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domingo, 16 de diciembre de 2018

Milagro

Recién estallaban los cañones,
¡Viva Cristo Rey!
El filo de la espada resplandecía
cegando los ojos de campesinos
que esperaban el torrencial de septiembre
días de lluvia que no pararon,
hasta que el río Lerma desbordó,
tierras inundadas y asentamientos devastados.
¡Suban a los techos, ahí viene el río!
Gritaban con espanto hombres y mujeres,
con gran pesar miraban el agua y el tiempo correr.
¡Que salga la Reina!
Madre del Salvador,
que nos proteja su imagen bendita,
llevaron a la Virgen del Refugio en procesión,
y al asomar la luz de su rostro
cruzando por el arco central
del extenso atrio parroquial,
el ímpetu de las aguas se calmó
descendiendo pronto su nivel,
como si el brillo azulado de su manto
anunciara el final de una noche segura
y el Sol que ella cargaba en sus brazos
proclamara un nuevo y próspero día.
Aquel milagro que salvó al pueblo
renovó la fe de sus habitantes
y es bien sabido hasta el día de hoy
que tenemos un refugio en su corazón.

domingo, 9 de diciembre de 2018

Sagrario

Esta tarde es triste y llueve tanto,
como un lamento de mi memoria,
recuerdo el polvo sobre los estantes,
las cosas que eran y que desprecie,
el pasto crecido que ya no quiere mi atención,
aquellos espejos rotos y botellas vacías,
el brillo azulado de un coro de ángeles,
yo que descuide por completo la casa mía,
ya  nada es mío ni puedo robarlo,
ayer que decidí cuál era mi dicha
y hoy que solo vivo por estar vivo,
por eso esta tarde salgo apresurado,
sin abrigo ni besos de despedida,
camino entre las calles y callejuelas,
sin detenerme con nadie ni nada,
nada ni nadie se queda conmigo.

Y al estar de pie, con ganas de llorar,
frente a las colosales puertas,
quieto como si hubiera golpeado un rayo
y con una hambre inmensa,
me miran jueces bien abiertos que van saliendo
y pienso que ellos dicen con voces muy bajas
¿Quién será este hombre?
¿Qué tristezas le tienen tan enfermo?
O ¿Cuánto habrá tomado este infeliz?
Hace mucho que ya no bebo,
hace poco que ya no aguanto,
doy un paso y me adentro en la parroquia.

Me muevo entre las bancas y los nichos,
¿Quién de nosotros o de aquellos
podría erguirse hoy sobre un nicho?
Si no hay cosa material que nos sostenga,
si cada mujer y cada hombre se tiene
a sí mismo como  una verdad indecible,
una conciencia gris, sin temor ni dolor.
Al acercarme discretamente al altar
puedo contemplar esas manos,
las dos manos santas clavadas,
las espinas que atraviesan al hombre
y el rostro doliente que busca al Padre,
no encuentro consuelo,
ya no contengo el llanto
y me doy cuenta que una mujer me está mirando,
una mujer de carne y hueso,
que me mira con compasión,
como si yo recién me hubiera bajado de la cruz,
como si supiera perfectamente
cuanto dolieron las espinas y los clavos.

¡Oh dios mío!
De haber sabido antes que estabas aquí
quizás yo no hubiese sido indiferente,
aquí en este sagrario inmaculado
que es un refugio para el pecador
y que me mira como mi madre,
es que a veces de Dios,
uno necesita una madre.

¡Oh madre mía!
De haber sabido antes que te tenía,
tal vez yo habría sido mejor hijo,
mejor hermano, mejor padre
y ahora que me doy cuenta
de que nada de esto me fue ajeno
pero que por elección lo ignoraba,
quiero atenderlos a todos.

Quiero volver arrepentido a mi hogar
y ofrecerles a todos un acto sincero,
quiero calmar esta hambre de amor
y ofrecerles a todos un pan caliente,
a los estantes, el pasto y los ángeles
con la fe que había perdido, hasta hoy.

martes, 3 de julio de 2018

La fiesta de mi pueblo

Me levante temprano, ya me había bañado y vestido cuando el sol apenas iba saliendo, hoy tengo mucho que hacer antes de poder salir y divertirme, primero termine de desayunar una torta de frijoles y mi leche con chocolate, luego saque a los perros para lavar el corral y les puse su comida, también medio me pongo a jugar con ellos, el Barbón, la Gorda, la Manchas y el Toro pero solo un poquito porque luego se alborotan todos y tengo que lavar otra vez , aunque si es divertido lanzarles los huesos para que corran y me los traigan o que den vueltas y brinquen por todos lados. Mi papá me habló justo cuando termine, ya sé que sigue, vamos a arreglar los carros, mi papá es mecánico y a diario le traen carros para que los componga, los revise o les cambie piezas, a mí me gusta ayudarle pero me gustaría hacer otra cosa cuando sea grande, como doctor para ayudar a la gente o luchador para tener un traje bien padre y pelear con los malos, hasta podría ser luchador de día y doctor de noche por si se me pasa la mano con uno y pues ya después lo curo y a mis amigos también los curaría; le paso piezas y herramientas a mi papá para que trabaje en los carros y le ayudo con lo que me deja.

Mi mamá me tenía siempre al tanto de las festividades, que si San Juan y el palo encebado o que si san Martín y vamos a llevar a los perros a la bendición, pero hoy es el día más importante, la fiesta más grandísima, la fiesta de la Virgen del Refugio patrona de Acámbaro, ella nos salvó de una inundación y muchas cosas más, yo ni había nacido pero mis abuelitos y los demás grandes cuentan de cuando apenas se había fundado el pueblo hace muchos años, que traían gente de todas partes al templo del hospital, el único lugar donde se podía atender a la gente y ahí a los enfermos y a los pobres siempre los curaban y los cuidaban, el templo lo atendían los frailes y ellos enseñaban a los demás a curar a los enfermos, a construir casas, relojes grandotes de sol y acueductos y muchas cosas más; un día la presa de no sé dónde se rompió y el pueblo estaba en peligro de que se inundara pero los frailes llamaron a toda la gente, salieron a la calle y le rezaron a la Virgen del Refugio para que no dejara que el pueblo se inundara, y los salvó, el agua estuvo muy cerca pero se desvió, todos estaban muy agradecidos y contentos por el milagro, sobrevivieron y el pueblo se unió más; por eso hoy vamos a ir a misa de 12, para agradecer todo lo bueno que ha pasado en este pueblo y a nuestras familias y al rato en la noche a ver las cascadas de cuetes y el castillo; bueno parece que por hoy ya terminamos de arreglar los carros, mi papá dice que cuando crezca me va a enseñar a manejar, ya quiero crecer y cuando sepa manejar le voy a enseñar a mi hermanito. Él es mucho más chico que yo pero me sigue a todos lados y mis papás lo dejan porque saben que lo cuido bien, y él también a mí, le estoy enseñando a chiflar con los dedos en la boca, ya mero le sale. Ahorita que ya podemos salir estamos defendiendo el patio de los monstruos de tierra, dejamos bombas de hojas para que las pisen y salgan volando y si nos encontramos uno lo cortamos con nuestras espadas  de rayo, a veces sacamos a los perros para que nos ayuden a vigilar el perímetro pero hoy podemos nosotros solos. Nos está llamando mí mamá para almorzar; mi mami nos preparó un rico caldo de res, bien picoso y bien calientito con un elotito, así es como más me gusta y a mi papá también.

Ya nos vamos, salimos de la casa pero primero debo revisar que los perros estén en el corral y no se vayan a salir, extraño al León, él fue mi primer perro pero dejamos la puerta abierta, se salió y ya no supo volver, lo extraño mucho. Vamos pasando por el INE que está casi enfrente de la casa, cuando hay elecciones hay mucho relajo y hacen mucha fiesta, cuando sea grande voy a ir a votar, aunque mis papás dicen que eso ni sirve pero yo si quiero votar. En el camino nos encontramos a la vecina Mari, nos saluda muy contenta y dice que nos vemos en misa, es buena amiga de mi mamá, también nos encontramos a la señora barbona, no sé cómo se llama pero da miedo, dicen que es muy fuerte y enojona, yo no sé pero veo como que anda buscando a alguien, a lo mejor está perdida. Hay mucha gente en la calle, lo bueno es que vivimos a pocas cuadras de la parroquia, creo que hoy van a cantar los niños en la misa, a ver si ya les sale más bonito. El párroco se ve muy contento, los saluda a todos en el atrio y es que es muy buena gente y les habla bien a todos, saluda a mis papás y ellos también lo saludan, ahora si ya entramos a misa.

Después de la misa salimos al atrio parroquial, hay mucha gente recorriendo el centro, gente que viene de visita y personas que nacieron aquí pero se fueron a otros lados, así es cada año y se quedan muchos días, está bien si quieren venir a visitar pero creo que lo único malo es que dejan mucha basura. Nos vamos a la casa a seguir con nuestras cosas y ya no regresamos hasta la noche, salimos como a las 8 y ahora hay todavía más gente que en el día, personas paseando por los jardines y el bulevar, en cada esquina se pueden ver puestos de comida riquísima, churros de azúcar rellenos de mermelada de fresa, de chocolate, lechera o cajeta, elotes asados en palito o en vaso, garbanzos bien cociditos, para cenar bien unos grandes pambazos y unas ricas enchiladas o si quieren más ligerito unos buñuelos con su atole de avena, de fresa o de chocolate. Mis papas no nos dejan andar solos por tanta gente que hay, vamos a visitar el templo del hospital y al salir pasamos a un lado de la pila taurina, ahí están los futbolitos, donde jugamos con mis primos desde siempre y enfrente están los juegos mecánicos, nos podemos subir a la oruga o al dragón, a mi papá y a mí nos encantan esos juegos, mi hermano solo se puede subir a la oruga o al carrusel porque van más despacio.

Ahora si lo mas chido, ya es hora del castillo, es una cosa  enorme,  la arman con mucho cuidado y tardan mucho tiempo, solo unas familias se encargan de eso y lo hacen muy bien, es un palo grandotote que lleva muchas ruedas y palos más chiquitos con montones de cuetes y luces que están listos para prender cuando el párroco le dé la orden al señor que construyo el castillo, lo ponen en el centro del atrio y cuando lo prenden cada rueda y cada palo se empiezan a mover en orden y… El padre ya dio la orden, ya empezó a prenderse, cada pieza del castillo se va moviendo al ritmo de tambores y trompetas y cantos de la gente, se ven figuras que se forman por todo el castillo, colores fuertes y alegres, flores verdes, azules y rojas que se mueven y giran y giran, campanas doradas, estrellas plateadas, frailes bailarines, angelitos con trompeta, uno detrás del otro y las chispas vuelan por todos lados como que juegan entre ellas. Luego empezaron los chifladores, unos cuetes que están amarrados a unos círculos que giran y giran y llenan de luces el lugar haciendo un sonido especial, es una chifladera tremenda y a la gente le gusta mucho. Siempre hay niños que corren por debajo del castillo mientras truenan los cuetes y se ilumina el atrio, burlándose del peligro, se vuelven los héroes más grandes del mundo por un día y todos los recuerdan, hoy me toca a mí ser el héroe, solo le digo a mi hermano: “quédate aquí chaparro, cuando seas de mi tamaño te tocará intentarlo”. Espero mi turno y corro con todas mis fuerzas por debajo de las chispas y siento como zumban mis oídos, aprieto los dientes y corro más rápido para salir del otro lado del atrio, ni una sola chispa me toca, ahora de regreso, todavía más rápido, veo las luces rojas y verdes luego moradas y azules y el ruidazo de los cuetes, pego un brinco y las chispas me peinan la chamarra pero yo salgo como campeón y vuelvo a dónde está mi familia, todos me miran sorprendidos, más mi hermano solo mis papas no, me regañan pero valió la pena, mi papá me da una palmadita y mi mamá me abraza.

Más cuetes iluminan el cielo explotando cuando llegan bien arriba, todavía falta la pieza más grande del castillo, casi hasta el tope, la que nos emociona a todos, porque ahí por un lado ponen a la Virgen del Refugio y por el otro a San Francisco de Asís, pero cada vez diferente, con más adornos y colores, todo muy padrísimo; escuche a una señora junto a mi decir: “cuando estuve en Washington no hicieron esto”. Claro que no, ni en Washington ni en ningún otro lugar del mundo hacen el castillo como en Acámbaro, esto solo es posible aquí, es como una magia en aire, se ilumina el cuadro con la Virgen y la música no para, su vestido, las flores, el niño en sus brazos y los angelitos a su lado brillan como nunca y gira para dejar ver a Francisco con su hábito muy bonito y palomitas a su lado. Ya solo queda la corona, una vez escuche a un niño decir: “A mi prima le callo una vez la corona en la cabeza”. Y yo si le creo, ahora la corona se ilumina en la cima del castillo y gira muy rápido hasta que sale disparada con mucha fuerza y se queda volando un rato en el cielo, por unos minutos que parecen horas,  la noche se convierte en día, con toda esa luz y sus chispas, la gente aplaude, chifla y grita muy contenta y luego la corona cae, lo bueno que no le cayó a nadie. Ya termino el castillo y la gente empieza a caminar, pero el padre habla por el micrófono y dice: “No se vayan que esto todavía no se acaba”. Se prenden las luces de la parroquia, pusieron algo hasta arriba, apenas se ve algo colgado de la pared, le piden a la gente que se aparte y cuando todos están más lejos entonces empiezan a salir chispas de las paredes de la parroquia, como una ola de luces y se forma una cascada de colores que van cambiando al ritmo de la música que sigue y sigue junto con las campanas de la torre que retumban, esto es nuevo y muy chido, a todos les está gustando. Cuando termina todos aplauden y algunos se acercan al párroco para felicitarlo a él y a todos los que le ayudaron, el párroco nos da la bendición y dice que sigamos disfrutando de nuestra fiesta. Nos quedamos otro ratito y mi hermano y yo nos vamos corriendo al jardín con los demás niños, jugando a las traes o a los encantados, hasta que mis papás nos llaman, ya es tarde, el día ha terminado y yo creo que nos fue muy bien en esta fiesta, creo que vamos a comprar unas enchiladas y ya nos vamos a la casa.


Fiesta de la Virgen del Refugio de Pecadores 4 de Julio.