Mostrando las entradas con la etiqueta eternidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta eternidad. Mostrar todas las entradas

miércoles, 10 de julio de 2019

Simbiosis

Cara luna
lengua flor
árbol piel
luz razón.

Ante caer
sin sentir
tras correr
por morir.

Ya retórname
maldad duerme
corazón.

Ya despiértame
gracia juega
colibrí.

viernes, 10 de mayo de 2019

jueves, 9 de mayo de 2019

Anochecer

Sostuve su mirada cuando se callaron las luces
y nuestros ojos se encendieron en la oscuridad
ella dejó sobre mis labios dos duraznos dulces
yo escribí su nombre en un verso para la eternidad.

lunes, 25 de marzo de 2019

Cada primavera

Francamente no había notado el dolor en tu mirada,
cuando en las mañanas palpabas la frágil quietud de mis flores,
por favor no sufras más corazón mío, esta es mi promesa,
volverán mi cariño y mis flores para habitar tu jardín.

martes, 19 de junio de 2018

Los ruidos de una casa vieja

Estoy esperando por una señal,
algo fuera de mí, que no entiendo,
estoy sumergido en estas horas,
hasta que los ruidos me asaltan.

Puedo escuchar desde este muro
sonidos sin origen ni ritmo,
llevándose mi cuerpo de atril
hasta el zaguán, los pasillos y más allá.

Me hacen correr por el enorme salón
donde otro tiempo pude dormir,
donde cada retrato se vuelve ficción,
pieza retocada de una memoria infiel.

Los ruidos aceleran mis pasos torpes,
apenas libro las monstruosas reliquias,
ya bajo por las maltratadas escaleras,
todas las puertas se quedaron abiertas.

Pero no la reja entre el zaguán y la calle,
quedó clausurada en un solemne acto,
del cual ya no hay testigos ni detractores,
solo un obstinado rostro, indistinguible.

Como una mancha indeleble sobre la tela,
porta una de esas muecas aterrorizantes,
de aquellas que uno no puede ignorar,
pues nos cuentan una historia verídica.

Esta historia en particular,
no tiene un desenlace conocido,
un montón de palabras flotando,
volviendo por el vestíbulo.

Me quedo aquí, en el patio interior,
quiero quedarme cuidando el jardín,
donde la noche ignora los lamentos,
me observa y a estas cosas valiosas.

Que de algún modo aún están vivas,
detrás de las ventanas, en los pasillos,
bajo la cama y adentro de las lámparas,
la noche los atiende a todos, menos a mí.

Se quedan dormidas entre las grietas,
canciones de una herencia desconocida
y brotan musgo y ramas con hojas
que trepan discretas las paredes.

Estas paredes se han vuelto tan delgadas,
incluso una persona podría atravesarlas,
los ruidos se vuelven pasos y luego voces,
voces sin conciencia, ni prisa ni deseos.

Escapan de los rincones de la casa,
cerrándose a mi alrededor como una garra,
una pesada, lenta y constante gota de agua,
perforando con fuerza incorpórea.

Algo que es un destello prohibido,
algo que se extiende hasta morir,
sin tocarme, perdiéndose en la ligereza de mi cuerpo,
reagrupándose para volver a desfilar hacia las llamas.

Se dejan caer sobre mí
y cada una de esas voces
se vuelve un sufrimiento
momentáneo y agudo.

No queda un solo cuerpo cautivo
pero aún se pueden contemplar,
los gritos incendiando corredores,
signos insufribles que no tienen final.

Puedo hablar con una voz
que ya no es corpórea,
he comenzado a entender
que soy como una imagen desenfocada.

Que apenas se pronuncia
en la inmensa oscuridad,
como letras que no se borran del papel,
sin importar cuanto tiempo pase.

Siguen ahí, aunque tú no las puedas ver,
ni escucharlas y tampoco sentirlas,
aun así, en ciertas ocasiones,
pueden volver como poemas olvidados.

Solo sus habitantes conocen bien,
los ruidos de una casa vieja,
solamente una casa tan vieja,
puede ser habitada por tantos fantasmas.

La distancia entre todas estas imágenes,
a pesar de estar encerradas aquí,
es algo que las vuelve inalcanzables,
me muevo a través de una soledad eterna.

lunes, 21 de mayo de 2018

Tritura mi cuerpo

Toma un fruto
de mis ramas dormidas,
duraznos caen.

Rompe el suelo,
hueso de nectarina
que no se muere.

Intenta mirar
como llenan las grietas
con sus raíces.

Trata de sentir
como se mueve libre
entre tus dedos.

Un solo día
y hacernos eternos
después de comer.

Respira versos
que flotan en el aire,
nutren tu alma.

Abre con tu voz
los deseos frutales,
vivos en mi piel.


Moja tus labios
con el néctar perdido,
báñate en mí.

Ingresa al mar,
fuente de los desvelos
e inspiración.


Canta y duerme,
sube sobre las hojas
hasta mi boca.

Unta mis labios
con tu alma rojiza,
zircón de fuego.

Estrelicia es,
florece en tus piernas
y en tu pecho.

Rodea hombros,
despierta a mis ramas
con tu perfume.

Párteme en mil
y júntame mil veces
adentro tuyo.

Oasis verde
ópalo que fulgura,
elevándonos.

domingo, 26 de noviembre de 2017

Divino presagio

Me doy cuenta,
cuando el viento enfurece y
avanza golpeando las hojas
que arrebata del suelo,
anunciando un deseo inmortal
que no se alcanza.

Me doy cuenta,
cuando las grietas se mueven
separando los senderos
de amigos y amantes,
todo cambia transparente
y no puede volver jamás.

Me doy cuenta,
cuando el frío congela mis
orejas y me  llama sin sonidos
al lugar donde todos van,
presagiando algún tiempo
donde todo se olvida.

Me doy cuenta,
cuando el corazón sobresalta
fuera de este mundo,
dividido en un porqué,
palpita fuerte y duda de todo
hasta calmarse dulcemente.

Me doy cuenta,
cuando pasen todas las horas
y no queden más poemas,
solo tú vendrás hacia mi
para hacer juntos un camino
rumbo a la luz, mi amor.

jueves, 19 de octubre de 2017

Lejanía tropical

Una sola vez pudo sentir, con el corazón
la embriagante aura que eleva las almas,
todo este tiempo fue mío y fue pleno;
hoy rompen las olas en la lejanía tropical,
las palmeras anuncian su llegada,
baña mi rostro la luz más intensa
y a mi espalda las gotas de sudor,
espero aquí con la brisa
que recita dulcemente
el nombre de los muertos.

Ya estoy seguro, sé que la marea vendrá,
he decidido, quiero verla por mí mismo,
quiero estar adentro suyo una vez más,
dejarme arrastrar y ser devorado al fin,
quiero sentir la abrumadora conmoción
de su inmensidad y descubrir el silencio
perlado que nace ahí con el despertar.

Soy arena en sus manos,
soy espuma en su boca,
me voy a casa y mi corazón navega en calma,
nos vamos con la marea, nos vamos
dejando tristes y pulcros cantos,
borrando nuestras huellas sobre la playa,
así transitan las almas a la eternidad.

sábado, 14 de octubre de 2017

Plegaria / Quédate en mi

Yo no soy digno de estar contigo
y aun así me ofreces tu pan,
vámonos ya y quédate en mí,
que ya no quiero estar solo ni perdido,
ya no quiero distraerme y olvidarme,
quiero que te quedes en mí
y yo quedarme en tu amoroso corazón.

lunes, 11 de septiembre de 2017

Diálogos

Habrás escuchado la risa contagiosa,
fruto de una alegría sincera
que transporta a la tierna infancia.
Habrás sentido aquel abrazo cálido,
nacido de una fiel amistad
que resistió las horas y sus traiciones.
También habrás apreciado alguna vez,
las esperanzas y sus desilusiones
haciendo eco en las cuevas
donde ya no queda nadie más.
Háblame de la soledad y sus formas,
háblame de la dicha y sus nombres.
¿Tenemos los mismos privilegios aquí?
Dime si has sentido su pesada mano,
si acaso escuchaste su amorosa voz
y ¿cuál es el orden natural de estas cosas?
Quedar sordo al estruendo del fracaso
y refugiarse en el silencio indiferente,
espejos plateados con rostros ajenos,
cuerpos inaccesibles meciéndose
y piernas sin ansiedad.
La inesperada mirada afectuosa
que penetra y dilata el corazón,
descansar en sábanas limpias,
componer cantos en su nombre
y vivir dulcemente convencido.
Enamorar y enamorarse para crecer,
entregarse hasta perder la razón
y vivir sediento de su manantial.
Contemplar la esperanza y la vida
con unos ojos que no son tuyos.
Flotar y desaparecer en la nostalgia
esperando los últimos epigramas
aquellos versos antiguos y ocultos,
versos de ira, desdén y pasión,
olores, sabores, imágenes y virtudes
que satisfacen cualquier placer.
Inútilmente repetir labores
hasta comprender y cambiar,
de los sepulcros regresar
con o sin un consuelo
y dar lugar a los recuerdos,
sentirse seguro y comprendido
dejando lágrimas sobre su piel.
Pretender que se puede
contener la ira del mar
con todas sus glorias
y sus dolores por vivir.
Entonces dime, sombra de mí
si esto es razonable…
Si el corazón merece sufrir.

jueves, 10 de agosto de 2017

Es imposible

Es un dolor ardiente
que estremece los huesos
y se roba las fuerzas,
que corre violento desde
el estómago hasta la boca,
mi cuerpo distingue su peso sobre la tierra
y mi alma flota libre sobre recuerdos.
¿A dónde se fue la calma?
Está fuera de mí.
Su rostro destella en mis ojos cada vez que parpadeo
y su nombre se queda en mis labios sin poder pronunciarlo,
todos los asuntos se desvanecen
dejando polvo en el suelo,
todo lo que veo se desenfoca y se aleja,
y cada respirar es una oración
que oprime y lastima el corazón.
Hay un signo por encima de mí,
esta es la certeza de mi esperanza,
el testimonio fiel de su promesa.
¿Por qué pues, estoy llorando?
Yo, que conozco la verdad y la vida,
Sé también, que es imposible ignorar este dolor.

sábado, 27 de mayo de 2017

Pequeña ave

Pequeña ave de tono y sencillez,
ven y desdobla mi quietud,
trina en mis palabras,
cántame al oído
y entre los espacios
de llanto y nostalgia
dale luz a un instante.
¡Canción de gratitud y serenidad!

Tú que puedes,
húndete en el pasto,
báñate en la lluvia,
bésate con las flores,
marcha y busca tu alimento,
vaga en las montañas,
sube entre las nubes,
baja a los abismos,
juega entre los vientos
y con las corrientes
llega a los confines
donde las inquietudes
circulan como suspiros entre tus alas,
pues no comprendes
nada más allá de la luz de la mañana.

Te posas en las ramas, en los bordes y en las cimas
y ahí donde impera tu canto,
donde tus plumas resplandecen
y tú corazón se enzarza,
haces tú nido
y eres libre de volver y no volver,
hacer tuyos los caminos,
como yo lo hice ayer
como lo soñé esta mañana.

Por favor, no abandones mi casa
¿Harías tu nido aquí?
Acompáñame hasta el fin de mí tiempo,
si yo pudiera, escaparía colgado de tu ala,
pero estoy atado a esta tierra,
al igual que tú estoy desprotegido a su llamado,
no somos más que las hojas,
arrastradas por el viento
en espera de un descanso
y nuestros días valen lo mismo bajo el sol,
pero tú, pequeña ave de candor y luz,
naciste libre de estos desvelos,
tú no posees nada
y no necesitas saber,
si acaso hay un propósito,
o un antes o un después.

Si te quedaras aquí conmigo,
contemplaría y escribiría a tu libertad,
¡A tu candor y tu tono y sencillez!
… Pero te privaría de ser.
¿Quién soy yo para tomarte
y hacerte mía?
Oh pequeña ave, por favor vuelve,
cuando tu más lo desees.
Ya que sería preferible morir,
antes que arrebatarnos,
a ti de ser ave del cielo,
y a mí de ser hombre del mundo.

Pequeña ave
Artista: Karla Maike Robles Cano

domingo, 23 de abril de 2017

Lux In Tenebris

¿Dónde estoy?
Me han tomado y me han puesto en soledad,
me han tomado y me han puesto en tinieblas,
estoy sediento y cansado,
tengo frío y mis ojos se apagan,
no sé si podré seguir así,
me han despojado de todo lo mío,
solo conservo en mis manos un cirio
y los nombres de mi amor,
obsequios de los días de vida.

Sin darme cuenta
se ha encendido mi cirio,
el fuego me da calor y aviva mis ojos,
acaricia mis manos y mi alma,
puedo volver a percibir mi rostro,
ahora, ya no estoy solo.

De pronto, surge un viento terrible
que amenaza con arrebatarme la luz,
tengo que mantenerla viva,
la cubro con mis manos,
como un padre que sufre protegiendo a su hijo
o un hombre que se aferra a su existencia,
en sus últimos momentos de lucidez.

Cuando el viento golpea la flama
dejándola al borde de la muerte,
ella baila y resurge con ímpetu,
tan solo para volver a ser golpeada,
nunca antes había sufrido así
y siento que las horas pasan.

Esta llama es como mi vida,
tan frágil que quiere apagarse,
tan potente que quiere trascender,
ahora todo está en calma,
el viento ha detenido su fuerza
dando tregua a mi dolor.

No puedo apartar la mirada
¿Qué hay en el danzar de la llama?
¿Qué hay al contemplar esta soledad?
Es un misterio que hipnotiza,
veo mil sombras
que corren entre mis manos,
veo la vida y veo la muerte
y cuando llega el final de esta hora,
cuando penetro al fin en esta meditación,
te veo a ti, triunfante
y me deslumbras con tu gloria.

Esta es la noche,
la noche que prometiste,
cúbreme en tu luz
como un manto,
ya no tengo sed
y tampoco estoy cansado,
porque esta es la luz,
esta es la paz y el bien.

lunes, 27 de marzo de 2017

Ágata azul

Llegará un momento en este mundo,
cuando las flores danzantes de los campos,
olvidadas, muertas ya en lo profundo,
permanezcan en torpes retumbos mudos
de la mujer y el hombre desvanecido,
dolientes afligidos de romanticismo,
aquellas montañas antes majestuosas,
no albergarán más pasiones vigorosas,
aquellos glaciares, signo de ancestral letargo,
quedará todo reducido a lágrimas de espanto
y aún en ese tiempo mi alma brillará
con un resplandor sutil y cálido
y aún con todo este pesar árido,
entre los latidos de mis versos nacerá,
la forma y color de nuestro beso,
el más íntimo y verdadero rezo,
ahora sé cuál será para mí la última noche,
aquella será la última estela de mi resplandor,
se extinguirá cuando te olvides mi nombre,
pues ya no podré seguir viviendo sin tu amor.

lunes, 5 de septiembre de 2016

Luz que se disipa

Si no me engaño esta es de todas las horrendas advertencias, dentro de todo lo poco que conozco, la más terrible y la más seductora.


Se nos ha dado lo que pedimos,
es un perfume que adormece
y termina por matar los sentidos,
es un mantra que entorpece
y surge de mísera ilusión,
por la tarde se desbordan
hebras que carecen de amor,
todas ellas viven y brotan
para una sola función,
perturban todo su alrededor,
van y van llevando ansiedades
por encima de las calles,
ahí donde el mundo
arranca y destruye las verdades
con un eco moribundo,
dejando vacíos esclavos de delirante poder,
suplicando éxito de humillación,
enfermando con ganas de querer poseer,
en un reino de falsa satisfacción
y todo lo que ahora yo le miro
no proviene más de su interior,
ha disipando su brillo de zafiro,
se ha convertido en espectador
de un canto de insignificancia y de hambre,
una idea deformada que corre por la sangre
como un fantasma que devora
violentamente su escaso alimento,
donde su rugido es siempre espejo
de desesperación abrasadora,
obturando los sonidos
confunde las razones,
abreviando los latidos
sustenta las pasiones,
todas esas vanidades conducen al mismo lugar,
han sido escritas con un pulso incesante aterrador,
toda ella es una imagen, que no puedo soportar,
es una mentira, un triste afán excesivo aniquilador,
precipita perdiéndose en humo de locura
y se adorna de un patético resplandor,
una inútil señal hacia el fin de la curva
para doblarse dentro de otro menor.

Escucha este, el reclamo de tu alma,
no volverá tu luz al sol omnipotente
cuando quieras alumbrar en las ondas sombras de este olvido,
rasgando las infértiles tierras que has atestado de tu vanidad,
vuelve, recupera hoy aquella calma,
la tierna dicha del ayer en tu mente,
antes que te sea tarde, que nadie tiene lo que no ha pedido
y de todo lo poco que he visto, nadie puede amar la falsedad.

martes, 5 de julio de 2016

Las hojas caen al amanecer

Hipnotizados por un río que transporta, el deseo
te mueve así con tanta intensidad,
reposamos bajo un árbol que
con su llanto nos hace una plegaria.

Esa voz que canta, en la oscuridad
y tu corazón sangrando, bajo el agua,
tú me llamas, pues mi manantial calmara tu sed,
buscando, a gatas, la seguridad de tus brazos.

Si, este fruto embruja, los sentidos,
pero la canción que cantas, mata mi cansancio,
me sumerge en tu paraíso eterno,
cuando alimentas mis horas con tus ojos
ya no sé si es de día,
ya no sé si hay pasado.

Me desviste el alma esa mirada,
cuando la luna se filtra por tus labios,
hace su camino en este lugar,
recorre tu cuerpo de seda,
despacio, te hace musitar maravillas
que jamás había escuchado.

Me hechiza el perfume en tu cabello,
mientras te mueves al ritmo de nuestro silencio
como si esta fuera la última hora,
cuántas veces soñaste, este momento, ni tú lo sabes nena.

Mujer, yo te amo con las manos
y te bendigo con la palabra,
mujer, esta noche te cobijo con el alma
y te entrego cada instante.

Ardemos, en preciosa calma,
desaparecemos, en secreto,
mientras las luces de ámbar, flotan
y las hojas caen, al amanecer.

Abandonamos esta tierra
a través, de un ángulo eterno
y ya no sé volver,
ya no quiero, volver.