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viernes, 1 de febrero de 2019

Última misión

Te escribo para no sufrir más,
pretender que yo y mis letras
salimos de este desierto
sin borrarnos, sin heridas mortales
sobre el cuerpo de papel,
que cruzamos el océano
en una barca segura y bien diseñada,
navegando, no dormidos,
que viajamos por el país
de las máscaras de estrellas sin patria,
sin ser acusados de traición
y que llegamos a tus tiernos brazos
y nos miras con esos ojos de madre.

Ojalá que tu promesa siga viva
y no te hayas metido en asuntos
de esas personas imperdonables
con sus destrezas y habladurías,
te prohibí esos males en tu vida
porque no soportaría verte infeliz,
por favor dame el preciado consuelo
de saber que si me has escuchado.

Pronto tendré que salir de nuevo
hacia el terrible campo de batalla
y me han dicho que por gracia divina
esta será nuestra última misión.

Aguarda un poco más y volveré,
aún si se vuelve fría esta espera
te prometo que me verás llegar,
ligero, ya sin miedo y sin armas.

martes, 22 de enero de 2019

Decálogo

La poesía es la palabra que no miente,
cubierta por una fina capa de hermosura,
en el fondo destellan los deseos indecibles,
el miedo incurable y las esperanzas del poeta,
sus pecados perdonados,
el aroma de los suspiros
y el origen de sus desvelos,
llegan a través de los sentidos al lector,
tomando mil formas diferentes,
igual o más puras y valiosas.

viernes, 1 de junio de 2018

Me han dejado sin gardenias

Estas aquí, ilusión encantadora
una vez más, amante inexperto,
mírame bien, no te confundas,
ya han tomado mis gardenias,
aquellas ruines aves lisonjeras,
aquellos los días de mi ceguera.

Tus manos, son preciosas,
las mías están manchadas
y tu pecho resplandece vigoroso,
el mío se resquebraja cual cristal,
pero no te engañes, no soy débil,
pues ya lo veo todo con claridad.

No quiero tu lástima
ni mucho menos tu afecto,
pues no tiene sentido.

No te atrevas a sufrir por mí
o a involucrarte,
lo siento, ya no tengo remedio.

No quiero sus horas prestadas
ni promesas ahogadas en polen,
me quedo en mi luz y mi sombra.

Ya no quiero ver su lucha cruel,
ya no me interesan sus flores,
me han dejado sin gardenias.