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miércoles, 8 de enero de 2020

Al pie de la montaña

Girasol de ojos ingenuos y hojas bellas,
pequeñita la boca de los mil mitos,
narración suave entre rayos y centellas
que arrulla el corazón y practica ritos.

sábado, 31 de agosto de 2019

Poema de amor / Libar néctar de tu flor

Libar néctar de tu flor
hacerme polvo al tocar,
comer miel en tu mirar
volverme brisa en tu voz.

Húndeme, en tu fe abismal
hablaré con tu ventana,
ábreme, en mí era mortal
vagaras por mi montaña.

¿A quién mi rostro de lluvia
si no es la sed de tu huerta?
¿A dónde tu piel de juvia
si no alimenta mi hoguera?

Y como podrían ser otros
los espejos de mi andar,
si no puedo respirar
ni moverme sin tus ojos.

sábado, 3 de noviembre de 2018

Escapulario

En medio de las llanuras interminables,
donde el frío mordisquea mis orejas,
se presenta ante mí como una mujer,
dueña de las formas más seductoras,
dando saltos entre arbustos de espinas,
sudando dulces perfumes irresistibles,
se pierde entre la maleza y se vuelve otra,
la estatua de oro que nada ve y sin embargo,
sabe de mis deseos, juega con ellos entre sus dedos,
el poder con sus muecas miserables,
embistiendo mis sentidos,
tratando de hacerme caer
hacia una fosa sedienta,
hacia un manantial flotante,
donde todos nos estamos mirando
hasta que la esperanza se agota;
ahora abre sus ojos en un fuego astral,
apuntando a mi pecho con la lanza,
para incendiar mi cuerpo y mi alma.
¿Cuántos otros habrá consumido ya?
Pero no, no puede hacerme daño,
Me he puesto un yelmo sagrado
Para librarme de sus acometidas
y llevo puesto un escapulario
con cinco llagas encendidas
que me hieren y me salvan,
descansa en mi mente y en mi corazón
un cántico entonado por el universo,
piérdanse de mi los caminos contrarios,
los caminos inciertos, yo sé a dónde debo ir.
Me he atado con una cuerda firme,
para no desviarme de mi objetivo
y así sostenerme ante la ventisca,
esta es la alegría que inunda mi alma,
sé quién soy y he elegido mi camino,
esta es la virtud que corona mi dicha,
cada uno de mis pasos está seguro;
y aquella estatua de oro, aquella mujer,
ahora se vuelve viento aullante,
frío enfurecido y niebla mortal,
pero no me detendré, ya falta poco,
seguiré por las llanuras hasta alcanzar la montaña.

martes, 18 de septiembre de 2018

Desenlace

Que placer reposa en la luz más fuerte,
que terror se asoma curioso y culpable,
al perdernos en el sobresueño del amor,
hacemos un acuerdo místico,
para vivir en el preolvido de nombres,
atándonos a la inagotable sed,
para llenarnos los ojos de cielo y estrellas
y la boca de perfumes y de fuego aural,
adentro, las almas se retransforman,
se dejan tocar en su alquimia,
en los ríos y los valles, los senderos olvidados,
las sombras y sus calles, los edificios suspendidos,
adentro, nadie duerme, la piel espera,
el llamado perpetuo de la montaña,
promesas devorándose sin dolor,
escapando como ángeles profetas,
que deseo nos hace añorar esa mirada,
para volvernos cosas y algunos personas,
que necesidad nos gobierna hasta morir,
baila y canta, hasta fundirnos en ámbar.

lunes, 16 de julio de 2018

Volar

Veo las nubes moverse con una calma monstruosa,
acariciando las montañas con sus dedos fríos,
como llamándolas a despertar de algún sueño,
solo para tener su atención y entonces devorarlas.

Miro el verdor que se desvanece olvidándose de mí,
su rostro queda cubierto en blancura y levedad,
mi cuerpo se estremece al ver este mundo,
amando como todo se consume en nubes.

Llevándose mi razón ante las puertas de reinos ocultos,
donde las voces viajan a través de ensueños flotantes,
donde las formas cambiantes entran por mis ojos,
confundiéndome con su belleza imposible, escandalosa.

Su suelo se propaga sin piedad y se convierte en criatura,
soltándose de sí y otorgando formas a mil criaturas más,
cada una con sus inquietudes y caprichos,
apoderándose de mí y elevándome más.

jueves, 9 de noviembre de 2017

Bañarse en el río

Es de noche, salgo de mi hogar
para penetrar en la espesura,
ahí donde los cuerpos silvestres
anidan y cazan imponiendo su ley;
camino hipnotizado por una sensualidad abrumadora,
me está llamando una calma total,
mis pasos son como bruscos despertares
sobre una tierra oculta en lo profundo,
senderos entretejidos a través de diversos pisos,
a través de húmedas plantas y exuberante follaje,
a través de ecos aullantes y miradas nocturnas;
todo está tan desnudo, tan llano y entero,
una promesa enterrada por una madre celosa y fiel,
un llanto siempre verde, aun sin yo poder entender
estoy abriéndome, están llevándome a algún lugar;
toda esta maleza azul, después verde, después blanca,
las estrellas fúlgidas, los árboles altos y frondosos,
toda esta oscuridad preciosa me ofrece su hermandad,
me hace sentir libre, protegido y acechado a la vez;
me detengo ante un río de zigzagueantes orillas
y despojándome de mi ropa entro al agua,
ella me cubre hasta la cintura, me abraza,
agua fresca de confortable temperatura,
apenas fría, avivando cada poro de mi piel,
como rejuveneciéndome, como adormeciéndome,
en la orilla se pueden ver los jaguares y las flores,
ya están esperándome,  entre las hojas y la luz,
todas estas flores amarillas, rojas, azules y moteadas
embellecen mi mirada y enternecen el aire con su perfume,
termina el llanto, ya estoy acercándome al despertar;
la brisa de la montaña acaricia la superficie del agua,
los rayos lunares reflejan en el fondo las piedras preciosas,
espinela que seduce con su brillo en todas direcciones,
y mi cuerpo se mueve al ritmo del empuje de la corriente;
este es un lugar donde dormir,
es un abismo completo y final,
me baño en el río y las flores se inclinan,
ojos verdes me miran y rugen con fuerza,
en un impacto celeste que rompe el cristal,
este es mi cuerpo, que se va con el río.

lunes, 30 de octubre de 2017

Cantos de la buena memoria

No todo era estéril y agonizante,
sesgado por lúgubres ángulos,
interminables horizontes de nada,
huesos cargados de gritos y llantos
ahogados en el polvo insaciable
que se cuelgan en la memoria,
voy a buscar en la bruma de mi alma
los días de antes, antes del viento mortal.

Hubo cuerpos de aguas cristalinas
que transitaban todos los senderos sin detenerse,
nutriendo cada hendidura y cada arteria,
atravesando cañadas, valles y montañas,
solían brotar una marea de formas y texturas,
hubo árboles y aves, poblaciones y tiempo alrededor,
había rayos solares que impactaban contra la superficie
y su luz bañaba los cuerpos brindándoles energía y calor.

Había flores inclinadas, flores dispersas,
flores sobre las piedras y sus versos,
piedras olvidadas cayendo al abismo,
piedras benditas de otros tiempos,
esas eran las cosas que tenían un valor,
esas eran las cosas que tenían un nombre.

No era esta la sombra vacía,
sé que había un amor, un calor, una caricia sensitiva,
no era mi voz un eco total,
sé que había una canción, un deseo, un ser humano en mí.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Invierno

Soñé que estabas aquí,
soñé que te acostabas a mi lado haciendo juntos un nido
y nuestro descanso era como un río de inalterables aguas,
tan cristalinas como el bendito azul de tus ojos,
aquellos ojos en los que yo alguna vez me mire,
todo lo vivido por amado se sufre y si se sufre no se olvida.

Soñé que estabas aquí,
soñé que presionabas tus piernas contra las mías,
tu pecho contra el mío como diciendo aquí estoy,
soñé que con tus manos te aferrabas a mi espalda
y no me soltabas aun cuando la mañana nos inundaba con su luz
y la nieve se amontonaba fúlgida en las cornisas de la ventana.

Soñé que estabas aquí,
soñé que en las laderas abundaban tus flores,
que en esta tierra no había obstáculos para el amor,
que no cabía ni un solo reclamo en nuestro corazón,
que estábamos plenos amada mía, soñé que no te habías ido,
abrázame y no me dejes, que no puedo soportar el despertar.

jueves, 13 de abril de 2017

Cuerpos silvestres

No me encontrarán
con sus gestos falsos,
me refugiaré
en las voces y en los astros
de la inconsolable noche,
noche de tristes poemas.

No me adornarán
con sus prendas de barro,
yo me fundiré
en las piedras y los llantos
de mi hermana tierra,
tierra de cantos andantes.

No me atarán
a la sombra de un arma,
mientras sus ojos brillen
sus pies me guíen
yo estaré libre,
libre de ensueños y vanidades.

Y me mirarán
entre los cuerpos silvestres,
me renovaré
y cada acto desde ahora
será un acto de amor,
amor al hombre y a la vida.

lunes, 27 de marzo de 2017

Ágata azul

Llegará un momento en este mundo,
cuando las flores danzantes de los campos,
olvidadas, muertas ya en lo profundo,
permanezcan en torpes retumbos mudos
de la mujer y el hombre desvanecido,
dolientes afligidos de romanticismo,
aquellas montañas antes majestuosas,
no albergarán más pasiones vigorosas,
aquellos glaciares, signo de ancestral letargo,
quedará todo reducido a lágrimas de espanto
y aún en ese tiempo mi alma brillará
con un resplandor sutil y cálido
y aún con todo este pesar árido,
entre los latidos de mis versos nacerá,
la forma y color de nuestro beso,
el más íntimo y verdadero rezo,
ahora sé cuál será para mí la última noche,
aquella será la última estela de mi resplandor,
se extinguirá cuando te olvides mi nombre,
pues ya no podré seguir viviendo sin tu amor.