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domingo, 23 de febrero de 2020

Fresco helecho y rosada gerbera

Fresco helecho y rosada gerbera,
va engalanada la primavera
y a mí, me coronan sus flores.

Adornada va la primavera,
besó el mar purpurea dedalera
y a mí, me coronan sus flores.

Brota de nuevo quien sucumbió,
Jacinto que el Céfiro tomó
y a mí, me coronan sus flores.

Jacinto bello que antes tomó,
al fin, el Céfiro lo devolvió
y a mí, me coronan sus flores.

miércoles, 13 de febrero de 2019

Círculo de piedras

Recuerdo el terrible paso por la senda boscosa,
el sonido de secos pasos descuidados,
la ruptura de ramas y el estruendo de arbustos
protestando frente a testaruda juventud,
un valor ciego que se extiende en línea recta
buscando ríos que cruzar,
recuerdo la zona más profunda de sombras
mermando el entusiasmo
con silencios profundos cediendo ante ecos lejanos,
llevándome hasta los sitios nunca antes explorados
donde las piedras imperan sobre verde manta
dejando a algunas pocas hijas asomarse
para engañar la vista del agotado viajero,
pensando: “Aquí es apto para poder descansar”.
A pocos metros se alzaba una formación peculiar,
una invitación para interrumpir mi deseada pausa,
una guardia solemne de piedras
de no más de dos metros de alto,
protegiendo un terreno completamente estéril,
a excepción de un muñón robusto casi centrado,
parecía todo un círculo perfecto
y se despertaba en mí un temor
por tan natural belleza encontrada
pero mi atrevimiento me hizo entrar
y pude ver montones bien esparcidos
de tenues cenizas blancas y azuladas,
también pude ver símbolos muy desgastados
grabados en las piedras como letras antiguas,
ante todo esto se respiraba una frescura anormal,
una sensación serpenteante sobre el aire,
agradable pero que no era propia de este bosque,
pensaba en quedarme por un tiempo más,
hasta que escuche el ulular frío
que estremeció todo mi cuerpo,
la sorpresa no aturdió mi razón
pues busqué rápidamente la fuente
en las copas de los árboles vecinos,
cuando me di cuenta por fin
de que aquel sonido helado provenía de las piedras
a través de sus bocas de runa
que comenzaron a brillar en tonos azules y verdosos,
desafiando toda mi lógica y mi coraje
con una escena fuera de este mundo,
sin entender lo que ocurría ante mis ojos
deje atrás aquella entereza
y salí corriendo con espanto,
como pude volví al camino que conocía
para salir del bosque
cargado de un asombro mudo y miedo,
ese día sentí algo
que solo puedo describir como una energía antigua,
es algo que habita el bosque y proviene de otro lugar.

martes, 18 de diciembre de 2018

Expedición final

Eres la reina perpetua de la naturaleza salvaje,
raíces que se pierden bajo la tierra para tocarte,
las fieras rugen ocultas entre la maleza
suplicando tu respuesta,
mientras el plumaje hermoso de las aves
pretende imitar tu piel.
Dime, ¿qué embrujo invisible tiene tu voz sobre la selva?
¿Cuál es tu nombre en medio de la noche diamantada?
He de confesarlo ahora
pues temo por mi vida
y sé que de seguir aquí
a la intemperie de tus deseos
no sobreviviré las horas,
he sido yo el explorador indiscreto,
buscando la naturaleza viva de tu ser,
he sido yo el profanador de la tierra,
insolente guiado por curiosa devoción
hacia la belleza indecible
en el seno de lo oculto,
listo para descifrar el misterio,
aún si me devoran tus fauces.

domingo, 16 de diciembre de 2018

Milagro

Recién estallaban los cañones,
¡Viva Cristo Rey!
El filo de la espada resplandecía
cegando los ojos de campesinos
que esperaban el torrencial de septiembre
días de lluvia que no pararon,
hasta que el río Lerma desbordó,
tierras inundadas y asentamientos devastados.
¡Suban a los techos, ahí viene el río!
Gritaban con espanto hombres y mujeres,
con gran pesar miraban el agua y el tiempo correr.
¡Que salga la Reina!
Madre del Salvador,
que nos proteja su imagen bendita,
llevaron a la Virgen del Refugio en procesión,
y al asomar la luz de su rostro
cruzando por el arco central
del extenso atrio parroquial,
el ímpetu de las aguas se calmó
descendiendo pronto su nivel,
como si el brillo azulado de su manto
anunciara el final de una noche segura
y el Sol que ella cargaba en sus brazos
proclamara un nuevo y próspero día.
Aquel milagro que salvó al pueblo
renovó la fe de sus habitantes
y es bien sabido hasta el día de hoy
que tenemos un refugio en su corazón.

martes, 22 de mayo de 2018

El enemigo

No vengas a mí con la espada,
envuelto en llamas espectrales,
buscando los nombres inventados.

No vengas a mí con una sentencia,
cegado por tu herencia mortal,
siglos de un sinsentido violento.

Contempla mi cuerpo libre
¿Qué puede haber bajo mi corteza?
¿Será acaso un alma?

No hables, compensa esta sed,
ven a mí, indefenso y entérate,
yo nunca he sido el enemigo.

lunes, 5 de febrero de 2018

Escape del ánima

Una celda que agrieta mis alas,
apartándome de todo y de mí;
la luz azulada que me reclama,
hoy es más intensa que ayer,
hay un sendero oculto,
hay un sendero seguro
a través de la cúpula.

La cúpula
La cúpula

martes, 17 de octubre de 2017

Enemigo de un mundo ausente

Vengo de las cuevas bendecidas por Éufrates y Tigris,
mi piel carga la arena de aquellos desiertos antiguos
y mi rostro lleva el signo de un ritual insospechado
he contemplado planicies sin un principio ni un final,
he navegado por incontables millas
y he alcanzado numerosas cumbres,
no hay senderos que no pueda recorrer,
no hay muros que impidan mi paso
y se bien lo que es propio a cada tiempo.

Vengo de muy lejos por lo que es mío,
vengo por las piedras preciosas de la tierra que agitas,
vengo por los árboles que viste y no viste crecer,
por las flores y los animales y todo solemne recurso
que con tu estupidez has tocado y condenado,
vengo por el nombre que te dieron tus padres,
por tu escudo, los gemidos y los cantos de gloria.

Voy a arrebatarte la calma
con el estruendo avasallador de los tambores,
con el empuje violento del sismo,
con la indiferencia mortal del hombre,
voy a conmocionar tu corazón,
marabunta de generaciones de este y otros siglos,
entre las voces de ideales olvidados en el fuego.

Tomaré todo de ti y se lo entregare a tus enemigos,
pasará un poco de tiempo y también a ellos tomaré,
no debes olvidar, que todo esto se ha visto ya,
ante todo, le han dado memoria al hombre para recordar
y le han dado permiso al tiempo para contar mis hazañas,
para que lleguen hasta tu pecho y entiendas y temas,
claramente digo que fue este el destino del hombre.

Estoy presente en las partículas
que azotan el aire, un aire de plomo,
soy los glaciares que se derriten,
soy el enemigo de un mundo ausente,
soy la ojiva nuclear, yo soy, la guerra.

lunes, 11 de septiembre de 2017

Diálogos

Habrás escuchado la risa contagiosa,
fruto de una alegría sincera
que transporta a la tierna infancia.
Habrás sentido aquel abrazo cálido,
nacido de una fiel amistad
que resistió las horas y sus traiciones.
También habrás apreciado alguna vez,
las esperanzas y sus desilusiones
haciendo eco en las cuevas
donde ya no queda nadie más.
Háblame de la soledad y sus formas,
háblame de la dicha y sus nombres.
¿Tenemos los mismos privilegios aquí?
Dime si has sentido su pesada mano,
si acaso escuchaste su amorosa voz
y ¿cuál es el orden natural de estas cosas?
Quedar sordo al estruendo del fracaso
y refugiarse en el silencio indiferente,
espejos plateados con rostros ajenos,
cuerpos inaccesibles meciéndose
y piernas sin ansiedad.
La inesperada mirada afectuosa
que penetra y dilata el corazón,
descansar en sábanas limpias,
componer cantos en su nombre
y vivir dulcemente convencido.
Enamorar y enamorarse para crecer,
entregarse hasta perder la razón
y vivir sediento de su manantial.
Contemplar la esperanza y la vida
con unos ojos que no son tuyos.
Flotar y desaparecer en la nostalgia
esperando los últimos epigramas
aquellos versos antiguos y ocultos,
versos de ira, desdén y pasión,
olores, sabores, imágenes y virtudes
que satisfacen cualquier placer.
Inútilmente repetir labores
hasta comprender y cambiar,
de los sepulcros regresar
con o sin un consuelo
y dar lugar a los recuerdos,
sentirse seguro y comprendido
dejando lágrimas sobre su piel.
Pretender que se puede
contener la ira del mar
con todas sus glorias
y sus dolores por vivir.
Entonces dime, sombra de mí
si esto es razonable…
Si el corazón merece sufrir.