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martes, 24 de julio de 2018

Un sueño de ayer

En aquellas ciudades donde perdí amigos,
me olvide de mi nombre y aligeré mi carga,
hice todo cuanto pude por la causa,
como individuo, nunca como masa,
me encendí en llamas con el ideal de la justicia,
dicen que recorrí siempre las mismas calles en vano,
pero a tu lado, tomándote respetuosamente de la mano,
enterados de que hay algo bueno en el ser humano,
por lo menos eso fue lo que dejamos escrito,
tocados por aquella mancha inherente del bien hacer,
no hubo temor ni duda, solo un loable y tormentoso deber,
un ideal para quien pueda expresar un sueño de ayer,
no sería yo si no fuera por ti, amiga mía,
entre libros te defendí a ti y al mundo hasta la última letra,
me preguntaron los libres y los enfermos si valió la pena,
pero ellos no saben morir ni encontrar toda su fuerza.

martes, 6 de marzo de 2018

La respuesta de un hombre arrepentido

Al partir, solo una fue mi ambición,
poner en tus manos más que flores,
apartar de ti la niebla de incertidumbre,
mantener el calor de nuestro hogar,
apartarnos del hambre y la pobreza,
antes de sentir el frío desalmado,
tomarte en mis brazos y sostenerte
con el fulcro de mi esfuerzo amoroso,
ofrecer algo para calmar cada necesidad,
algo para tener algo por fin,
por eso marché en busca de mis  anhelos,
más lejos de lo que pude haber soñado,
corrí por la ciudad, entre salvaje ley
todo lo que quieras es tuyo, tómalo,
así, quise hacer mío el mundo
para entregártelo a ti,
pero me volví mundo
y me volví olvido y enemigo,
defendiendo causas que no eran mías,
me alimente de codicia y conmoción,
mientras el mundo devoraba mis intenciones
y me ofrecía cada vez más altura, más valor,
más vanidades que tú no querrías,
quisiera volver a sentirte en mí,
mujer, hoy escuche tu reclamo,
y al observar toda mi locura
entiendo que tu amor destruye las ilusiones,
que esta gloria solo dura un instante
 y que ya lo tengo todo a tu lado,
Oh amor, mi amor, amor de mi vida,
ya respondo a tu reclamo, ya vuelvo a ti.

jueves, 25 de enero de 2018

Recuerdos

Ahora te busco
en cada persona que va por la calle,
porque todas parecieran tener tu gracia
pero no la tienen,
en alguna de mis caminatas sin destino,
te encuentro y te miro a la distancia,
la dilatación del tiempo
me hace llegar hasta ti,
una mirada y puedo olvidarlo todo,
una mirada y puedo escuchar tu risa,
sentir tus manos en mi rostro
y tus anhelos en mi piel,
por un momento todo vuelve a ser pasado,
lo que siento y lo que pienso es pasado
y también es presente, me siento vivo,
puedo vocear mi dicha nuevamente,
quedarnos juntos otra primavera
y sentir el cálido verso de nuestro amor,
pero los recuerdos cesan y todo se termina
esa mirada no era tuya, solo fue ensueño,
tú verso se fue entre el silencio mortal,
a donde tu cuerpo y tu alma reposan ya,
me dejaste solo y ebrio de recuerdos,
mi dolor se destila entre las calles,
donde solo quedan rastros de nuestro cielo
y las dulces melodías que improvisamos.

lunes, 15 de enero de 2018

Laura

El transporte recorre la avenida,
Laura va, ya regresa de la escuela,
sentada, ignorando todo sin querer,
el tiempo no la puede alcanzar,
Laura se pierde, solo queda su cuerpo,
siguiendo una rutina que no tiene fin,
sus ojos distantes reflejan
anhelos en su iris de miel,
su piel de avellana clara
está cubierta de lamentos,
su cabello teñido de otoño
cae hasta su mentón
y sus grandes labios
lo dicen todo con suspiros,
es tan hermosa su tristeza,
como flores en la nieve,
inconsolables que no mueren,
quizás sueña que nadie la mira,
que hace el amor o que baila,
que cubre de besos los días
haciendo verdad su pasión,
que vive fuera de la ciudad
o fuera de este mundo
y se muerde los labios,
su corazón ya partió
a donde los jilgueros
no paran de cantar,
tejiendo los sueños
que cruzan montañas,
pero todo está afuera, lejos,
nadie sabe a dónde quiere ir,
nadie conoce su desilusión
ni las formas de su espera,
el transporte se detiene en la avenida,
Laura va, ya regresa de la escuela.

viernes, 22 de diciembre de 2017

El reclamo de una mujer enamorada

Estoy cansada, adormecida
por una soledad sombría,
devastada, muda y triste
como flores sedientas,
pero mi deseo por verte
alimenta mis fuerzas,
yo misma avivo el fuego
que inquieta mi alma,
cada parte de mí reclama tu esencia,
vuelve a mí, vuelve a mi pecho malherido,
que alguna vez fue para ti
un refugio y un consuelo,
vuelve a mí, vuelve  a mis labios sinceros,
que alguna vez te colmaron
de besos y buenas palabras,
vuelve y haz tuyos mis dones y mis lágrimas,
las mieles y los perfumes que destila mi piel,
las horas de mis ojos, las letras de mi nombre,
sobra que te ofrezca lo que ya te pertenece,
toda yo soy innegablemente tuya
y todo tu eres indudablemente mío,
sabes de esta aura, nuestra entrega,
ningún resplandor ni espejismo
presionará de tal forma
como para hacerme ceder,
te ruego que abandones
lo que no te hace feliz,
toda la novedad que
desdibuja tu esencia,
te pido que retornes a mi amor,
que ya te estoy alumbrando
el camino con mi luz.

sábado, 10 de diciembre de 2016

Tiempos de justicia (microrrelato)

Tiempos de justicia

― Ya son nueve, nueve asesinatos en un mes señores, díganme porque aún no tenemos ni una jodida pista.
― Sabemos que es un grupo jefe, no discriminan género ni edad y solo atacan individuos que son miembros de las esferas del gobierno, algunos miembros de la asamblea, incluso los nietos del alcalde.
― Quiero agentes por todos lados hasta que encontremos a esos infelices. He tú, Rafa, has algo útil y sal a la calle que para eso te pagan, el único detective de la comisaría y es un bueno para nada. Muévanse ya señoritas, con un demonio.

Tomé el arma de mi escritorio, a un lado estaba Marcos.
― Estoy enfermo de este trabajo Marcos, en serio quisiera renunciar.
― Esto es más grande que nosotros Rafa, tenemos que hacer justicia, es lo que importa. Si no fuera por nosotros esta ciudad se iría aún más al diablo.
― La justicia es para los que pueden pagarla.
― Lo que tú digas, yo aún creo en esta ciudad, sólo tenemos que hacer nuestro trabajo.
― Ese es tu problema, no sabes para quien trabajas.

Me miró fijamente pero sin responder, luego se volvió. Salí de la oficina rumbo a mi auto en el estacionamiento, eran las 12:45 am, subí a mi auto para pensar un poco.
― Presiento que hay un topo aquí, pero no me sorprendería que más de uno esté involucrado.
Sentí el frio cañón en mi nuca.
― Conduce, vamos a dar un paseo.
Encendí el auto y salimos despacio. No se cómo no pude verlo antes de subir, lo miré por el retrovisor, era un chico, 26 años a lo mucho, descubierto como si no le importara.
― ¿A dónde vamos? ― Le pregunté.
― Eso no importa, lo único que importa es el mensaje, voy a matarte y entonces ellos entenderán que ya no tienen el control.
― ¿Por qué están haciendo esto chico?
― De todas formas ya estás muerto, en verdad que son unos malditos. Hace seis meses el gobierno asesino a 9 personas en una manifestación, callaron todo pero esto ya se terminó. Nosotros somos más.
― Lo recuerdo, esa situación se salió de control. ― Segui conduciendo, aumenté poco a poco la velocidad.
― Lo único que nosotros estamos haciendo, es justicia, yo estoy del lado de los buenos.
Gire mi cabeza hacia él, pude notar que estaba agitado.
― ¿Quién carajo te dijo que tú eras el bueno? ―Aceleré, hice un giro y choqué el auto al momento que le mordí la mano, pude haberle arrancado los dedos, tiró su arma y antes de salir del auto la cogí. ― ¡Para imbécil!― Grité.
Comenzó a correr así que le dispare y cayó al suelo. Llame por la radio y corrí hasta él, lo acomode para que no se desangrara, me miró y dijo ―Ya no importa nada agente, estamos todos jodidos.
Espere hasta que llegaran los paramédicos, dijeron que la herida fue mortal pero no era verdad, simplemente se deshicieron de él. Tres días después un tiroteo dejo dos oficiales y cinco civiles muertos, el chico tenía razón.
Estoy enfermo de este trabajo.

miércoles, 8 de junio de 2016

Déjame verte nena

Me consumo todas las distancias,
en la ciudad cautivan las miradas,
pero hoy tan solo busco tu rostro,
expectante de tu atisbo amoroso.

Yo lo sé, que me has oído hablar
de la fuerza que nos hace temblar,
he narrado nuestra historia,
ni siquiera estás y ya me has dejado
un nido, el miedo y la euforia,
un fruto y este corazón enamorado.

Esta es la música que siempre quise,
desiste así ahora, arriésgate y dime
que necesito para cautivar
tu imagen preciosa, calmar
esa sed y sacarte de tu realidad,
tomarte y llevarte a la eternidad.

martes, 9 de febrero de 2016

El tiempo ya no pasa por esta ciudad

Hace un viento
de lo más aterrador,
diariamente
quiero invocar su calor,
claramente
estoy tomando sus atajos,
desaparezco súbito
contemplando sus zapatos,
me presumo único
y todo lo que miro se desintegra
y todo vanamente me embelesa.
Lo presiento temeroso,
inocente todo lo padece,
me acaricio el rostro,
enfermedad mediática,
usa bloques de juguete
que no resisten nada.
El transporte viene
pero después no se va,
la gente se diluye,
escurre de aquí para allá,
son ecos de espejismos,
vacíos eufemismos,
publicidad perfecta,
mentira programada,
seguridad impuesta,
apariencia consumada,
pero la gente no es mala,
solo es vanidad
y el tiempo ya no pasa
por esta ciudad.