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lunes, 30 de marzo de 2020

Senescencia floral

Con fervor dio a su tiempo muy fecundo,
el Androceo de polen sus tercetos,
hoy mi cuerpo se encorva frente al mundo.

Recordar lo que estaba en la conciencia,
voz que nace del abismo iracundo,
madre que otorga su reminiscencia.

Corola, hoja y fruto flotan en el río,
saber que no es muerte mi senescencia,
otra floración brotará en el vacío.

Senescencia floral

martes, 1 de octubre de 2019

Materia celeste

El canto astral: Divinas Erato y Urania,
transmutan las dos en tu sola figura
para entonar himnos de miel con tu boca.

Son las horas como estrellas que gravitan,
como versos que estallan en tus ojos
para colapsar sobre mi cuerpo errante.

Es el tiempo de mi ocultación en ti,
ecos de luz se reflejan en el polvo,
es un destello que condena al placer.

Esta es la lluvia de tus preciados dones,
impactos masivos sobre la corteza,
esta es mi sed por tu materia celeste.

sábado, 18 de mayo de 2019

Cosmonauta

Bajo el resguardo de ojos infinitos
me agito en la soledad más elevada,
desconocido de todas direcciones
flotando en algún punto del cosmos,
salvando esta cruel inmensidad
que paraliza la imaginación
y desregula el pensamiento
siento perderme en la negrura,
olvidar mi historia y mi nombre
mientras mi cuerpo se extiende
hacia la bastedad inexplorada
lejos de los sofás y televisores,
la luz solar me atraviesa piadosa
y una sonrisa se refleja en mi casco
tal parece que todo lo hizo bien,
respiro y cierro los ojos para dormir.

domingo, 21 de abril de 2019

Testimonio

Cuando el sacerdote
extiende sus manos
y pronuncia el ritual,
resuenan sus palabras.

Siento estremecer mi alma entera
como si un fuerte viento entrara
y sacudiera las llamas de los cirios
revelando las cosas escondidas.

-Esto es mi cuerpo.
Señor mío.
¡No estás en el sepulcro,
estás frente a mis ojos!

-Este es el cáliz de mi sangre.
Dios mío.
¡En verdad estás vivo,
mi fuerza y mi esperanza!

Una palabra tuya para sanarme.
Amor mío.
¡Eres tú el alimento,
para la salvación de las almas!

lunes, 3 de diciembre de 2018

Claustro

Un patio cuadrado con cuatro rostros familiares,
cuerpo, intelecto, espíritu y su relación fuera del yo,
encierra al hombre en toda su dimensión,
le resguarda y le da acceso al mundo y sus inquietudes,
en el centro, sobre una imponente fuente de granito,
la Inmaculada Concepción ofrece su fiel oración,
guiando a los frailes desde maitines hasta completas,
solemne incienso que huele a casa amada,
y la sombra de un árbol que recoge regalos frutales,
el penitente recorre el claustro, sin prisa,
como un niño que visita la casa solariega,
admira con asombro las altas arquerías,
descansando sobre columnas y dobles columnas,
cada piedra esta bendita y guarda en si un secreto,
una promesa invisible y misteriosa,
tanto que ni él mismo advierte su naturaleza,
sin advertencia, desaloja el silencio
por aquel murmullo quedo de la confesión,
y el penitente se marcha,
a veces algo preocupado,
de si lo habrá dicho todo
o si acaso volverá mañana,
el claustro le parece como una estancia,
ubicada entre lo mundano y lo sagrado.

miércoles, 24 de octubre de 2018

Compromiso

Mujer, me he acostumbrado a ti,
a tu pelo, tus cejas y tus manos,
a todos tus dones e imperfecciones,
yo puedo ser yo, sin ti, antes y ahora,
pero te elijo a ti para ser juntos,
un ahora que persista en el tiempo,
sería entonces mía la dicha
al escucharte decir:
Yo te elijo a ti, amor mío.

martes, 28 de agosto de 2018

Fracaso

Es algo que ya no puedo soportar,
cuando asoma su cara en la habitación,
entre cambios de máscara y escena
puedo ver su expresión de fracaso en mí,
sus ojos de ira que se resisten al llanto,
que no se atreven a mirarme
ni tampoco a rendir su orgullo,
sus labios que se estiran con vergüenza,
que no alcanzan las palabras
pero pretenden dar respuestas,
puedo ver cómo quiere estallar,
todo es un caos oculto celosamente
que se extingue antes de gritar,
su cuerpo un todo, vuelto desastre,
piernas y brazos de atril olvidado,
rodillas cansadas llenas de óxido,
muñecas que crujen anunciando algo
y una cabeza que escupe humo negro,
quizás vestigio de algún deseo o ilusión
devorados por el fuego de este mundo,
puedo ver las horas de su esfuerzo,
huellas delineadas sobre su piel,
no puedo ignorar su cara quebrándose,
su furia en mí, su temor en mí,
que alguien lo ayude, yo no puedo,
que alguien le enseñe a fracasar.

miércoles, 27 de junio de 2018

Para un árbol

Acaríciame con la sombra de tu cuerpo
y déjame sentir la frescura,
acaríciame con tus ramas,
con el musgo que crece entre las fisuras,
prefiero el eco de tus voces silvestres
silbando, crujiendo y goteando
antes que los delirios urbanos,
arráncame la piel y dame una corteza,
para soltar mi vanidad y mi fatiga,
para sentir la naturaleza olvidada
de mi alma dormida que añora
el aire perfumado de tus flores.