Mostrando las entradas con la etiqueta historia. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta historia. Mostrar todas las entradas

sábado, 24 de octubre de 2020

The Noble Headless Man

Beware, be cautious and be aware
For this is the night of shadows
Of beastly creatures and hideous ghouls,
But I warn you about the noble one
The one who ghostly walks and talks
The dreadful gentleman, the headless man,
For you he brings no grace
But only fear and despair.
When you feel the shivers down your spine
And the struggle with the tickling on your thighs,
You know he is right behind
And he will ask you kind:
«Oh young dear, have you seen my skull?»
And you must not run, for it could be the worst
Be brave and then turn and kindly you respond:
«No Sir, where did you leave your skull?
- Well my dear I think is right above your neck.
- Pardon me Sir, believe that I do not,
For this simple skull above my neck
With me has been for just few years,
But you oh Sir, what a noble figure appears
Your skull must be ancient and magnificent.
- Oh young dear, so right you are
You just have save me from an incident
I was about to cut your head out,
Now I shall continue with my search
Be safe young dear and have good night.»
Only this way you can survive
But stay alert cause as I said
He’s not the only one around
And many others could be right behind your back.
Do not forget my words young dear and please try to stay alive,
And remember only unnatural beings can talk without their heads.

sábado, 18 de mayo de 2019

Cosmonauta

Bajo el resguardo de ojos infinitos
me agito en la soledad más elevada,
desconocido de todas direcciones
flotando en algún punto del cosmos,
salvando esta cruel inmensidad
que paraliza la imaginación
y desregula el pensamiento
siento perderme en la negrura,
olvidar mi historia y mi nombre
mientras mi cuerpo se extiende
hacia la bastedad inexplorada
lejos de los sofás y televisores,
la luz solar me atraviesa piadosa
y una sonrisa se refleja en mi casco
tal parece que todo lo hizo bien,
respiro y cierro los ojos para dormir.

jueves, 25 de abril de 2019

Me han convencido

Palabras
para merendar las horas
palabras
para crear nuevos recuerdos
palabras
para cruzar los puentes
palabras
para librarse del mal
palabras
para acariciar los oídos
palabras
para contar nuestra historia
palabras
para disfrutar la vida.

lunes, 14 de enero de 2019

Al sur de la nada

Me tocan puntas frías invisibles
sin prisa y sin pausas,
es viento ligero que me arrastra
aunque yo no quiera ir,
pensé que buscaba un puerto, un campo
o una hacienda
pero la verdad es que no quiero nada,
nada que me ate.

Yo quiero seguir vivo, tan solo camino
pero no sé quién me lleva y desconfió
si soy yo o será otro el que camina.

Si las puntas frías del viento son dedos
juntando las cosas que son suyas
extraviadas por algún descuido.

Entre mariposas blancas y las hojas cafés,
por aquí cerca se escuchan rugir los pájaros
mientras me alejan más.

Hacia el sur de nada, calle abajo
ahí es donde cantan los fantasmas.

Sus palabras como rostros míos
que soñé a través de calles despiertas.

Me colocan en el centro de nada
cantándome  las vidas dichas por la historia.

Cesa el viento, ahora sé qué dirección tomar.

martes, 3 de julio de 2018

La fiesta de mi pueblo

Me levante temprano, ya me había bañado y vestido cuando el sol apenas iba saliendo, hoy tengo mucho que hacer antes de poder salir y divertirme, primero termine de desayunar una torta de frijoles y mi leche con chocolate, luego saque a los perros para lavar el corral y les puse su comida, también medio me pongo a jugar con ellos, el Barbón, la Gorda, la Manchas y el Toro pero solo un poquito porque luego se alborotan todos y tengo que lavar otra vez , aunque si es divertido lanzarles los huesos para que corran y me los traigan o que den vueltas y brinquen por todos lados. Mi papá me habló justo cuando termine, ya sé que sigue, vamos a arreglar los carros, mi papá es mecánico y a diario le traen carros para que los componga, los revise o les cambie piezas, a mí me gusta ayudarle pero me gustaría hacer otra cosa cuando sea grande, como doctor para ayudar a la gente o luchador para tener un traje bien padre y pelear con los malos, hasta podría ser luchador de día y doctor de noche por si se me pasa la mano con uno y pues ya después lo curo y a mis amigos también los curaría; le paso piezas y herramientas a mi papá para que trabaje en los carros y le ayudo con lo que me deja.

Mi mamá me tenía siempre al tanto de las festividades, que si San Juan y el palo encebado o que si san Martín y vamos a llevar a los perros a la bendición, pero hoy es el día más importante, la fiesta más grandísima, la fiesta de la Virgen del Refugio patrona de Acámbaro, ella nos salvó de una inundación y muchas cosas más, yo ni había nacido pero mis abuelitos y los demás grandes cuentan de cuando apenas se había fundado el pueblo hace muchos años, que traían gente de todas partes al templo del hospital, el único lugar donde se podía atender a la gente y ahí a los enfermos y a los pobres siempre los curaban y los cuidaban, el templo lo atendían los frailes y ellos enseñaban a los demás a curar a los enfermos, a construir casas, relojes grandotes de sol y acueductos y muchas cosas más; un día la presa de no sé dónde se rompió y el pueblo estaba en peligro de que se inundara pero los frailes llamaron a toda la gente, salieron a la calle y le rezaron a la Virgen del Refugio para que no dejara que el pueblo se inundara, y los salvó, el agua estuvo muy cerca pero se desvió, todos estaban muy agradecidos y contentos por el milagro, sobrevivieron y el pueblo se unió más; por eso hoy vamos a ir a misa de 12, para agradecer todo lo bueno que ha pasado en este pueblo y a nuestras familias y al rato en la noche a ver las cascadas de cuetes y el castillo; bueno parece que por hoy ya terminamos de arreglar los carros, mi papá dice que cuando crezca me va a enseñar a manejar, ya quiero crecer y cuando sepa manejar le voy a enseñar a mi hermanito. Él es mucho más chico que yo pero me sigue a todos lados y mis papás lo dejan porque saben que lo cuido bien, y él también a mí, le estoy enseñando a chiflar con los dedos en la boca, ya mero le sale. Ahorita que ya podemos salir estamos defendiendo el patio de los monstruos de tierra, dejamos bombas de hojas para que las pisen y salgan volando y si nos encontramos uno lo cortamos con nuestras espadas  de rayo, a veces sacamos a los perros para que nos ayuden a vigilar el perímetro pero hoy podemos nosotros solos. Nos está llamando mí mamá para almorzar; mi mami nos preparó un rico caldo de res, bien picoso y bien calientito con un elotito, así es como más me gusta y a mi papá también.

Ya nos vamos, salimos de la casa pero primero debo revisar que los perros estén en el corral y no se vayan a salir, extraño al León, él fue mi primer perro pero dejamos la puerta abierta, se salió y ya no supo volver, lo extraño mucho. Vamos pasando por el INE que está casi enfrente de la casa, cuando hay elecciones hay mucho relajo y hacen mucha fiesta, cuando sea grande voy a ir a votar, aunque mis papás dicen que eso ni sirve pero yo si quiero votar. En el camino nos encontramos a la vecina Mari, nos saluda muy contenta y dice que nos vemos en misa, es buena amiga de mi mamá, también nos encontramos a la señora barbona, no sé cómo se llama pero da miedo, dicen que es muy fuerte y enojona, yo no sé pero veo como que anda buscando a alguien, a lo mejor está perdida. Hay mucha gente en la calle, lo bueno es que vivimos a pocas cuadras de la parroquia, creo que hoy van a cantar los niños en la misa, a ver si ya les sale más bonito. El párroco se ve muy contento, los saluda a todos en el atrio y es que es muy buena gente y les habla bien a todos, saluda a mis papás y ellos también lo saludan, ahora si ya entramos a misa.

Después de la misa salimos al atrio parroquial, hay mucha gente recorriendo el centro, gente que viene de visita y personas que nacieron aquí pero se fueron a otros lados, así es cada año y se quedan muchos días, está bien si quieren venir a visitar pero creo que lo único malo es que dejan mucha basura. Nos vamos a la casa a seguir con nuestras cosas y ya no regresamos hasta la noche, salimos como a las 8 y ahora hay todavía más gente que en el día, personas paseando por los jardines y el bulevar, en cada esquina se pueden ver puestos de comida riquísima, churros de azúcar rellenos de mermelada de fresa, de chocolate, lechera o cajeta, elotes asados en palito o en vaso, garbanzos bien cociditos, para cenar bien unos grandes pambazos y unas ricas enchiladas o si quieren más ligerito unos buñuelos con su atole de avena, de fresa o de chocolate. Mis papas no nos dejan andar solos por tanta gente que hay, vamos a visitar el templo del hospital y al salir pasamos a un lado de la pila taurina, ahí están los futbolitos, donde jugamos con mis primos desde siempre y enfrente están los juegos mecánicos, nos podemos subir a la oruga o al dragón, a mi papá y a mí nos encantan esos juegos, mi hermano solo se puede subir a la oruga o al carrusel porque van más despacio.

Ahora si lo mas chido, ya es hora del castillo, es una cosa  enorme,  la arman con mucho cuidado y tardan mucho tiempo, solo unas familias se encargan de eso y lo hacen muy bien, es un palo grandotote que lleva muchas ruedas y palos más chiquitos con montones de cuetes y luces que están listos para prender cuando el párroco le dé la orden al señor que construyo el castillo, lo ponen en el centro del atrio y cuando lo prenden cada rueda y cada palo se empiezan a mover en orden y… El padre ya dio la orden, ya empezó a prenderse, cada pieza del castillo se va moviendo al ritmo de tambores y trompetas y cantos de la gente, se ven figuras que se forman por todo el castillo, colores fuertes y alegres, flores verdes, azules y rojas que se mueven y giran y giran, campanas doradas, estrellas plateadas, frailes bailarines, angelitos con trompeta, uno detrás del otro y las chispas vuelan por todos lados como que juegan entre ellas. Luego empezaron los chifladores, unos cuetes que están amarrados a unos círculos que giran y giran y llenan de luces el lugar haciendo un sonido especial, es una chifladera tremenda y a la gente le gusta mucho. Siempre hay niños que corren por debajo del castillo mientras truenan los cuetes y se ilumina el atrio, burlándose del peligro, se vuelven los héroes más grandes del mundo por un día y todos los recuerdan, hoy me toca a mí ser el héroe, solo le digo a mi hermano: “quédate aquí chaparro, cuando seas de mi tamaño te tocará intentarlo”. Espero mi turno y corro con todas mis fuerzas por debajo de las chispas y siento como zumban mis oídos, aprieto los dientes y corro más rápido para salir del otro lado del atrio, ni una sola chispa me toca, ahora de regreso, todavía más rápido, veo las luces rojas y verdes luego moradas y azules y el ruidazo de los cuetes, pego un brinco y las chispas me peinan la chamarra pero yo salgo como campeón y vuelvo a dónde está mi familia, todos me miran sorprendidos, más mi hermano solo mis papas no, me regañan pero valió la pena, mi papá me da una palmadita y mi mamá me abraza.

Más cuetes iluminan el cielo explotando cuando llegan bien arriba, todavía falta la pieza más grande del castillo, casi hasta el tope, la que nos emociona a todos, porque ahí por un lado ponen a la Virgen del Refugio y por el otro a San Francisco de Asís, pero cada vez diferente, con más adornos y colores, todo muy padrísimo; escuche a una señora junto a mi decir: “cuando estuve en Washington no hicieron esto”. Claro que no, ni en Washington ni en ningún otro lugar del mundo hacen el castillo como en Acámbaro, esto solo es posible aquí, es como una magia en aire, se ilumina el cuadro con la Virgen y la música no para, su vestido, las flores, el niño en sus brazos y los angelitos a su lado brillan como nunca y gira para dejar ver a Francisco con su hábito muy bonito y palomitas a su lado. Ya solo queda la corona, una vez escuche a un niño decir: “A mi prima le callo una vez la corona en la cabeza”. Y yo si le creo, ahora la corona se ilumina en la cima del castillo y gira muy rápido hasta que sale disparada con mucha fuerza y se queda volando un rato en el cielo, por unos minutos que parecen horas,  la noche se convierte en día, con toda esa luz y sus chispas, la gente aplaude, chifla y grita muy contenta y luego la corona cae, lo bueno que no le cayó a nadie. Ya termino el castillo y la gente empieza a caminar, pero el padre habla por el micrófono y dice: “No se vayan que esto todavía no se acaba”. Se prenden las luces de la parroquia, pusieron algo hasta arriba, apenas se ve algo colgado de la pared, le piden a la gente que se aparte y cuando todos están más lejos entonces empiezan a salir chispas de las paredes de la parroquia, como una ola de luces y se forma una cascada de colores que van cambiando al ritmo de la música que sigue y sigue junto con las campanas de la torre que retumban, esto es nuevo y muy chido, a todos les está gustando. Cuando termina todos aplauden y algunos se acercan al párroco para felicitarlo a él y a todos los que le ayudaron, el párroco nos da la bendición y dice que sigamos disfrutando de nuestra fiesta. Nos quedamos otro ratito y mi hermano y yo nos vamos corriendo al jardín con los demás niños, jugando a las traes o a los encantados, hasta que mis papás nos llaman, ya es tarde, el día ha terminado y yo creo que nos fue muy bien en esta fiesta, creo que vamos a comprar unas enchiladas y ya nos vamos a la casa.


Fiesta de la Virgen del Refugio de Pecadores 4 de Julio.

martes, 19 de junio de 2018

Los ruidos de una casa vieja

Estoy esperando por una señal,
algo fuera de mí, que no entiendo,
estoy sumergido en estas horas,
hasta que los ruidos me asaltan.

Puedo escuchar desde este muro
sonidos sin origen ni ritmo,
llevándose mi cuerpo de atril
hasta el zaguán, los pasillos y más allá.

Me hacen correr por el enorme salón
donde otro tiempo pude dormir,
donde cada retrato se vuelve ficción,
pieza retocada de una memoria infiel.

Los ruidos aceleran mis pasos torpes,
apenas libro las monstruosas reliquias,
ya bajo por las maltratadas escaleras,
todas las puertas se quedaron abiertas.

Pero no la reja entre el zaguán y la calle,
quedó clausurada en un solemne acto,
del cual ya no hay testigos ni detractores,
solo un obstinado rostro, indistinguible.

Como una mancha indeleble sobre la tela,
porta una de esas muecas aterrorizantes,
de aquellas que uno no puede ignorar,
pues nos cuentan una historia verídica.

Esta historia en particular,
no tiene un desenlace conocido,
un montón de palabras flotando,
volviendo por el vestíbulo.

Me quedo aquí, en el patio interior,
quiero quedarme cuidando el jardín,
donde la noche ignora los lamentos,
me observa y a estas cosas valiosas.

Que de algún modo aún están vivas,
detrás de las ventanas, en los pasillos,
bajo la cama y adentro de las lámparas,
la noche los atiende a todos, menos a mí.

Se quedan dormidas entre las grietas,
canciones de una herencia desconocida
y brotan musgo y ramas con hojas
que trepan discretas las paredes.

Estas paredes se han vuelto tan delgadas,
incluso una persona podría atravesarlas,
los ruidos se vuelven pasos y luego voces,
voces sin conciencia, ni prisa ni deseos.

Escapan de los rincones de la casa,
cerrándose a mi alrededor como una garra,
una pesada, lenta y constante gota de agua,
perforando con fuerza incorpórea.

Algo que es un destello prohibido,
algo que se extiende hasta morir,
sin tocarme, perdiéndose en la ligereza de mi cuerpo,
reagrupándose para volver a desfilar hacia las llamas.

Se dejan caer sobre mí
y cada una de esas voces
se vuelve un sufrimiento
momentáneo y agudo.

No queda un solo cuerpo cautivo
pero aún se pueden contemplar,
los gritos incendiando corredores,
signos insufribles que no tienen final.

Puedo hablar con una voz
que ya no es corpórea,
he comenzado a entender
que soy como una imagen desenfocada.

Que apenas se pronuncia
en la inmensa oscuridad,
como letras que no se borran del papel,
sin importar cuanto tiempo pase.

Siguen ahí, aunque tú no las puedas ver,
ni escucharlas y tampoco sentirlas,
aun así, en ciertas ocasiones,
pueden volver como poemas olvidados.

Solo sus habitantes conocen bien,
los ruidos de una casa vieja,
solamente una casa tan vieja,
puede ser habitada por tantos fantasmas.

La distancia entre todas estas imágenes,
a pesar de estar encerradas aquí,
es algo que las vuelve inalcanzables,
me muevo a través de una soledad eterna.