Mostrando las entradas con la etiqueta gema. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta gema. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de mayo de 2019

Breve aclaración sobre el amor

No es capricho de valor indecible,
no es interés por la gema plateada,
tampoco es una pasión desbordada,
el amor más allá de lo sensible
es sacrificio que no espera nada.

jueves, 8 de marzo de 2018

Elemento humano

Yo miro tu elemento,
embriagante espectro de carmín,
en la sutil caricia del rocío,
bajo los tallos de amapola,
por encima del misterioso lago
que refleja los rayos solares,
llamándome, más allá del cénit,
me pierdo en tu elemento,
muy profundo, en el inquietante silencio,
con cada hebra que cubre el deseo,
cada abertura en el secreto mortal,
en el brillo auroral del diamante.

jueves, 18 de enero de 2018

Un sitio para nosotros

¡Qué sueño lúcido has traído a mí!
Las horas me alcanzan para adorarte,
la brisa adorna tu cuerpo
y me invita a las caricias,
cada vez que te mueves
resplandecen en el aire
finos cordones de cristal,
el sol abraza con su luz
los retoños del suelo,
y nos llama renovando la dicha;
algunos de mis cabellos
se quedan en tus manos,
lo mismo que mis versos
cuando me besas los labios;
tú me ofreces la inspiración,
el aire con su gesto amable
que lo suaviza todo,
la caricia firme que calma,
cura el dolor de mis muñecas
y los males de mis años;
yo te ofrezco el agua,
la palabra con su dulce atención,
el río que lleva en sí la fuerza
del amor que he jurado,
la voz que canta por ti,
para ti.

jueves, 9 de noviembre de 2017

Bañarse en el río

Es de noche, salgo de mi hogar
para penetrar en la espesura,
ahí donde los cuerpos silvestres
anidan y cazan imponiendo su ley;
camino hipnotizado por una sensualidad abrumadora,
me está llamando una calma total,
mis pasos son como bruscos despertares
sobre una tierra oculta en lo profundo,
senderos entretejidos a través de diversos pisos,
a través de húmedas plantas y exuberante follaje,
a través de ecos aullantes y miradas nocturnas;
todo está tan desnudo, tan llano y entero,
una promesa enterrada por una madre celosa y fiel,
un llanto siempre verde, aun sin yo poder entender
estoy abriéndome, están llevándome a algún lugar;
toda esta maleza azul, después verde, después blanca,
las estrellas fúlgidas, los árboles altos y frondosos,
toda esta oscuridad preciosa me ofrece su hermandad,
me hace sentir libre, protegido y acechado a la vez;
me detengo ante un río de zigzagueantes orillas
y despojándome de mi ropa entro al agua,
ella me cubre hasta la cintura, me abraza,
agua fresca de confortable temperatura,
apenas fría, avivando cada poro de mi piel,
como rejuveneciéndome, como adormeciéndome,
en la orilla se pueden ver los jaguares y las flores,
ya están esperándome,  entre las hojas y la luz,
todas estas flores amarillas, rojas, azules y moteadas
embellecen mi mirada y enternecen el aire con su perfume,
termina el llanto, ya estoy acercándome al despertar;
la brisa de la montaña acaricia la superficie del agua,
los rayos lunares reflejan en el fondo las piedras preciosas,
espinela que seduce con su brillo en todas direcciones,
y mi cuerpo se mueve al ritmo del empuje de la corriente;
este es un lugar donde dormir,
es un abismo completo y final,
me baño en el río y las flores se inclinan,
ojos verdes me miran y rugen con fuerza,
en un impacto celeste que rompe el cristal,
este es mi cuerpo, que se va con el río.

martes, 17 de octubre de 2017

Enemigo de un mundo ausente

Vengo de las cuevas bendecidas por Éufrates y Tigris,
mi piel carga la arena de aquellos desiertos antiguos
y mi rostro lleva el signo de un ritual insospechado
he contemplado planicies sin un principio ni un final,
he navegado por incontables millas
y he alcanzado numerosas cumbres,
no hay senderos que no pueda recorrer,
no hay muros que impidan mi paso
y se bien lo que es propio a cada tiempo.

Vengo de muy lejos por lo que es mío,
vengo por las piedras preciosas de la tierra que agitas,
vengo por los árboles que viste y no viste crecer,
por las flores y los animales y todo solemne recurso
que con tu estupidez has tocado y condenado,
vengo por el nombre que te dieron tus padres,
por tu escudo, los gemidos y los cantos de gloria.

Voy a arrebatarte la calma
con el estruendo avasallador de los tambores,
con el empuje violento del sismo,
con la indiferencia mortal del hombre,
voy a conmocionar tu corazón,
marabunta de generaciones de este y otros siglos,
entre las voces de ideales olvidados en el fuego.

Tomaré todo de ti y se lo entregare a tus enemigos,
pasará un poco de tiempo y también a ellos tomaré,
no debes olvidar, que todo esto se ha visto ya,
ante todo, le han dado memoria al hombre para recordar
y le han dado permiso al tiempo para contar mis hazañas,
para que lleguen hasta tu pecho y entiendas y temas,
claramente digo que fue este el destino del hombre.

Estoy presente en las partículas
que azotan el aire, un aire de plomo,
soy los glaciares que se derriten,
soy el enemigo de un mundo ausente,
soy la ojiva nuclear, yo soy, la guerra.

lunes, 27 de marzo de 2017

Ágata azul

Llegará un momento en este mundo,
cuando las flores danzantes de los campos,
olvidadas, muertas ya en lo profundo,
permanezcan en torpes retumbos mudos
de la mujer y el hombre desvanecido,
dolientes afligidos de romanticismo,
aquellas montañas antes majestuosas,
no albergarán más pasiones vigorosas,
aquellos glaciares, signo de ancestral letargo,
quedará todo reducido a lágrimas de espanto
y aún en ese tiempo mi alma brillará
con un resplandor sutil y cálido
y aún con todo este pesar árido,
entre los latidos de mis versos nacerá,
la forma y color de nuestro beso,
el más íntimo y verdadero rezo,
ahora sé cuál será para mí la última noche,
aquella será la última estela de mi resplandor,
se extinguirá cuando te olvides mi nombre,
pues ya no podré seguir viviendo sin tu amor.