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domingo, 31 de marzo de 2019

Tres

Tres números encriptados,
tres edificios por derribar,
tres promesas cumplidas,
tres actos de caridad,
tres vagones en llamas,
tres amores en un verso.

Tres símbolos de falsedad,
tres penas dolorosas,
tres sacrificios legítimos,
tres ciudades vacías,
tres amantes silenciosos,
tres escenas sin final.

Tres agujas en el vientre,
tres pedazos de mi corazón,
tres personas en un Dios,
tres veces la vida,
tres veces la muerte,
tres abismos sepulcrales.

lunes, 5 de febrero de 2018

Escape del ánima

Una celda que agrieta mis alas,
apartándome de todo y de mí;
la luz azulada que me reclama,
hoy es más intensa que ayer,
hay un sendero oculto,
hay un sendero seguro
a través de la cúpula.

La cúpula
La cúpula

lunes, 30 de enero de 2017

El canto de un visitante

Un buen día aquel hombre vino a mi hogar y me dijo:
Existen en mí las voces de los incautos y de los sabios,
de los mendigos y de los zares,
hay en mí, manos justas y manos criminales,
pechos de madres, pies de esclavos y risas de niños,
me estremezco con el trinar del jilguero en la campiña,
las partículas que flotan y resplandecen en la sombra,
las comisuras de tus labios y las arrugas en tu piel,
todo hombre y toda esencia es un milagro,
puedo sentir con mis pies desnudos la grava y también la hierba,
puedo besar las flores, los árboles y también las piedras
y darme una forma con el amoroso viento de la mañana,
porque soy libre, he nacido puro, hermoso y verdadero,
no privo a otro ser de su libertad, pues aunque mi condición
no me despoja del mal ni del deseo, si me permite ver a través de ambos,
es así que por elección aparto toda naturaleza violenta y destructiva,
no hay en mí una cuestión que me lleve al mal,
estoy presente en el lago del alma,
yo tomo un camino sin aspirar ningún destino
porque todos los destinos son míos,
me pertenecen desde el momento en el que nací, libre,
libre de arrastrarme, trepar y sumergirme
en toda especie de mi comprensión y de mi ignorancia.

sábado, 28 de enero de 2017

Hace tanto tiempo ya

Abre los ojos a donde no hay nada que mirar,
entre las miserias sin ruidos, está encerrada
¿Será este suelo el peor lugar para despertar?
Acaricia su rostro sin poder creer, abismada
si, echada a oscuras en el eco de su esclavitud,
donde una mañana, perdió la inocencia de mujer
junto con todas las flores que adornaban su piel,
siente tanto frío, como el de un estrepitoso alud.


Hace tanto tiempo que no la ha visto,
hace tanto ya.

En ocasiones s
ueña sus cabellos castaños,
todos los lunares de su cara y sus abrazos,
recuerda sus manos pero no su rostro
y todas esas voces no son la de ella,
quizás el color de su cabello fuese otro
y duele más, que cualquier otra pena.

Hace tanto tiempo que ella no recuerda,
hace tanto ya.

Ella no recuerda y solo llora,
soñando cómo era su mamá,
una alarma grita sin más, a la distancia
y su alma mutilada gime una esperanza,
de alguna manera pronto todo acaba.

sábado, 10 de diciembre de 2016

Tiempos de justicia (microrrelato)

Tiempos de justicia

― Ya son nueve, nueve asesinatos en un mes señores, díganme porque aún no tenemos ni una jodida pista.
― Sabemos que es un grupo jefe, no discriminan género ni edad y solo atacan individuos que son miembros de las esferas del gobierno, algunos miembros de la asamblea, incluso los nietos del alcalde.
― Quiero agentes por todos lados hasta que encontremos a esos infelices. He tú, Rafa, has algo útil y sal a la calle que para eso te pagan, el único detective de la comisaría y es un bueno para nada. Muévanse ya señoritas, con un demonio.

Tomé el arma de mi escritorio, a un lado estaba Marcos.
― Estoy enfermo de este trabajo Marcos, en serio quisiera renunciar.
― Esto es más grande que nosotros Rafa, tenemos que hacer justicia, es lo que importa. Si no fuera por nosotros esta ciudad se iría aún más al diablo.
― La justicia es para los que pueden pagarla.
― Lo que tú digas, yo aún creo en esta ciudad, sólo tenemos que hacer nuestro trabajo.
― Ese es tu problema, no sabes para quien trabajas.

Me miró fijamente pero sin responder, luego se volvió. Salí de la oficina rumbo a mi auto en el estacionamiento, eran las 12:45 am, subí a mi auto para pensar un poco.
― Presiento que hay un topo aquí, pero no me sorprendería que más de uno esté involucrado.
Sentí el frio cañón en mi nuca.
― Conduce, vamos a dar un paseo.
Encendí el auto y salimos despacio. No se cómo no pude verlo antes de subir, lo miré por el retrovisor, era un chico, 26 años a lo mucho, descubierto como si no le importara.
― ¿A dónde vamos? ― Le pregunté.
― Eso no importa, lo único que importa es el mensaje, voy a matarte y entonces ellos entenderán que ya no tienen el control.
― ¿Por qué están haciendo esto chico?
― De todas formas ya estás muerto, en verdad que son unos malditos. Hace seis meses el gobierno asesino a 9 personas en una manifestación, callaron todo pero esto ya se terminó. Nosotros somos más.
― Lo recuerdo, esa situación se salió de control. ― Segui conduciendo, aumenté poco a poco la velocidad.
― Lo único que nosotros estamos haciendo, es justicia, yo estoy del lado de los buenos.
Gire mi cabeza hacia él, pude notar que estaba agitado.
― ¿Quién carajo te dijo que tú eras el bueno? ―Aceleré, hice un giro y choqué el auto al momento que le mordí la mano, pude haberle arrancado los dedos, tiró su arma y antes de salir del auto la cogí. ― ¡Para imbécil!― Grité.
Comenzó a correr así que le dispare y cayó al suelo. Llame por la radio y corrí hasta él, lo acomode para que no se desangrara, me miró y dijo ―Ya no importa nada agente, estamos todos jodidos.
Espere hasta que llegaran los paramédicos, dijeron que la herida fue mortal pero no era verdad, simplemente se deshicieron de él. Tres días después un tiroteo dejo dos oficiales y cinco civiles muertos, el chico tenía razón.
Estoy enfermo de este trabajo.

viernes, 14 de octubre de 2016

Añoranza perdida

Estimo que no tiene sentido soñar
en un mundo muerto,
que esconde violento
entre las culpas sus ojos para llorar.

Decorando el duelo,
tanto está el suelo
desgastado de sinceridad
y solo percibe las miradas
que atienden su necesidad,
van llenando de miserias,
hacen ruidos controlados en la usina,
son solo trabajos sin valor,
han estado fabricando alas de arcilla
apartándose de su fervor.

Que renuncie a sus desvelos
y dile que se descalce de su soledad,
vuelva la luz a los momentos;
si es que se olvida de tanta vanidad
entonces ya tendrá a donde ir,
tal vez mañana despierte
para así alcanzar su devenir,
el te añora y quiere verte.

lunes, 5 de septiembre de 2016

Luz que se disipa

Si no me engaño esta es de todas las horrendas advertencias, dentro de todo lo poco que conozco, la más terrible y la más seductora.


Se nos ha dado lo que pedimos,
es un perfume que adormece
y termina por matar los sentidos,
es un mantra que entorpece
y surge de mísera ilusión,
por la tarde se desbordan
hebras que carecen de amor,
todas ellas viven y brotan
para una sola función,
perturban todo su alrededor,
van y van llevando ansiedades
por encima de las calles,
ahí donde el mundo
arranca y destruye las verdades
con un eco moribundo,
dejando vacíos esclavos de delirante poder,
suplicando éxito de humillación,
enfermando con ganas de querer poseer,
en un reino de falsa satisfacción
y todo lo que ahora yo le miro
no proviene más de su interior,
ha disipando su brillo de zafiro,
se ha convertido en espectador
de un canto de insignificancia y de hambre,
una idea deformada que corre por la sangre
como un fantasma que devora
violentamente su escaso alimento,
donde su rugido es siempre espejo
de desesperación abrasadora,
obturando los sonidos
confunde las razones,
abreviando los latidos
sustenta las pasiones,
todas esas vanidades conducen al mismo lugar,
han sido escritas con un pulso incesante aterrador,
toda ella es una imagen, que no puedo soportar,
es una mentira, un triste afán excesivo aniquilador,
precipita perdiéndose en humo de locura
y se adorna de un patético resplandor,
una inútil señal hacia el fin de la curva
para doblarse dentro de otro menor.

Escucha este, el reclamo de tu alma,
no volverá tu luz al sol omnipotente
cuando quieras alumbrar en las ondas sombras de este olvido,
rasgando las infértiles tierras que has atestado de tu vanidad,
vuelve, recupera hoy aquella calma,
la tierna dicha del ayer en tu mente,
antes que te sea tarde, que nadie tiene lo que no ha pedido
y de todo lo poco que he visto, nadie puede amar la falsedad.

viernes, 13 de noviembre de 2015

Cazador y presa

Te metes en mi alimento y en mi bebida,
acaricias cada bello y cada poro sin medida,
aquí estás, volando entre las cortinas,
me tientas con tu sinfonía,
seductiva criminal que orbitas
sas hendiduras del alma mía,
pero me resisto hasta que me anhelas,
me someto hasta que te encadenas.

Eres la víctima del cazador,
la presa que impregna su olor,
que obsesiona al pensamiento
pero le hace desear que huya,
que convierte lucha en aislamiento
porque la tiene pero no es suya.

Mi hambriento corazón
no tiene ninguna otra razón,
en tus hebras me hundí,
por tu caprichosa belleza,
quiero alimentarme de ti,
por tu inigualable rareza,
me gusta mucho cuando vienes,
cuando te tengo y me tienes.

A pesar de mi falsedad
y de tu exageración,
mi ansiedad
y tu devoción,
quiero que seas mía,
llenar mi alma vacía.

Cuando estoy frente a mi presa,
se que es ella quien me acecha,
se cataliza la práctica y la experiencia,
yo ofrezco el deseo, ella la influencia,
me tienes hipnotizado,
me tienes desesperado,
hasta que te alejas y no vuelves,
no vuelves por un tiempo y más,
vuela lejos de mí y no vuelvas jamás,
hasta que en tu salvajismo regreses,
mi presa y mi adicción,
mi malestar y mi pasión.