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domingo, 28 de julio de 2019

Disculpa pública

Pido perdón al lenguaje y las palabras
por este cruel tormento indecible.

De quien se atreve a poner desorden
a medir con lenguas las sílabas
mutilar estrofas, profanar la rima
de quien persigue deseo insufrible
que se levanta y ahoga los sentidos
agita las manos, balbucea latidos.

Ayes y ayeres indescifrables
ies y aes para sumar caprichos.

Cuántos son los versos
diciendo nada o casi nada
porque algo falta, porque le harta
cuantas las veces que se dice
escribo para mí, para mi alma
y el alma no se entera todavía.

Estamos pensando la misma cosa:
piedad y conciencia, piedad y consuelo.

Pero no es culpa del que sueña
ni del cielo o de la nueva era
es un castigo irrevocable
es un don para bien y mal
de aquel que escribe y canta
que nada ni nadie debe callar.

jueves, 26 de abril de 2018

Un sitio al despertar

Ahora voy a entrar para perderme
en el deseo que devora los miedos,
dejando huellas de perfume
sobre nuestra piel expuesta,
ahora voy en un acto indefenso
a donde no hay movimiento,
solamente una calma mortal
que se entretiene brillando,
si es que se agitan las aves
será por la brisa que nace
cuando pronuncio tu nombre
y dejo que mis alas trepen el cielo,
sé que puedes oír la respuesta
de mis manos, tus latidos, nuestros labios,
estas palabras son un bálsamo que cura
y que despierta tu paraíso en mí.

lunes, 12 de marzo de 2018

Terpsícore

Los latidos se escurren sobre los muros,
como si sus pasos quisieran dejarnos,
ella baila,
baila teñida con la luz.
Todos los huesos de los cuerpos,
se desvanecen en el humo,
ella baila,
baila ceñida con la oscuridad.
Las sensaciones se desbaratan
y se mueven con la voz el arpa,
se desdoblan en mí,
cuando ella baila.