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sábado, 6 de abril de 2019

Cuatro Haikus para viajar

En el pantano
donde duermen los sapos
florecen lotos.


Bosque templado
su agitado follaje
guarda secretos.


Espuma de sal
mensajes en botellas
voces de arena.


Ojos discretos
un león de montaña
busca su presa.

lunes, 25 de febrero de 2019

Pantano

Despertar en las aguas
donde los sapos duermen
y la conciencia espera,
gritar hasta desvanecerse.

Conteniendo la respiración
aferrarse a la tierra fría
salir de su turbio manto
en un instante de temor
ya que mi voz es doble
y ella nunca deja de hablar.

Esta planta es tu mano,
sus labios son guijarros,
tus piernas son lenguas de sal
y el polvo gris entre sus dedos
son pequeñas raíces rojas
trepando en nuestros ojos.

Si tus lágrimas pudieran brotar
a través del lodo y las algas
ya no estaríamos ahogados,
entonces ella dejaría de hablar.

Sientes como la pesadez terrible
de aquel limo reptante y verdoso
se acumula sobre tus hombros
obligándote a flotar
dejando escapar solo sus gritos
en burbujas de aire.

Las algas enloquecen como pirañas
rodeando tu cuerpo y envolviéndonos
tus piernas, sus brazos como troncos
una fuerza viva para aplastarlo todo.

Finalmente el monstruo emerge
levantándose del pantano
entre flores rosadas y espuma
te quedas en la superficie
escuchando la voz de tu amada
con una súplica exhausta
detén al monstruo, destrúyelo
y déjame callar felizmente.

jueves, 17 de enero de 2019

Hermosura

En el penúltimo peldaño de la escalinata plateada,
asomándose hacia el sexto abismo bendito,
en el borde de la locura y la desesperación,
todos los mortales siempre quieren algo de mí.

Quiero bañarme en tu estanque durmiente,
espejo nocturno resplandeciente de mil estrellas,
donde las plantas marinas arrastran y ahogan
con sus largos dedos pantanosos de terciopelo,
donde el agua es bálsamo de lamentos mudos,
fecunda el pensamiento y arrebata intenciones.

Quiero enterrarme vivo en tu campo santo cubierto de lirios,
afilar con mis dientes las armas de las batallas perdidas,
esperar y surgir limpio con el descender de la aurora
que nace de tus ecos solares y tu cuerpo magnético.

Quiero guardar tu imagen en el relicario de mi alma
para contemplarte en mí hasta que acaben las horas,
quiero inhalar tu esencia mística al cubrirme con las sabanas
y levantarme con las voces olvidadas que te invocaron sobre mi piel.

Y cuando este a solas, a puerta cerrada,
pronunciaré tu nombre como si fuera mío,
con los ojos sedientos sobre el manuscrito,
respirando a través de las llamas danzantes de velas de miel,
temblando de espanto y orgullo cada vez que mi pluma toque el papel,
llenando mis sentidos con la inspiración universal de tu éter.

-¿Cuáles serán tus ofrendas?
Versos ahogados por el néctar en mis pulmones,
exhumados por los fantasmas de su amor.
-Sigue.
Confesiones indecibles encadenadas a mi cuerpo,
vanidades tendidas sobre la mesa que se funden como magma
-¿Y después?
Me ataré la muñeca con tus cabellos de ónix
para no ceder hasta haber terminado mí obra.

De nada me sirven tus cantos,
ni tus secretos o tus desvelos,
ningún valor en tu salvaje entrega,
nada puede complacerme a mí,
soy la hermosura que penetra los sentidos de la humanidad,
pertenezco a un orden superior de las cosas incomprensible.

Pero buscarme engrandece el espíritu,
ven, acércate y déjame alimentarte,
podrás saciarte con la belleza del universo
y si te es posible no te pierdas en mí,
no te desvanezcas en mi ensoñación
ya que jamás nadie despierta.