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lunes, 25 de noviembre de 2019

Mi paciente

Me duerme verde flama,
dos iris hechos nube
rugen sobre mi cama,
mi lirio llora y sube
no sabe a dónde va.
¿He marchado sin mí?
¡Doctor, dígame ya!

jueves, 11 de julio de 2019

De tu cielo mi sed

De tu cielo mi sed,
sin piedad he deseado
despertarme en tu red.

El purpúreo licor
dámelo de tus labios,
envuélveme temor.

Abre y déjame caer,
átame a tu paraíso
y hazme anochecer.

Todo suëño que soñar
he venido a entregarme,
todo acto que gozar.

martes, 14 de mayo de 2019

Brindis para uno

Tus celos como la espuma hirviente
que rebalsa la pequeña copa
de tu irritable ego,
tu ausencia como un grito silente
ya sin el menor valor, ahora
que libre me muevo.

sábado, 27 de abril de 2019

Los amantes sufren

Altas mareas de acero
me mueven lejos de ti,
cuando las horas paran
los días son espejos
que ya no dicen nada,
todas las hojas caen
al escuchar tu nombre,
su amor es paciente
pero sí sufren la distancia.

lunes, 25 de marzo de 2019

Cada primavera

Francamente no había notado el dolor en tu mirada,
cuando en las mañanas palpabas la frágil quietud de mis flores,
por favor no sufras más corazón mío, esta es mi promesa,
volverán mi cariño y mis flores para habitar tu jardín.

lunes, 25 de febrero de 2019

Pantano

Despertar en las aguas
donde los sapos duermen
y la conciencia espera,
gritar hasta desvanecerse.

Conteniendo la respiración
aferrarse a la tierra fría
salir de su turbio manto
en un instante de temor
ya que mi voz es doble
y ella nunca deja de hablar.

Esta planta es tu mano,
sus labios son guijarros,
tus piernas son lenguas de sal
y el polvo gris entre sus dedos
son pequeñas raíces rojas
trepando en nuestros ojos.

Si tus lágrimas pudieran brotar
a través del lodo y las algas
ya no estaríamos ahogados,
entonces ella dejaría de hablar.

Sientes como la pesadez terrible
de aquel limo reptante y verdoso
se acumula sobre tus hombros
obligándote a flotar
dejando escapar solo sus gritos
en burbujas de aire.

Las algas enloquecen como pirañas
rodeando tu cuerpo y envolviéndonos
tus piernas, sus brazos como troncos
una fuerza viva para aplastarlo todo.

Finalmente el monstruo emerge
levantándose del pantano
entre flores rosadas y espuma
te quedas en la superficie
escuchando la voz de tu amada
con una súplica exhausta
detén al monstruo, destrúyelo
y déjame callar felizmente.

domingo, 10 de febrero de 2019

Gárgola

Oculta entre las piedras y los peatones
hay una voz que el tiempo desordena,
una vigilante cautiva
y segura de ser libre,
encargada de no intervenir
ante las caras de espanto
que son arrojadas al aire
por el pobre y necesitado,
no sufre ni conoce el placer,
solo la vigilia inmutable
y abrazada por el óxido,
una causa que no entiendo ni soporto
mientras me toca con sus ojos de metal.

viernes, 1 de febrero de 2019

Última misión

Te escribo para no sufrir más,
pretender que yo y mis letras
salimos de este desierto
sin borrarnos, sin heridas mortales
sobre el cuerpo de papel,
que cruzamos el océano
en una barca segura y bien diseñada,
navegando, no dormidos,
que viajamos por el país
de las máscaras de estrellas sin patria,
sin ser acusados de traición
y que llegamos a tus tiernos brazos
y nos miras con esos ojos de madre.

Ojalá que tu promesa siga viva
y no te hayas metido en asuntos
de esas personas imperdonables
con sus destrezas y habladurías,
te prohibí esos males en tu vida
porque no soportaría verte infeliz,
por favor dame el preciado consuelo
de saber que si me has escuchado.

Pronto tendré que salir de nuevo
hacia el terrible campo de batalla
y me han dicho que por gracia divina
esta será nuestra última misión.

Aguarda un poco más y volveré,
aún si se vuelve fría esta espera
te prometo que me verás llegar,
ligero, ya sin miedo y sin armas.

domingo, 9 de diciembre de 2018

Sagrario

Esta tarde es triste y llueve tanto,
como un lamento de mi memoria,
recuerdo el polvo sobre los estantes,
las cosas que eran y que desprecie,
el pasto crecido que ya no quiere mi atención,
aquellos espejos rotos y botellas vacías,
el brillo azulado de un coro de ángeles,
yo que descuide por completo la casa mía,
ya  nada es mío ni puedo robarlo,
ayer que decidí cuál era mi dicha
y hoy que solo vivo por estar vivo,
por eso esta tarde salgo apresurado,
sin abrigo ni besos de despedida,
camino entre las calles y callejuelas,
sin detenerme con nadie ni nada,
nada ni nadie se queda conmigo.

Y al estar de pie, con ganas de llorar,
frente a las colosales puertas,
quieto como si hubiera golpeado un rayo
y con una hambre inmensa,
me miran jueces bien abiertos que van saliendo
y pienso que ellos dicen con voces muy bajas
¿Quién será este hombre?
¿Qué tristezas le tienen tan enfermo?
O ¿Cuánto habrá tomado este infeliz?
Hace mucho que ya no bebo,
hace poco que ya no aguanto,
doy un paso y me adentro en la parroquia.

Me muevo entre las bancas y los nichos,
¿Quién de nosotros o de aquellos
podría erguirse hoy sobre un nicho?
Si no hay cosa material que nos sostenga,
si cada mujer y cada hombre se tiene
a sí mismo como  una verdad indecible,
una conciencia gris, sin temor ni dolor.
Al acercarme discretamente al altar
puedo contemplar esas manos,
las dos manos santas clavadas,
las espinas que atraviesan al hombre
y el rostro doliente que busca al Padre,
no encuentro consuelo,
ya no contengo el llanto
y me doy cuenta que una mujer me está mirando,
una mujer de carne y hueso,
que me mira con compasión,
como si yo recién me hubiera bajado de la cruz,
como si supiera perfectamente
cuanto dolieron las espinas y los clavos.

¡Oh dios mío!
De haber sabido antes que estabas aquí
quizás yo no hubiese sido indiferente,
aquí en este sagrario inmaculado
que es un refugio para el pecador
y que me mira como mi madre,
es que a veces de Dios,
uno necesita una madre.

¡Oh madre mía!
De haber sabido antes que te tenía,
tal vez yo habría sido mejor hijo,
mejor hermano, mejor padre
y ahora que me doy cuenta
de que nada de esto me fue ajeno
pero que por elección lo ignoraba,
quiero atenderlos a todos.

Quiero volver arrepentido a mi hogar
y ofrecerles a todos un acto sincero,
quiero calmar esta hambre de amor
y ofrecerles a todos un pan caliente,
a los estantes, el pasto y los ángeles
con la fe que había perdido, hasta hoy.

martes, 28 de agosto de 2018

Fracaso

Es algo que ya no puedo soportar,
cuando asoma su cara en la habitación,
entre cambios de máscara y escena
puedo ver su expresión de fracaso en mí,
sus ojos de ira que se resisten al llanto,
que no se atreven a mirarme
ni tampoco a rendir su orgullo,
sus labios que se estiran con vergüenza,
que no alcanzan las palabras
pero pretenden dar respuestas,
puedo ver cómo quiere estallar,
todo es un caos oculto celosamente
que se extingue antes de gritar,
su cuerpo un todo, vuelto desastre,
piernas y brazos de atril olvidado,
rodillas cansadas llenas de óxido,
muñecas que crujen anunciando algo
y una cabeza que escupe humo negro,
quizás vestigio de algún deseo o ilusión
devorados por el fuego de este mundo,
puedo ver las horas de su esfuerzo,
huellas delineadas sobre su piel,
no puedo ignorar su cara quebrándose,
su furia en mí, su temor en mí,
que alguien lo ayude, yo no puedo,
que alguien le enseñe a fracasar.

domingo, 29 de julio de 2018

Pobre hombre

Soy pequeño y me compadezco,
reconozco y expreso mi sufrimiento,
en tristes palabras que me recuerdan otros tiempos,
me oscurezco y mi mente se queda en ecos dispersos,
qué fácil es mirarse y sentir lástima propia,
qué confortable es estremecerse en la miseria,
y solicitar al cielo una bendición,
y esperar sin ninguna otra acción,
pero qué difícil es ver la miseria ajena,
enterarse y compadecerse del hombre,
qué difícil escuchar el dolor y la pena
¿Quién de nosotros merece ser pobre?

sábado, 28 de julio de 2018

Súplica del yo perdido

Hombre de lata, ya ni tu corazón responde,
contesta, las sombras que quedan se quieren enterar,
la melodía silenciada por un grito vacío y pobre,
se cuelga de la razón, ya ninguno vuelve a su hogar,
el alma se quiebra en múltiples ecos,
cuando se venden todos los deseos.

Hombre de lava, solo te comes lo que está vivo,
y mientras más creces, más te adornas y consumes,
en poco tiempo solo quedará un lamento tibio,
los últimos rescoldos de un corazón que sufre,
ya verás, la fuerza y la ambición se acaban,
abandonan el cuerpo aún de los que más aman.

Hombre de polvo, tú mismo te has perdido,
rodeado de singulares formas que solo estorban,
debes volver y buscarme ahora, te lo exijo,
en alguna parte, afuera o adentro de las sombras,
donde convergen las aguas y las aves se alimentan,
donde el sol no puede entrar y los minerales charlan.

martes, 19 de junio de 2018

Los ruidos de una casa vieja

Estoy esperando por una señal,
algo fuera de mí, que no entiendo,
estoy sumergido en estas horas,
hasta que los ruidos me asaltan.

Puedo escuchar desde este muro
sonidos sin origen ni ritmo,
llevándose mi cuerpo de atril
hasta el zaguán, los pasillos y más allá.

Me hacen correr por el enorme salón
donde otro tiempo pude dormir,
donde cada retrato se vuelve ficción,
pieza retocada de una memoria infiel.

Los ruidos aceleran mis pasos torpes,
apenas libro las monstruosas reliquias,
ya bajo por las maltratadas escaleras,
todas las puertas se quedaron abiertas.

Pero no la reja entre el zaguán y la calle,
quedó clausurada en un solemne acto,
del cual ya no hay testigos ni detractores,
solo un obstinado rostro, indistinguible.

Como una mancha indeleble sobre la tela,
porta una de esas muecas aterrorizantes,
de aquellas que uno no puede ignorar,
pues nos cuentan una historia verídica.

Esta historia en particular,
no tiene un desenlace conocido,
un montón de palabras flotando,
volviendo por el vestíbulo.

Me quedo aquí, en el patio interior,
quiero quedarme cuidando el jardín,
donde la noche ignora los lamentos,
me observa y a estas cosas valiosas.

Que de algún modo aún están vivas,
detrás de las ventanas, en los pasillos,
bajo la cama y adentro de las lámparas,
la noche los atiende a todos, menos a mí.

Se quedan dormidas entre las grietas,
canciones de una herencia desconocida
y brotan musgo y ramas con hojas
que trepan discretas las paredes.

Estas paredes se han vuelto tan delgadas,
incluso una persona podría atravesarlas,
los ruidos se vuelven pasos y luego voces,
voces sin conciencia, ni prisa ni deseos.

Escapan de los rincones de la casa,
cerrándose a mi alrededor como una garra,
una pesada, lenta y constante gota de agua,
perforando con fuerza incorpórea.

Algo que es un destello prohibido,
algo que se extiende hasta morir,
sin tocarme, perdiéndose en la ligereza de mi cuerpo,
reagrupándose para volver a desfilar hacia las llamas.

Se dejan caer sobre mí
y cada una de esas voces
se vuelve un sufrimiento
momentáneo y agudo.

No queda un solo cuerpo cautivo
pero aún se pueden contemplar,
los gritos incendiando corredores,
signos insufribles que no tienen final.

Puedo hablar con una voz
que ya no es corpórea,
he comenzado a entender
que soy como una imagen desenfocada.

Que apenas se pronuncia
en la inmensa oscuridad,
como letras que no se borran del papel,
sin importar cuanto tiempo pase.

Siguen ahí, aunque tú no las puedas ver,
ni escucharlas y tampoco sentirlas,
aun así, en ciertas ocasiones,
pueden volver como poemas olvidados.

Solo sus habitantes conocen bien,
los ruidos de una casa vieja,
solamente una casa tan vieja,
puede ser habitada por tantos fantasmas.

La distancia entre todas estas imágenes,
a pesar de estar encerradas aquí,
es algo que las vuelve inalcanzables,
me muevo a través de una soledad eterna.

viernes, 1 de junio de 2018

Me han dejado sin gardenias

Estas aquí, ilusión encantadora
una vez más, amante inexperto,
mírame bien, no te confundas,
ya han tomado mis gardenias,
aquellas ruines aves lisonjeras,
aquellos los días de mi ceguera.

Tus manos, son preciosas,
las mías están manchadas
y tu pecho resplandece vigoroso,
el mío se resquebraja cual cristal,
pero no te engañes, no soy débil,
pues ya lo veo todo con claridad.

No quiero tu lástima
ni mucho menos tu afecto,
pues no tiene sentido.

No te atrevas a sufrir por mí
o a involucrarte,
lo siento, ya no tengo remedio.

No quiero sus horas prestadas
ni promesas ahogadas en polen,
me quedo en mi luz y mi sombra.

Ya no quiero ver su lucha cruel,
ya no me interesan sus flores,
me han dejado sin gardenias.

viernes, 22 de diciembre de 2017

El reclamo de una mujer enamorada

Estoy cansada, adormecida
por una soledad sombría,
devastada, muda y triste
como flores sedientas,
pero mi deseo por verte
alimenta mis fuerzas,
yo misma avivo el fuego
que inquieta mi alma,
cada parte de mí reclama tu esencia,
vuelve a mí, vuelve a mi pecho malherido,
que alguna vez fue para ti
un refugio y un consuelo,
vuelve a mí, vuelve  a mis labios sinceros,
que alguna vez te colmaron
de besos y buenas palabras,
vuelve y haz tuyos mis dones y mis lágrimas,
las mieles y los perfumes que destila mi piel,
las horas de mis ojos, las letras de mi nombre,
sobra que te ofrezca lo que ya te pertenece,
toda yo soy innegablemente tuya
y todo tu eres indudablemente mío,
sabes de esta aura, nuestra entrega,
ningún resplandor ni espejismo
presionará de tal forma
como para hacerme ceder,
te ruego que abandones
lo que no te hace feliz,
toda la novedad que
desdibuja tu esencia,
te pido que retornes a mi amor,
que ya te estoy alumbrando
el camino con mi luz.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Invierno

Soñé que estabas aquí,
soñé que te acostabas a mi lado haciendo juntos un nido
y nuestro descanso era como un río de inalterables aguas,
tan cristalinas como el bendito azul de tus ojos,
aquellos ojos en los que yo alguna vez me mire,
todo lo vivido por amado se sufre y si se sufre no se olvida.

Soñé que estabas aquí,
soñé que presionabas tus piernas contra las mías,
tu pecho contra el mío como diciendo aquí estoy,
soñé que con tus manos te aferrabas a mi espalda
y no me soltabas aun cuando la mañana nos inundaba con su luz
y la nieve se amontonaba fúlgida en las cornisas de la ventana.

Soñé que estabas aquí,
soñé que en las laderas abundaban tus flores,
que en esta tierra no había obstáculos para el amor,
que no cabía ni un solo reclamo en nuestro corazón,
que estábamos plenos amada mía, soñé que no te habías ido,
abrázame y no me dejes, que no puedo soportar el despertar.

jueves, 10 de agosto de 2017

Es imposible

Es un dolor ardiente
que estremece los huesos
y se roba las fuerzas,
que corre violento desde
el estómago hasta la boca,
mi cuerpo distingue su peso sobre la tierra
y mi alma flota libre sobre recuerdos.
¿A dónde se fue la calma?
Está fuera de mí.
Su rostro destella en mis ojos cada vez que parpadeo
y su nombre se queda en mis labios sin poder pronunciarlo,
todos los asuntos se desvanecen
dejando polvo en el suelo,
todo lo que veo se desenfoca y se aleja,
y cada respirar es una oración
que oprime y lastima el corazón.
Hay un signo por encima de mí,
esta es la certeza de mi esperanza,
el testimonio fiel de su promesa.
¿Por qué pues, estoy llorando?
Yo, que conozco la verdad y la vida,
Sé también, que es imposible ignorar este dolor.