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lunes, 25 de noviembre de 2019

Mi paciente

Me duerme verde flama,
dos iris hechos nube
rugen sobre mi cama,
mi lirio llora y sube
no sabe a dónde va.
¿He marchado sin mí?
¡Doctor, dígame ya!

sábado, 31 de agosto de 2019

Poema de amor / Libar néctar de tu flor

Libar néctar de tu flor
hacerme polvo al tocar,
comer miel en tu mirar
volverme brisa en tu voz.

Húndeme, en tu fe abismal
hablaré con tu ventana,
ábreme, en mí era mortal
vagaras por mi montaña.

¿A quién mi rostro de lluvia
si no es la sed de tu huerta?
¿A dónde tu piel de juvia
si no alimenta mi hoguera?

Y como podrían ser otros
los espejos de mi andar,
si no puedo respirar
ni moverme sin tus ojos.

lunes, 1 de julio de 2019

Ecos de nuestro amor

Es un azul que desemboca, boca;
es un segundo que nos deshace, hace;
es el sabor que sí complace, place;
y todo lo demás se apoca, poca.

Es la razón que se trastoca, toca;
y toca el fuego que renace, nace;
es la sombra piel que subyace, yace;
es la rima que se coloca, loca;

Embrujo piadoso su encanto, canto;
luz de plata que nos encausa, causa;
a través de eterno diamanto, manto.

Canción que a callarse se rehúsa, usa;
y algún silencio que entretanto, tanto;
acentúa la emoción profusa, fusa.

miércoles, 5 de junio de 2019

A los guerreros caídos

Tus ojos catapultas aún precisas
observan la roca viva que se hunde,
los duendes cantan y bailan sin prisas,
no les importa si su oro se funde.

Tu boca aljaba carente de flechas
exhala fantasmas de primavera,
se mueven como palabras estrechas,
recuerdos de la dicha verdadera

Tus manos hachas firmes e iracundas
afiladas por el viento del este,
hoy las adornan con runas profundas

Tu rostro piëdra luz inmutable
se levanta sobre el fuego y la peste,
honor a ellos por su muerte laudable.

martes, 16 de abril de 2019

Sobre el manto

En los suelos hay cicatrices
hechas por garras ardientes
que no conocen la moderación,
pertenecen a una bestia sin culpa
fácil de provocar por la Naturaleza
pero aún más de perder el control,
con sus fauces consume el aire
movida por el hambre eterna
hecha de deseos infernales
que arrojan Cuerpos al llanto,
un vino amargo que no se acaba
y que uno ha sido obligado a beber,
sentados para contemplar los fósiles
estas cenizas arrojadas sin piedad.
Pero sé que la Tierra nos habita,
volverá la Madre a confortar
y el verdor para borrarnos.

lunes, 15 de abril de 2019

El deseo de los amantes

Alma mía, cada vez pesa más este corazón,
habrá lechos que exhalen sin consuelo
frente a los hondos abismos del dolor
y las inmensurables alas del tiempo.

Habrá senderos que amenacen la vida
con estrechas e inclinadas pendientes
sepultadas por el resplandor de la nieve.
¡Brumas y lluvias que entorpecen los sentidos!

Seamos nosotros como grandes antorchas encendidas
cuya luz conduce a la estancia segura
y su calor otorga el consuelo amoroso
que ningún viento podrá jamás extinguir.

Seamos como dos partes de un solo verso
escrito bajo el crepúsculo azul y dorado
que un ángel habrá de venir a anunciar,
¡Sea nuestro este deseo ardiente de infinito!

lunes, 1 de abril de 2019

Por volver a verla

Dime qué cosa hay en este mundo
que un hombre enamorado
no haría por una mujer,
por volver a verla.

Siento un suave dolor en mi pecho,
como si Dios presionara levemente
con la santa palma de su mano,
lo suficiente para dejarme aún con vida.

De modo que yo no pueda dejar de sentir
un amor cada vez más profundo hacia ella,
como un fuego que crece implacable
y se aviva implorando su presencia.

El cansancio terrible de mil viajes,
el temor en profundas tinieblas,
cualquier dolor sobre esta tierra,
por volver a verla.

Itzel Aranzazú Robles Cano

viernes, 15 de marzo de 2019

Echar raíces

Los árboles corren salvajes
agitando ramas enormes
que ahuyentan a los autos,
los arbustos recogen a los muertos
espinas creciendo impacientes
olores, formas, colores de mil flores.

Vagones incontables de tierra
atraviesan ciudades calladas
arropándolas, sepultándolas.

Tierra bañada en fuego
que el viento perdonó.

Tierra preñada de raros tesoros
minerales para no ser tocados.

Surcos profundos se dibujan con agujas
guiadas por hilos donde corren las aguas
inundando el cuerpo consciente
y nutriendo su alma vegetal
con la frescura de sus bocas
una promesa fielmente cumplida.

Hijos de luz y sombra
tierra para crecer
agua para beber.

lunes, 18 de febrero de 2019

Temor

Con el aleteo de las aves
se despierta en mi pecho
un temor inmenso y dorado,
como el atardecer del caminante
que ha hecho su andar firme
en busca de un campo fresco
donde el perfume de tulipanes
le renueve esa promesa sincera
que este mundo arrebata
con horribles habladurías.
Este temor me llena,
es un fuego azulado que corre
incendiando el estómago,
sofocando los pulmones,
bañando el rostro con sus flores
y llevándome muy lejos sin partir,
a donde la promesa se cumple
y el temor que invoco las fuerzas
para alcanzar la dicha desaparece
en un acto que me consagra a tu vida
porque no soporto la mía sin ti.

sábado, 3 de noviembre de 2018

Escapulario

En medio de las llanuras interminables,
donde el frío mordisquea mis orejas,
se presenta ante mí como una mujer,
dueña de las formas más seductoras,
dando saltos entre arbustos de espinas,
sudando dulces perfumes irresistibles,
se pierde entre la maleza y se vuelve otra,
la estatua de oro que nada ve y sin embargo,
sabe de mis deseos, juega con ellos entre sus dedos,
el poder con sus muecas miserables,
embistiendo mis sentidos,
tratando de hacerme caer
hacia una fosa sedienta,
hacia un manantial flotante,
donde todos nos estamos mirando
hasta que la esperanza se agota;
ahora abre sus ojos en un fuego astral,
apuntando a mi pecho con la lanza,
para incendiar mi cuerpo y mi alma.
¿Cuántos otros habrá consumido ya?
Pero no, no puede hacerme daño,
Me he puesto un yelmo sagrado
Para librarme de sus acometidas
y llevo puesto un escapulario
con cinco llagas encendidas
que me hieren y me salvan,
descansa en mi mente y en mi corazón
un cántico entonado por el universo,
piérdanse de mi los caminos contrarios,
los caminos inciertos, yo sé a dónde debo ir.
Me he atado con una cuerda firme,
para no desviarme de mi objetivo
y así sostenerme ante la ventisca,
esta es la alegría que inunda mi alma,
sé quién soy y he elegido mi camino,
esta es la virtud que corona mi dicha,
cada uno de mis pasos está seguro;
y aquella estatua de oro, aquella mujer,
ahora se vuelve viento aullante,
frío enfurecido y niebla mortal,
pero no me detendré, ya falta poco,
seguiré por las llanuras hasta alcanzar la montaña.

martes, 19 de junio de 2018

Los ruidos de una casa vieja

Estoy esperando por una señal,
algo fuera de mí, que no entiendo,
estoy sumergido en estas horas,
hasta que los ruidos me asaltan.

Puedo escuchar desde este muro
sonidos sin origen ni ritmo,
llevándose mi cuerpo de atril
hasta el zaguán, los pasillos y más allá.

Me hacen correr por el enorme salón
donde otro tiempo pude dormir,
donde cada retrato se vuelve ficción,
pieza retocada de una memoria infiel.

Los ruidos aceleran mis pasos torpes,
apenas libro las monstruosas reliquias,
ya bajo por las maltratadas escaleras,
todas las puertas se quedaron abiertas.

Pero no la reja entre el zaguán y la calle,
quedó clausurada en un solemne acto,
del cual ya no hay testigos ni detractores,
solo un obstinado rostro, indistinguible.

Como una mancha indeleble sobre la tela,
porta una de esas muecas aterrorizantes,
de aquellas que uno no puede ignorar,
pues nos cuentan una historia verídica.

Esta historia en particular,
no tiene un desenlace conocido,
un montón de palabras flotando,
volviendo por el vestíbulo.

Me quedo aquí, en el patio interior,
quiero quedarme cuidando el jardín,
donde la noche ignora los lamentos,
me observa y a estas cosas valiosas.

Que de algún modo aún están vivas,
detrás de las ventanas, en los pasillos,
bajo la cama y adentro de las lámparas,
la noche los atiende a todos, menos a mí.

Se quedan dormidas entre las grietas,
canciones de una herencia desconocida
y brotan musgo y ramas con hojas
que trepan discretas las paredes.

Estas paredes se han vuelto tan delgadas,
incluso una persona podría atravesarlas,
los ruidos se vuelven pasos y luego voces,
voces sin conciencia, ni prisa ni deseos.

Escapan de los rincones de la casa,
cerrándose a mi alrededor como una garra,
una pesada, lenta y constante gota de agua,
perforando con fuerza incorpórea.

Algo que es un destello prohibido,
algo que se extiende hasta morir,
sin tocarme, perdiéndose en la ligereza de mi cuerpo,
reagrupándose para volver a desfilar hacia las llamas.

Se dejan caer sobre mí
y cada una de esas voces
se vuelve un sufrimiento
momentáneo y agudo.

No queda un solo cuerpo cautivo
pero aún se pueden contemplar,
los gritos incendiando corredores,
signos insufribles que no tienen final.

Puedo hablar con una voz
que ya no es corpórea,
he comenzado a entender
que soy como una imagen desenfocada.

Que apenas se pronuncia
en la inmensa oscuridad,
como letras que no se borran del papel,
sin importar cuanto tiempo pase.

Siguen ahí, aunque tú no las puedas ver,
ni escucharlas y tampoco sentirlas,
aun así, en ciertas ocasiones,
pueden volver como poemas olvidados.

Solo sus habitantes conocen bien,
los ruidos de una casa vieja,
solamente una casa tan vieja,
puede ser habitada por tantos fantasmas.

La distancia entre todas estas imágenes,
a pesar de estar encerradas aquí,
es algo que las vuelve inalcanzables,
me muevo a través de una soledad eterna.

martes, 29 de mayo de 2018

Apnea

Subo por tu cuerpo de pólvora,
sin aliento, solo con mi ímpetu
que no se sofoca ni se detiene.

Subo por tu cuerpo de arenisca,
ya sin aire dentro mis pulmones,
resistiendo el colapso repentino.

Sin palabras ni diplomacia alguna,
solo gemidos, labios, deseo y alma.

Entrégame un lugar en tu abismo fugitivo
y devuélveme el aire antes de que muera.

martes, 22 de mayo de 2018

El enemigo

No vengas a mí con la espada,
envuelto en llamas espectrales,
buscando los nombres inventados.

No vengas a mí con una sentencia,
cegado por tu herencia mortal,
siglos de un sinsentido violento.

Contempla mi cuerpo libre
¿Qué puede haber bajo mi corteza?
¿Será acaso un alma?

No hables, compensa esta sed,
ven a mí, indefenso y entérate,
yo nunca he sido el enemigo.

martes, 17 de abril de 2018

Transformación

Hacerme viento al oír tu voz,
agitar las hojas con tu brillo,
hacerme fuego al tocar tu piel,
besar con tus suspiros el alba.

Hacerme una figura de tus manos
tan solo para jugar.

Hacerte las mareas de mi camino,
las horas de mi desesperación,
el milagro de mi cuerpo herido,
la luz que cuelga de mi calma.

Transformémonos en algo más
tan solo para amar.

domingo, 23 de abril de 2017

Lux In Tenebris

¿Dónde estoy?
Me han tomado y me han puesto en soledad,
me han tomado y me han puesto en tinieblas,
estoy sediento y cansado,
tengo frío y mis ojos se apagan,
no sé si podré seguir así,
me han despojado de todo lo mío,
solo conservo en mis manos un cirio
y los nombres de mi amor,
obsequios de los días de vida.

Sin darme cuenta
se ha encendido mi cirio,
el fuego me da calor y aviva mis ojos,
acaricia mis manos y mi alma,
puedo volver a percibir mi rostro,
ahora, ya no estoy solo.

De pronto, surge un viento terrible
que amenaza con arrebatarme la luz,
tengo que mantenerla viva,
la cubro con mis manos,
como un padre que sufre protegiendo a su hijo
o un hombre que se aferra a su existencia,
en sus últimos momentos de lucidez.

Cuando el viento golpea la flama
dejándola al borde de la muerte,
ella baila y resurge con ímpetu,
tan solo para volver a ser golpeada,
nunca antes había sufrido así
y siento que las horas pasan.

Esta llama es como mi vida,
tan frágil que quiere apagarse,
tan potente que quiere trascender,
ahora todo está en calma,
el viento ha detenido su fuerza
dando tregua a mi dolor.

No puedo apartar la mirada
¿Qué hay en el danzar de la llama?
¿Qué hay al contemplar esta soledad?
Es un misterio que hipnotiza,
veo mil sombras
que corren entre mis manos,
veo la vida y veo la muerte
y cuando llega el final de esta hora,
cuando penetro al fin en esta meditación,
te veo a ti, triunfante
y me deslumbras con tu gloria.

Esta es la noche,
la noche que prometiste,
cúbreme en tu luz
como un manto,
ya no tengo sed
y tampoco estoy cansado,
porque esta es la luz,
esta es la paz y el bien.