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lunes, 23 de diciembre de 2019

El fallo de una deidad

Se despertó con el tierno Julo entre sus brazos,
rosado capullo que florece cuando quiere,
y arropados por el suave aroma que confiere,
lo apretó contra su pecho al sentir los flechazos.

El primero para herirla, robar su mirada
y con intensa grana teñir su nieve piel,
el segundo para dejarla, apenas mojada
pero sedienta, a cambio de un río entregarle miel.

Una tercera flecha descansaba en la aljaba
preparada para ofrecer el último impacto,
tan solo el sonido de su voz cerraría el pacto
pero fue ahí cuando sintió que el dolor hartaba.

Se levantó, con un ligero camisón rosa
y avanzo hasta el borde de aquel edén conjurado,
¿soltar al infante o pedir con su voz de diosa?
y recibir la flecha de su amor anhelado.

martes, 1 de octubre de 2019

Materia celeste

El canto astral: Divinas Erato y Urania,
transmutan las dos en tu sola figura
para entonar himnos de miel con tu boca.

Son las horas como estrellas que gravitan,
como versos que estallan en tus ojos
para colapsar sobre mi cuerpo errante.

Es el tiempo de mi ocultación en ti,
ecos de luz se reflejan en el polvo,
es un destello que condena al placer.

Esta es la lluvia de tus preciados dones,
impactos masivos sobre la corteza,
esta es mi sed por tu materia celeste.

viernes, 20 de septiembre de 2019

Décimo respiro

Hay conversaciones entre espejos
donde son mías las voces de afuera,
ojos flor se dilatan en sangre
atraen moscas de azúcar y miel,
tierra y ceniza, agua y hongos.
Un pasillo de flores y gritos,
el himno del hermoso sufrir,
un sol que se estira sin parar
sobre décima primaveral,
una calma ansiosa de terror.


sábado, 31 de agosto de 2019

Poema de amor / Libar néctar de tu flor

Libar néctar de tu flor
hacerme polvo al tocar,
comer miel en tu mirar
volverme brisa en tu voz.

Húndeme, en tu fe abismal
hablaré con tu ventana,
ábreme, en mí era mortal
vagaras por mi montaña.

¿A quién mi rostro de lluvia
si no es la sed de tu huerta?
¿A dónde tu piel de juvia
si no alimenta mi hoguera?

Y como podrían ser otros
los espejos de mi andar,
si no puedo respirar
ni moverme sin tus ojos.