mujer, hoy escuche tu reclamo,
y al observar toda mi locura
entiendo que tu amor destruye las ilusiones,
que esta gloria solo dura un instante
 y que ya lo tengo todo a tu lado,
Oh amor, mi amor, amor de mi vida,
ya respondo a tu reclamo, ya vuelvo a ti.

martes, 23 de enero de 2018

Las calles de la desolación

¿Cuáles habrán sido aquellos sueños o tales intenciones? Las cosas que tenían nombre se volvieron polvo sin descanso o restos de tumbas inquietas, sé que fueron hombres y mujeres devorados por codicia o consumidos de miseria, nadie tuvo un momento para recostarse y observar dentro de sí, pues cuando el reactor explotó las partículas de hidrógeno volaron a través de los edificios y los huesos, arrebatando la forma de todo cuanto conocía o entregando los despojos de una horrenda ciudad a donde no hay piedad, podría alegrarme de este desenlace, pensar incluso que se ha hecho justicia, yo que era antes uno de los predilectos despreciables de la sociedad, un estorbo viviente que hacia padecer repugnancia y desdén, un hombre del cual no se espera nada salvo por malas intenciones; cuando yo me acercaba a pedir una limosna la mayoría de las personas no se molestaba en fijar la mirada, la indiferencia alimentaba mi desesperación o adormecía mi esperanza, algunos otros me gritaban insultos e incluso golpeaban mi cuerpo o lastimaban mi espíritu y unos pocos me atendían ofreciendo una de las monedas que ahora perdieron su valor, incluso entre aquellos pocos podía yo ver en el reflejo de sus ojos, la vergüenza de un patético guijarro, ni la autoridad, ni la sociedad, ya ni yo mismo me tenía como un ser humano; merecía yo vivir de tal manera, se muy bien que con mis decisiones hice mi camino hasta las calles de la desolación; hoy podría yo sentir el consuelo en mi alma cansada o inquietud ante el aparente final, pero recuerdo que también había hombres sin culpa y mujeres inocentes, mil niños dormidos en la inmensidad, mi cuerpo tiembla y solo busco un refugio o un sentido mientras camino por las calles de esta ciudad muerta.

jueves, 21 de diciembre de 2017

Preciosa

Preciosa de zarcillos celestes,
preciosa de cabellos rizados,
ten cuidado con el viento,
el viento agita rescoldos,
un recuerdo siempre vivo,
pasiones dolientes sobre rencores ceñidos,
promesas cumplidas de un romance sin perdón,
la brevedad y la distancia que espantan la risa,
tristezas que inquietan y abusan del corazón;
déjalos pasar por un lado preciosa,
no quieras guardarlos en tu bolsita,
¿Acaso no has visto tu sombra, preciosa?
Que de ausencia no duerme
y de pensar ya no canta,
deja a los rescoldos perderse,
pues el tiempo no espera
y la primavera se acaba,
ahora que eres joven preciosa,
haz tu camino y recorre fantasías,
que nadie te obligue preciosa
a buscar lo que tu corazón no ansía.

martes, 14 de noviembre de 2017

Una mirada perdida

Supe que serían solo mías,
esta sed y la distancia,
entiendo bien mujer,
no puedo tomar tus alas
y hacerte volver,
pero tampoco puedo dejar
de suplicarle a la noche
tu gracia y tu ternura,
tu nombre y tu calor
y no puedo dejar de anhelar
el roce de tus palabras,
el aroma de tu cuerpo
y el sonido de tu voz.

El peso de tus manos
sobre las mías,
persiste en mi alma
y no puedo olvidar,
la dulzura de tus ganas
de quererme besar.

Contemplo días inconsolables,
solo espero fiel en ti mi amor,
meditando estas palabras
busco calma, herido estoy.

Ya no llores más
si tu ángel partió,
pues a esta hora
ya habrá escuchado
tu oración.

lunes, 30 de octubre de 2017

Cantos de la buena memoria

No todo era estéril y agonizante,
sesgado por lúgubres ángulos,
interminables horizontes de nada,
huesos cargados de gritos y llantos
ahogados en el polvo insaciable
que se cuelgan en la memoria,
voy a buscar en la bruma de mi alma
los días de antes, antes del viento mortal.

Hubo cuerpos de aguas cristalinas
que transitaban todos los senderos sin detenerse,
nutriendo cada hendidura y cada arteria,
atravesando cañadas, valles y montañas,
solían brotar una marea de formas y texturas,
hubo árboles y aves, poblaciones y tiempo alrededor,
había rayos solares que impactaban contra la superficie
y su luz bañaba los cuerpos brindándoles energía y calor.

Había flores inclinadas, flores dispersas,
flores sobre las piedras y sus versos,
piedras olvidadas cayendo al abismo,
piedras benditas de otros tiempos,
esas eran las cosas que tenían un valor,
esas eran las cosas que tenían un nombre.

No era esta la sombra vacía,
sé que había un amor, un calor, una caricia sensitiva,
no era mi voz un eco total,
sé que había una canción, un deseo, un ser humano en mí.

domingo, 29 de octubre de 2017

Sentado en la penumbra

Versión haciendo uso de la intertextualidad (versos de José García Nieto)

Yo mismo soy mi mismo abismo;
mi misma angustia me conforta.
Que alguien advierta mi llanto,
que alguien se vuelva hacia mí.
Yo mismo soy mi mismo frío;
mi misma soledad me abriga.
Que alguien pronuncie mi nombre,
que alguien se entere de mi alma.
Que sepan que yo sigo aquí,
que late en mí, aún late en mí.


Versión sin intertextualidad(original)

Yo mismo soy mi mismo abismo;
mi misma angustia me conforta.
Que alguien advierta mi llanto,
que alguien se vuelva hacia mí.
Yo mismo soy mi mismo tiempo;
mi misma espera me mantiene.
Que alguien pronuncie mi nombre,
que alguien se entere de mi alma.
Que sepan que yo sigo aquí,
que late en mí, aún late en mí.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Invierno

Soñé que estabas aquí,
soñé que te acostabas a mi lado haciendo juntos un nido
y nuestro descanso era como un río de inalterables aguas,
tan cristalinas como el bendito azul de tus ojos,
aquellos ojos en los que yo alguna vez me mire,
todo lo vivido por amado se sufre y si se sufre no se olvida.

Soñé que estabas aquí,
soñé que presionabas tus piernas contra las mías,
tu pecho contra el mío como diciendo aquí estoy,
soñé que con tus manos te aferrabas a mi espalda
y no me soltabas aun cuando la mañana nos inundaba con su luz
y la nieve se amontonaba fúlgida en las cornisas de la ventana.

Soñé que estabas aquí,
soñé que en las laderas abundaban tus flores,
que en esta tierra no había obstáculos para el amor,
que no cabía ni un solo reclamo en nuestro corazón,
que estábamos plenos amada mía, soñé que no te habías ido,
abrázame y no me dejes, que no puedo soportar el despertar.

lunes, 11 de septiembre de 2017

Diálogos

Habrás escuchado la risa contagiosa,
fruto de una alegría sincera
que transporta a la tierna infancia.
Habrás sentido aquel abrazo cálido,
nacido de una fiel amistad
que resistió las horas y sus traiciones.
También habrás apreciado alguna vez,
las esperanzas y sus desilusiones
haciendo eco en las cuevas
donde ya no queda nadie más.
Háblame de la soledad y sus formas,
háblame de la dicha y sus nombres.
¿Tenemos los mismos privilegios aquí?
Dime si has sentido su pesada mano,
si acaso escuchaste su amorosa voz
y ¿cuál es el orden natural de estas cosas?
Quedar sordo al estruendo del fracaso
y refugiarse en el silencio indiferente,
espejos plateados con rostros ajenos,
cuerpos inaccesibles meciéndose
y piernas sin ansiedad.
La inesperada mirada afectuosa
que penetra y dilata el corazón,
descansar en sábanas limpias,
componer cantos en su nombre
y vivir dulcemente convencido.
Enamorar y enamorarse para crecer,
entregarse hasta perder la razón
y vivir sediento de su manantial.
Contemplar la esperanza y la vida
con unos ojos que no son tuyos.
Flotar y desaparecer en la nostalgia
esperando los últimos epigramas
aquellos versos antiguos y ocultos,
versos de ira, desdén y pasión,
olores, sabores, imágenes y virtudes
que satisfacen cualquier placer.
Inútilmente repetir labores
hasta comprender y cambiar,
de los sepulcros regresar
con o sin un consuelo
y dar lugar a los recuerdos,
sentirse seguro y comprendido
dejando lágrimas sobre su piel.
Pretender que se puede
contener la ira del mar
con todas sus glorias
y sus dolores por vivir.
Entonces dime, sombra de mí
si esto es razonable…
Si el corazón merece sufrir.

sábado, 27 de mayo de 2017

Pequeña ave

Pequeña ave de tono y sencillez,
ven y desdobla mi quietud,
trina en mis palabras,
cántame al oído
y entre los espacios
de llanto y nostalgia
dale luz a un instante.
¡Canción de gratitud y serenidad!

Tú que puedes,
húndete en el pasto,
báñate en la lluvia,
bésate con las flores,
marcha y busca tu alimento,
vaga en las montañas,
sube entre las nubes,
baja a los abismos,
juega entre los vientos
y con las corrientes
llega a los confines
donde las inquietudes
circulan como suspiros entre tus alas,
pues no comprendes
nada más allá de la luz de la mañana.

Te posas en las ramas, en los bordes y en las cimas
y ahí donde impera tu canto,
donde tus plumas resplandecen
y tú corazón se enzarza,
haces tú nido
y eres libre de volver y no volver,
hacer tuyos los caminos,
como yo lo hice ayer
como lo soñé esta mañana.

Por favor, no abandones mi casa
¿Harías tu nido aquí?
Acompáñame hasta el fin de mí tiempo,
si yo pudiera, escaparía colgado de tu ala,
pero estoy atado a esta tierra,
al igual que tú estoy desprotegido a su llamado,
no somos más que las hojas,
arrastradas por el viento
en espera de un descanso
y nuestros días valen lo mismo bajo el sol,
pero tú, pequeña ave de candor y luz,
naciste libre de estos desvelos,
tú no posees nada
y no necesitas saber,
si acaso hay un propósito,
o un antes o un después.

Si te quedaras aquí conmigo,
contemplaría y escribiría a tu libertad,
¡A tu candor y tu tono y sencillez!
… Pero te privaría de ser.
¿Quién soy yo para tomarte
y hacerte mía?
Oh pequeña ave, por favor vuelve,
cuando tu más lo desees.
Ya que sería preferible morir,
antes que arrebatarnos,
a ti de ser ave del cielo,
y a mí de ser hombre del mundo.

Pequeña ave
Artista: Karla Maike Robles Cano

domingo, 23 de abril de 2017

Lux In Tenebris

¿Dónde estoy?
Me han tomado y me han puesto en soledad,
me han tomado y me han puesto en tinieblas,
estoy sediento y cansado,
tengo frío y mis ojos se apagan,
no sé si podré seguir así,
me han despojado de todo lo mío,
solo conservo en mis manos un cirio
y los nombres de mi amor,
obsequios de los días de vida.

Sin darme cuenta
se ha encendido mi cirio,
el fuego me da calor y aviva mis ojos,
acaricia mis manos y mi alma,
puedo volver a percibir mi rostro,
ahora, ya no estoy solo.

De pronto, surge un viento terrible
que amenaza con arrebatarme la luz,
tengo que mantenerla viva,
la cubro con mis manos,
como un padre que sufre protegiendo a su hijo
o un hombre que se aferra a su existencia,
en sus últimos momentos de lucidez.

Cuando el viento golpea la flama
dejándola al borde de la muerte,
ella baila y resurge con ímpetu,
tan solo para volver a ser golpeada,
nunca antes había sufrido así
y siento que las horas pasan.

Esta llama es como mi vida,
tan frágil que quiere apagarse,
tan potente que quiere trascender,
ahora todo está en calma,
el viento ha detenido su fuerza
dando tregua a mi dolor.

No puedo apartar la mirada
¿Qué hay en el danzar de la llama?
¿Qué hay al contemplar esta soledad?
Es un misterio que hipnotiza,
veo mil sombras
que corren entre mis manos,
veo la vida y veo la muerte
y cuando llega el final de esta hora,
cuando penetro al fin en esta meditación,
te veo a ti, triunfante
y me deslumbras con tu gloria.

Esta es la noche,
la noche que prometiste,
cúbreme en tu luz
como un manto,
ya no tengo sed
y tampoco estoy cansado,
porque esta es la luz,
esta es la paz y el bien.