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miércoles, 31 de julio de 2019

Actualización automática

Algo que inquieta mi alma
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No hay razones para actuar
los comandos se ejecutan
ya no existo en la piel
solamente en la luz.

lunes, 1 de julio de 2019

Ecos de nuestro amor

Es un azul que desemboca, boca;
es un segundo que nos deshace, hace;
es el sabor que sí complace, place;
y todo lo demás se apoca, poca.

Es la razón que se trastoca, toca;
y toca el fuego que renace, nace;
es la sombra piel que subyace, yace;
es la rima que se coloca, loca;

Embrujo piadoso su encanto, canto;
luz de plata que nos encausa, causa;
a través de eterno diamanto, manto.

Canción que a callarse se rehúsa, usa;
y algún silencio que entretanto, tanto;
acentúa la emoción profusa, fusa.

sábado, 28 de julio de 2018

Súplica del yo perdido

Hombre de lata, ya ni tu corazón responde,
contesta, las sombras que quedan se quieren enterar,
la melodía silenciada por un grito vacío y pobre,
se cuelga de la razón, ya ninguno vuelve a su hogar,
el alma se quiebra en múltiples ecos,
cuando se venden todos los deseos.

Hombre de lava, solo te comes lo que está vivo,
y mientras más creces, más te adornas y consumes,
en poco tiempo solo quedará un lamento tibio,
los últimos rescoldos de un corazón que sufre,
ya verás, la fuerza y la ambición se acaban,
abandonan el cuerpo aún de los que más aman.

Hombre de polvo, tú mismo te has perdido,
rodeado de singulares formas que solo estorban,
debes volver y buscarme ahora, te lo exijo,
en alguna parte, afuera o adentro de las sombras,
donde convergen las aguas y las aves se alimentan,
donde el sol no puede entrar y los minerales charlan.

lunes, 12 de febrero de 2018

martes, 12 de diciembre de 2017

El tiempo de la ausencia

Aquellas sábanas cálidas,
testigos de nuestro amor
que ofrecieron discreción,
hoy yacen sobre olvidos,
desesperando por nuestra piel,
agitando toda la necesidad,
cuerpos suplicantes de nuestros nombres,
voces de noches perdidas que no reconozco,
¿A dónde se fue el amanecer?
¿A dónde las caricias tuyas?
La lámpara con sus promesas de ayer,
hoy mismo, se ha quedado sin aceite,
te has llevado el verso precioso,
y me has dejado, la desolación.
¿Cómo ya no quieres mi sed?
Ni mi angustia, ni mi desvelo.
¿Cómo ya no quieres mis alas?
Si todo lo demás es encierro;
quizás estoy cegado por la luz,
y tu estas embebida en ilusión,
y juntos somos solo lo que pasa,
poco antes de perder la razón.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Interludio amoroso

Miradas fusas y sonrisas vagarosas
que enamoran sin pedir un permiso,
descubriéndome formas novedosas,
confunden las realidades que diviso.

Horas que cantan las distancias vistosas,
inquietan esperanzas en tiempo preciso,
con tus caricias adornadas de mis prosas
y tus miradas amando un suspiro conciso.

El angustioso placer de esperar, mi paz,
de esperarte con ganas y con las flores
que son tan solo tuyas y de nadie más,
esperando la mirada que reluce amores.

Fuera de estos hechos sé que no hay nada más,
es una mañana, ansiedad que implora razones
ya dulcemente adormecida por un abrazo veraz,
es la media noche, calma en nuestros corazones.

lunes, 5 de septiembre de 2016

Luz que se disipa

Si no me engaño esta es de todas las horrendas advertencias, dentro de todo lo poco que conozco, la más terrible y la más seductora.


Se nos ha dado lo que pedimos,
es un perfume que adormece
y termina por matar los sentidos,
es un mantra que entorpece
y surge de mísera ilusión,
por la tarde se desbordan
hebras que carecen de amor,
todas ellas viven y brotan
para una sola función,
perturban todo su alrededor,
van y van llevando ansiedades
por encima de las calles,
ahí donde el mundo
arranca y destruye las verdades
con un eco moribundo,
dejando vacíos esclavos de delirante poder,
suplicando éxito de humillación,
enfermando con ganas de querer poseer,
en un reino de falsa satisfacción
y todo lo que ahora yo le miro
no proviene más de su interior,
ha disipando su brillo de zafiro,
se ha convertido en espectador
de un canto de insignificancia y de hambre,
una idea deformada que corre por la sangre
como un fantasma que devora
violentamente su escaso alimento,
donde su rugido es siempre espejo
de desesperación abrasadora,
obturando los sonidos
confunde las razones,
abreviando los latidos
sustenta las pasiones,
todas esas vanidades conducen al mismo lugar,
han sido escritas con un pulso incesante aterrador,
toda ella es una imagen, que no puedo soportar,
es una mentira, un triste afán excesivo aniquilador,
precipita perdiéndose en humo de locura
y se adorna de un patético resplandor,
una inútil señal hacia el fin de la curva
para doblarse dentro de otro menor.

Escucha este, el reclamo de tu alma,
no volverá tu luz al sol omnipotente
cuando quieras alumbrar en las ondas sombras de este olvido,
rasgando las infértiles tierras que has atestado de tu vanidad,
vuelve, recupera hoy aquella calma,
la tierna dicha del ayer en tu mente,
antes que te sea tarde, que nadie tiene lo que no ha pedido
y de todo lo poco que he visto, nadie puede amar la falsedad.