Mostrando las entradas con la etiqueta maestros. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta maestros. Mostrar todas las entradas

viernes, 12 de julio de 2019

Camelia

Su voz de fuertes letras
sabe bien lo que desea.

Caen sílabas discretas
sobre pétalos haikus.

Espada de hoja honesta,
su puerta siempre abierta.

Y un olor que embelesa
su flor minificción.

viernes, 14 de diciembre de 2018

Digono

Al llegar jamás pensé en quedarme,
tan solo curar mi impericia,
arrojarme a un mundo más complejo,
pisar un peldaño de granito,
hacer una carrera hasta desfallecer,
ahogarme y rescatarme,
pero la camaradería y la complicidad
se tornaron en gemas invaluables.
¿Cuánto se puede aprender de los amigos?
La calidez de un “buenos días”,
cartas mágicas para pasar el rato,
sentarnos y comer todos juntos,
el gran consejo de la experiencia
y las buenas ideas de la novedad,
cada conversación surgía de los ángulos,
uniéndolos creábamos figuras nuevas
y yo crecí, gracias a todos estos ángulos,
nunca se trató de un escalón,
ha sido la cima, que juntos hacíamos más alta.

domingo, 21 de octubre de 2018

Sabiduría

¿Quién hay que sea sabio en este mundo?
Alguno que sepa anunciar lo que está oculto,
todos nacemos sin entender,
no hay maestros entre nosotros,
solo viento de orígenes remotos,
sopla y hace a las hojas caer,
luces entran y salen por los ojos,
poco tiempo hasta el anochecer,
tenemos miedo a las garras y a la oscuridad,
solo en asistencia divina se contempla la verdad.

domingo, 24 de junio de 2018

A los poetas no reconocidos

Vino para el mundo con ojos de dolor,
llegaron desde lejos un coro y una luz
que se precipitaron sobre su rostro,
ellos lo ignoraron y a nadie le importo.

Con el paso del tiempo la miseria lo cerco,
su padre dijo basta y nunca regreso,
la muerte se anunció ante su último amor,
se supo abandonado y decidió partir.

Ya con la mirada llena de estrellas muertas,
se sintió ilusionado y despertó con todas ellas,
por fin en su interior halló fuerzas para crear,
se dedicó a darle a las cosas nuevas formas.

Como una flecha puntiaguda él se manifestó,
atravesando así la más sensible tela del cuerpo,
convirtiendo en imagen los sonidos de su voz
y con sensible mano hizo brotar letras del suelo.

Difícil entender para aquella sociedad,
románticas tinieblas burlándose de lo racional
ninguno se apiado de tanta soledad,
así entrego su obra y su salud al delirio mortal.

Y al transformarse en éxtasis
hizo morir la luz y término la espera,
ahora con su cuerpo ya disuelto,
se dio al final de alimento a las raíces.

Tan solo un verso más para reír y llorar,
la última caricia para un mundo sin pasión,
muere en la distancia con la boca seca
y un alma de papel para leer años después.