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domingo, 12 de abril de 2020

En el umbral

Cuando el espíritu sufre el cansancio extremo,
se manifiesta en el cuerpo el dolor y la angustia,
¿A dónde se han ido las fuerzas?
¿A dónde la virtud y la dicha?
El espíritu atiende un diálogo en el umbral,
y en el silencio de este trance divino
resplandece la Verdad.
¿Y dónde está la muerte?
¿Dónde su victoria?
Esta es la certeza, el cumplimiento de la promesa.

lunes, 1 de julio de 2019

Ecos de nuestro amor

Es un azul que desemboca, boca;
es un segundo que nos deshace, hace;
es el sabor que sí complace, place;
y todo lo demás se apoca, poca.

Es la razón que se trastoca, toca;
y toca el fuego que renace, nace;
es la sombra piel que subyace, yace;
es la rima que se coloca, loca;

Embrujo piadoso su encanto, canto;
luz de plata que nos encausa, causa;
a través de eterno diamanto, manto.

Canción que a callarse se rehúsa, usa;
y algún silencio que entretanto, tanto;
acentúa la emoción profusa, fusa.

martes, 18 de junio de 2019

Reina por una noche

Ya viene la reina
tan solo una noche,
diente de citrina
de dorado broche.

Fiesta engalanada
su floración plena,
una luz callada
fugaz se desvena.

jueves, 9 de mayo de 2019

Anochecer

Sostuve su mirada cuando se callaron las luces
y nuestros ojos se encendieron en la oscuridad
ella dejó sobre mis labios dos duraznos dulces
yo escribí su nombre en un verso para la eternidad.

miércoles, 10 de abril de 2019

Triscaidecafobia

Atravieso calles sonámbulas de miedo
una sombra fugándose despavorida
contando las calles y tomando desvíos

en casa cierro todo con doce candados
me encojo para correr por el pasillo
esquivando los números en mi cabeza

avanzo hasta alcanzar mi recamara
paredes grises me reciben en silencio
en cama me resguardo para seguir vivo

escucho pequeños gritos que se arrastran
trece voces arañando las trece puertas
allá donde todos los crímenes descienden

condenadas son las almas, doce más una.

domingo, 31 de marzo de 2019

Tres

Tres números encriptados,
tres edificios por derribar,
tres promesas cumplidas,
tres actos de caridad,
tres vagones en llamas,
tres amores en un verso.

Tres símbolos de falsedad,
tres penas dolorosas,
tres sacrificios legítimos,
tres ciudades vacías,
tres amantes silenciosos,
tres escenas sin final.

Tres agujas en el vientre,
tres pedazos de mi corazón,
tres personas en un Dios,
tres veces la vida,
tres veces la muerte,
tres abismos sepulcrales.

viernes, 22 de febrero de 2019

Era febrero

La cama destendida y llena de almohadas
puerta y ventanas cerradas todos los días
tantas veces que serán la última
despidiéndose en silencio cálido
un lugar que no puede ser hogar
pero que si se comporta como tal
con sus arañas en las esquinas
un ojo siempre abierto de noche
el ronquido de muebles cansados
la visita esperada que apaga la luz
y se duerme contigo para que sientas
como todo ya va a estar bien mañana
esa luz de texto blanco y sonámbulo
que no se apaga ante la inspiración
hace llorar las horas y el cansancio
pero arrulla con dulzura al terminar
y se termina por última vez
un día tranquilo de febrero.


martes, 19 de febrero de 2019

Viejos castillos olvidados

Abrir y cerrar la reja,
que nadie pueda entrar
durante mi ausencia,
abrir y cerrar la reja,
en una incesante danza
de horas silenciosas.

Vientos enardecidos
revolviéndomelo todo
con sus manos huesudas,
fauces espumosas
devorando el papel
atormentado por tintas.

Gotas acumulándose
sobre superficies transparentes,
quieren atravesarnos
hacernos sentir como
viejos castillos y mudos relojes
sin poder hacer nada.

Abrir y cerrar la reja,
echadla abajo con fuerza,
traedme mi espada,
abrir y cerrar la reja,
que intenten pasar ahora
a través de mi aura.

miércoles, 13 de febrero de 2019

Círculo de piedras

Recuerdo el terrible paso por la senda boscosa,
el sonido de secos pasos descuidados,
la ruptura de ramas y el estruendo de arbustos
protestando frente a testaruda juventud,
un valor ciego que se extiende en línea recta
buscando ríos que cruzar,
recuerdo la zona más profunda de sombras
mermando el entusiasmo
con silencios profundos cediendo ante ecos lejanos,
llevándome hasta los sitios nunca antes explorados
donde las piedras imperan sobre verde manta
dejando a algunas pocas hijas asomarse
para engañar la vista del agotado viajero,
pensando: “Aquí es apto para poder descansar”.
A pocos metros se alzaba una formación peculiar,
una invitación para interrumpir mi deseada pausa,
una guardia solemne de piedras
de no más de dos metros de alto,
protegiendo un terreno completamente estéril,
a excepción de un muñón robusto casi centrado,
parecía todo un círculo perfecto
y se despertaba en mí un temor
por tan natural belleza encontrada
pero mi atrevimiento me hizo entrar
y pude ver montones bien esparcidos
de tenues cenizas blancas y azuladas,
también pude ver símbolos muy desgastados
grabados en las piedras como letras antiguas,
ante todo esto se respiraba una frescura anormal,
una sensación serpenteante sobre el aire,
agradable pero que no era propia de este bosque,
pensaba en quedarme por un tiempo más,
hasta que escuche el ulular frío
que estremeció todo mi cuerpo,
la sorpresa no aturdió mi razón
pues busqué rápidamente la fuente
en las copas de los árboles vecinos,
cuando me di cuenta por fin
de que aquel sonido helado provenía de las piedras
a través de sus bocas de runa
que comenzaron a brillar en tonos azules y verdosos,
desafiando toda mi lógica y mi coraje
con una escena fuera de este mundo,
sin entender lo que ocurría ante mis ojos
deje atrás aquella entereza
y salí corriendo con espanto,
como pude volví al camino que conocía
para salir del bosque
cargado de un asombro mudo y miedo,
ese día sentí algo
que solo puedo describir como una energía antigua,
es algo que habita el bosque y proviene de otro lugar.

lunes, 3 de diciembre de 2018

Claustro

Un patio cuadrado con cuatro rostros familiares,
cuerpo, intelecto, espíritu y su relación fuera del yo,
encierra al hombre en toda su dimensión,
le resguarda y le da acceso al mundo y sus inquietudes,
en el centro, sobre una imponente fuente de granito,
la Inmaculada Concepción ofrece su fiel oración,
guiando a los frailes desde maitines hasta completas,
solemne incienso que huele a casa amada,
y la sombra de un árbol que recoge regalos frutales,
el penitente recorre el claustro, sin prisa,
como un niño que visita la casa solariega,
admira con asombro las altas arquerías,
descansando sobre columnas y dobles columnas,
cada piedra esta bendita y guarda en si un secreto,
una promesa invisible y misteriosa,
tanto que ni él mismo advierte su naturaleza,
sin advertencia, desaloja el silencio
por aquel murmullo quedo de la confesión,
y el penitente se marcha,
a veces algo preocupado,
de si lo habrá dicho todo
o si acaso volverá mañana,
el claustro le parece como una estancia,
ubicada entre lo mundano y lo sagrado.

sábado, 8 de septiembre de 2018

Reunión

Te escribo con las letras que quedaron
sobre el suelo que extraña tus pasos,
porque no soporto verlas hechas polvo
con los armónicos dolientes de mi soledad.

He sido atormentado por los años
y hechos que me arrebataron tu infancia,
me volví preso del silencio y la distancia
reflejados en tu mirada de adiós.

Esta es la carta de los errores incontables,
la súplica de cosas que hicimos imposibles,
la sombra presente que no nos deja
y un llamado firme de reconciliación.

Te lo ruego, antes de mi muerte,
ven a verme
y todas las palabras se levantarán,
habla conmigo
y podre componerte cantos nuevos,
vuelve la luz a mi vida
y así mi corazón se alegrará,
así mi corazón se alegrará.

martes, 20 de marzo de 2018

Velada jaspeada

Deja que mis manos rompan el fino cordón de aire
que se sostiene dulcemente entre mi piel y tu piel,
deja que las horas circulen con el aroma nocturno,
que nace de blancos puros tendidos sobre la mesa,
coronas santas, benditas del Amazonas respirando
y de una dicha formada de breves suspiros robados,
cena conmigo y deja que la luz de plata nos bañe,
comamos del silencio amoroso oculto en la mirada
mientras la brisa silba una melodía desnuda y fiel,
que las sombras se levanten y se marchen veloces,
líbrate de desengaños y descansa ya de tus males,
tócame, que esta noche no es una ilusión desvelada,
abrázame inocentemente ante la promesa jaspeada
y disfrutémonos la vida, sin saber si volverá mañana.

lunes, 5 de febrero de 2018

Escape del ánima

Una celda que agrieta mis alas,
apartándome de todo y de mí;
la luz azulada que me reclama,
hoy es más intensa que ayer,
hay un sendero oculto,
hay un sendero seguro
a través de la cúpula.

La cúpula
La cúpula

lunes, 15 de enero de 2018

Laura

El transporte recorre la avenida,
Laura va, ya regresa de la escuela,
sentada, ignorando todo sin querer,
el tiempo no la puede alcanzar,
Laura se pierde, solo queda su cuerpo,
siguiendo una rutina que no tiene fin,
sus ojos distantes reflejan
anhelos en su iris de miel,
su piel de avellana clara
está cubierta de lamentos,
su cabello teñido de otoño
cae hasta su mentón
y sus grandes labios
lo dicen todo con suspiros,
es tan hermosa su tristeza,
como flores en la nieve,
inconsolables que no mueren,
quizás sueña que nadie la mira,
que hace el amor o que baila,
que cubre de besos los días
haciendo verdad su pasión,
que vive fuera de la ciudad
o fuera de este mundo
y se muerde los labios,
su corazón ya partió
a donde los jilgueros
no paran de cantar,
tejiendo los sueños
que cruzan montañas,
pero todo está afuera, lejos,
nadie sabe a dónde quiere ir,
nadie conoce su desilusión
ni las formas de su espera,
el transporte se detiene en la avenida,
Laura va, ya regresa de la escuela.

domingo, 26 de noviembre de 2017

Divino presagio

Me doy cuenta,
cuando el viento enfurece y
avanza golpeando las hojas
que arrebata del suelo,
anunciando un deseo inmortal
que no se alcanza.

Me doy cuenta,
cuando las grietas se mueven
separando los senderos
de amigos y amantes,
todo cambia transparente
y no puede volver jamás.

Me doy cuenta,
cuando el frío congela mis
orejas y me  llama sin sonidos
al lugar donde todos van,
presagiando algún tiempo
donde todo se olvida.

Me doy cuenta,
cuando el corazón sobresalta
fuera de este mundo,
dividido en un porqué,
palpita fuerte y duda de todo
hasta calmarse dulcemente.

Me doy cuenta,
cuando pasen todas las horas
y no queden más poemas,
solo tú vendrás hacia mi
para hacer juntos un camino
rumbo a la luz, mi amor.

domingo, 29 de octubre de 2017

Sentado en la penumbra

Versión haciendo uso de la intertextualidad (versos de José García Nieto)

Yo mismo soy mi mismo abismo;
mi misma angustia me conforta.
Que alguien advierta mi llanto,
que alguien se vuelva hacia mí.
Yo mismo soy mi mismo frío;
mi misma soledad me abriga.
Que alguien pronuncie mi nombre,
que alguien se entere de mi alma.
Que sepan que yo sigo aquí,
que late en mí, aún late en mí.


Versión sin intertextualidad(original)

Yo mismo soy mi mismo abismo;
mi misma angustia me conforta.
Que alguien advierta mi llanto,
que alguien se vuelva hacia mí.
Yo mismo soy mi mismo tiempo;
mi misma espera me mantiene.
Que alguien pronuncie mi nombre,
que alguien se entere de mi alma.
Que sepan que yo sigo aquí,
que late en mí, aún late en mí.

sábado, 20 de mayo de 2017

Volver al hogar

Cuando parto, me pertenece el polvo de esta tierra, la brisa que mueve las cosas, los gritos ahogados y los besos que no serán, son mías las flores que brotan en la piel, la sensualidad del horizonte y la soledad de las calles, son míos los rayos de sol que se filtran por las ventanas y las esperanzas envueltas en confusos colores, mío es también, el sufrimiento y la agonía final, con todos sus clamores y angustias, las piedras de río y las risas comunes, poseo cada una de las voces del camino público y me apropio de las miradas que me persiguen, sé de todo cuanto ocultas con tu hermoso silencio y soy dueño de la luz que rodea mi alma. Soy un poeta brillante, soy un inconsciente, un ignorante, soberano celoso de todo lo que me pertenece y lo libero de esta tiranía, lo libero de este mundo y de mí mismo escribiendo sus cantos y sus rimas.

domingo, 23 de abril de 2017

Lux In Tenebris

¿Dónde estoy?
Me han tomado y me han puesto en soledad,
me han tomado y me han puesto en tinieblas,
estoy sediento y cansado,
tengo frío y mis ojos se apagan,
no sé si podré seguir así,
me han despojado de todo lo mío,
solo conservo en mis manos un cirio
y los nombres de mi amor,
obsequios de los días de vida.

Sin darme cuenta
se ha encendido mi cirio,
el fuego me da calor y aviva mis ojos,
acaricia mis manos y mi alma,
puedo volver a percibir mi rostro,
ahora, ya no estoy solo.

De pronto, surge un viento terrible
que amenaza con arrebatarme la luz,
tengo que mantenerla viva,
la cubro con mis manos,
como un padre que sufre protegiendo a su hijo
o un hombre que se aferra a su existencia,
en sus últimos momentos de lucidez.

Cuando el viento golpea la flama
dejándola al borde de la muerte,
ella baila y resurge con ímpetu,
tan solo para volver a ser golpeada,
nunca antes había sufrido así
y siento que las horas pasan.

Esta llama es como mi vida,
tan frágil que quiere apagarse,
tan potente que quiere trascender,
ahora todo está en calma,
el viento ha detenido su fuerza
dando tregua a mi dolor.

No puedo apartar la mirada
¿Qué hay en el danzar de la llama?
¿Qué hay al contemplar esta soledad?
Es un misterio que hipnotiza,
veo mil sombras
que corren entre mis manos,
veo la vida y veo la muerte
y cuando llega el final de esta hora,
cuando penetro al fin en esta meditación,
te veo a ti, triunfante
y me deslumbras con tu gloria.

Esta es la noche,
la noche que prometiste,
cúbreme en tu luz
como un manto,
ya no tengo sed
y tampoco estoy cansado,
porque esta es la luz,
esta es la paz y el bien.

sábado, 28 de enero de 2017

Hace tanto tiempo ya

Abre los ojos a donde no hay nada que mirar,
entre las miserias sin ruidos, está encerrada
¿Será este suelo el peor lugar para despertar?
Acaricia su rostro sin poder creer, abismada
si, echada a oscuras en el eco de su esclavitud,
donde una mañana, perdió la inocencia de mujer
junto con todas las flores que adornaban su piel,
siente tanto frío, como el de un estrepitoso alud.


Hace tanto tiempo que no la ha visto,
hace tanto ya.

En ocasiones s
ueña sus cabellos castaños,
todos los lunares de su cara y sus abrazos,
recuerda sus manos pero no su rostro
y todas esas voces no son la de ella,
quizás el color de su cabello fuese otro
y duele más, que cualquier otra pena.

Hace tanto tiempo que ella no recuerda,
hace tanto ya.

Ella no recuerda y solo llora,
soñando cómo era su mamá,
una alarma grita sin más, a la distancia
y su alma mutilada gime una esperanza,
de alguna manera pronto todo acaba.