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miércoles, 15 de mayo de 2019

Bienvenida

Dos patas que arañan la puerta de la entrada
cuando sus finos sentidos perciben la llegada,
un paso más y estalla la eufórica bienvenida
otra pequeña razón que da sentido a la vida.

sábado, 2 de febrero de 2019

Tu presencia en mi

Te veo en todas partes,
en los parques, en la avenida y la estación,
como un dulce obsequio,
un resplandor discreto e inconfundible
procurándome el deleite,
exaltando mi imaginación con su brillo
que se perfila inocente,
siempre a través de las cosas comunes,
la espera pacífica y larga,
la carga pesada y preciada,
en los rostros de amigos y extraños
y aquel gesto noble y despreocupado,
en el reencuentro emotivo
y aquel encanto nocturno
de las calles dormidas,
tu amor se ha quedado en mi
como un perfume hecho al gusto,
de forma tal que ningún evento
podría sacarme ya de este hechizo.

viernes, 14 de diciembre de 2018

Digono

Al llegar jamás pensé en quedarme,
tan solo curar mi impericia,
arrojarme a un mundo más complejo,
pisar un peldaño de granito,
hacer una carrera hasta desfallecer,
ahogarme y rescatarme,
pero la camaradería y la complicidad
se tornaron en gemas invaluables.
¿Cuánto se puede aprender de los amigos?
La calidez de un “buenos días”,
cartas mágicas para pasar el rato,
sentarnos y comer todos juntos,
el gran consejo de la experiencia
y las buenas ideas de la novedad,
cada conversación surgía de los ángulos,
uniéndolos creábamos figuras nuevas
y yo crecí, gracias a todos estos ángulos,
nunca se trató de un escalón,
ha sido la cima, que juntos hacíamos más alta.

jueves, 15 de marzo de 2018

¿De qué manera escribo?

Cuando escribo yo soy yo,
no escupo palabras ni vomito viseras,
tampoco devoro flores ni vivo con mariposas,
no quepo en complicadas métricas
ni en las definiciones,
poseo todas las formas del ser
y vivo en todas las experiencias,
me pierdo en lo más sencillo,
no poseo el resplandor de los maestros,
pero mi luz fulgura como el diamante,
siento las palabras en cada voz que escribo,
así como las piedras entre mis dedos
y la brisa silbando a mis oídos,
me entrego a cada verso,
hasta romperme los huesos,
hasta acariciarme el alma
y abandonarme con los sentidos
a la manifestación de la palabra,
cuando escribo soy común y verdadero.