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domingo, 21 de julio de 2019

Sentencia

Vienes buscando la dicha
esencia de madreselva,
buscando lo que no entiendes
y no sabes ofrecer.

Vienes buscando el placer
uvas firmes de la vid,
buscando con necio afán
donde nada hay para ti.

No te acerques nunca más,
tú que ignoraste advertencia
y mi rechazo discreto,
hoy hablaré sin ligereza.

No te atrevas a tocarme,
ya consumió mi paciencia
tu ladrido acosador,
hoy hago público tu exilio.

Sea pues esta tu sentencia
yo no acepto nada menos,
toma tus penas miserias,
aléjate y ya no vuelvas.

martes, 24 de julio de 2018

Un sueño de ayer

En aquellas ciudades donde perdí amigos,
me olvide de mi nombre y aligeré mi carga,
hice todo cuanto pude por la causa,
como individuo, nunca como masa,
me encendí en llamas con el ideal de la justicia,
dicen que recorrí siempre las mismas calles en vano,
pero a tu lado, tomándote respetuosamente de la mano,
enterados de que hay algo bueno en el ser humano,
por lo menos eso fue lo que dejamos escrito,
tocados por aquella mancha inherente del bien hacer,
no hubo temor ni duda, solo un loable y tormentoso deber,
un ideal para quien pueda expresar un sueño de ayer,
no sería yo si no fuera por ti, amiga mía,
entre libros te defendí a ti y al mundo hasta la última letra,
me preguntaron los libres y los enfermos si valió la pena,
pero ellos no saben morir ni encontrar toda su fuerza.

martes, 23 de enero de 2018

Las calles de la desolación

¿Cuáles habrán sido aquellos sueños o tales intenciones? Las cosas que tenían nombre se volvieron polvo sin descanso o restos de tumbas inquietas, sé que fueron hombres y mujeres devorados por codicia o consumidos de miseria, nadie tuvo un momento para recostarse y observar dentro de sí, pues cuando el reactor explotó las partículas de hidrógeno volaron a través de los edificios y los huesos, arrebatando la forma de todo cuanto conocía o entregando los despojos de una horrenda ciudad a donde no hay piedad, podría alegrarme de este desenlace, pensar incluso que se ha hecho justicia, yo que era antes uno de los predilectos despreciables de la sociedad, un estorbo viviente que hacia padecer repugnancia y desdén, un hombre del cual no se espera nada salvo por malas intenciones; cuando yo me acercaba a pedir una limosna la mayoría de las personas no se molestaba en fijar la mirada, la indiferencia alimentaba mi desesperación o adormecía mi esperanza, algunos otros me gritaban insultos e incluso golpeaban mi cuerpo o lastimaban mi espíritu y unos pocos me atendían ofreciendo una de las monedas que ahora perdieron su valor, incluso entre aquellos pocos podía yo ver en el reflejo de sus ojos, la vergüenza de un patético guijarro, ni la autoridad, ni la sociedad, ya ni yo mismo me tenía como un ser humano; merecía yo vivir de tal manera, se muy bien que con mis decisiones hice mi camino hasta las calles de la desolación; hoy podría yo sentir el consuelo en mi alma cansada o inquietud ante el aparente final, pero recuerdo que también había hombres sin culpa y mujeres inocentes, mil niños dormidos en la inmensidad, mi cuerpo tiembla y solo busco un refugio o un sentido mientras camino por las calles de esta ciudad muerta.

martes, 17 de octubre de 2017

Enemigo de un mundo ausente

Vengo de las cuevas bendecidas por Éufrates y Tigris,
mi piel carga la arena de aquellos desiertos antiguos
y mi rostro lleva el signo de un ritual insospechado
he contemplado planicies sin un principio ni un final,
he navegado por incontables millas
y he alcanzado numerosas cumbres,
no hay senderos que no pueda recorrer,
no hay muros que impidan mi paso
y se bien lo que es propio a cada tiempo.

Vengo de muy lejos por lo que es mío,
vengo por las piedras preciosas de la tierra que agitas,
vengo por los árboles que viste y no viste crecer,
por las flores y los animales y todo solemne recurso
que con tu estupidez has tocado y condenado,
vengo por el nombre que te dieron tus padres,
por tu escudo, los gemidos y los cantos de gloria.

Voy a arrebatarte la calma
con el estruendo avasallador de los tambores,
con el empuje violento del sismo,
con la indiferencia mortal del hombre,
voy a conmocionar tu corazón,
marabunta de generaciones de este y otros siglos,
entre las voces de ideales olvidados en el fuego.

Tomaré todo de ti y se lo entregare a tus enemigos,
pasará un poco de tiempo y también a ellos tomaré,
no debes olvidar, que todo esto se ha visto ya,
ante todo, le han dado memoria al hombre para recordar
y le han dado permiso al tiempo para contar mis hazañas,
para que lleguen hasta tu pecho y entiendas y temas,
claramente digo que fue este el destino del hombre.

Estoy presente en las partículas
que azotan el aire, un aire de plomo,
soy los glaciares que se derriten,
soy el enemigo de un mundo ausente,
soy la ojiva nuclear, yo soy, la guerra.

lunes, 30 de enero de 2017

El canto de un visitante

Un buen día aquel hombre vino a mi hogar y me dijo:
Existen en mí las voces de los incautos y de los sabios,
de los mendigos y de los zares,
hay en mí, manos justas y manos criminales,
pechos de madres, pies de esclavos y risas de niños,
me estremezco con el trinar del jilguero en la campiña,
las partículas que flotan y resplandecen en la sombra,
las comisuras de tus labios y las arrugas en tu piel,
todo hombre y toda esencia es un milagro,
puedo sentir con mis pies desnudos la grava y también la hierba,
puedo besar las flores, los árboles y también las piedras
y darme una forma con el amoroso viento de la mañana,
porque soy libre, he nacido puro, hermoso y verdadero,
no privo a otro ser de su libertad, pues aunque mi condición
no me despoja del mal ni del deseo, si me permite ver a través de ambos,
es así que por elección aparto toda naturaleza violenta y destructiva,
no hay en mí una cuestión que me lleve al mal,
estoy presente en el lago del alma,
yo tomo un camino sin aspirar ningún destino
porque todos los destinos son míos,
me pertenecen desde el momento en el que nací, libre,
libre de arrastrarme, trepar y sumergirme
en toda especie de mi comprensión y de mi ignorancia.

sábado, 28 de enero de 2017

Hace tanto tiempo ya

Abre los ojos a donde no hay nada que mirar,
entre las miserias sin ruidos, está encerrada
¿Será este suelo el peor lugar para despertar?
Acaricia su rostro sin poder creer, abismada
si, echada a oscuras en el eco de su esclavitud,
donde una mañana, perdió la inocencia de mujer
junto con todas las flores que adornaban su piel,
siente tanto frío, como el de un estrepitoso alud.


Hace tanto tiempo que no la ha visto,
hace tanto ya.

En ocasiones s
ueña sus cabellos castaños,
todos los lunares de su cara y sus abrazos,
recuerda sus manos pero no su rostro
y todas esas voces no son la de ella,
quizás el color de su cabello fuese otro
y duele más, que cualquier otra pena.

Hace tanto tiempo que ella no recuerda,
hace tanto ya.

Ella no recuerda y solo llora,
soñando cómo era su mamá,
una alarma grita sin más, a la distancia
y su alma mutilada gime una esperanza,
de alguna manera pronto todo acaba.

sábado, 10 de diciembre de 2016

Tiempos de justicia (microrrelato)

Tiempos de justicia

― Ya son nueve, nueve asesinatos en un mes señores, díganme porque aún no tenemos ni una jodida pista.
― Sabemos que es un grupo jefe, no discriminan género ni edad y solo atacan individuos que son miembros de las esferas del gobierno, algunos miembros de la asamblea, incluso los nietos del alcalde.
― Quiero agentes por todos lados hasta que encontremos a esos infelices. He tú, Rafa, has algo útil y sal a la calle que para eso te pagan, el único detective de la comisaría y es un bueno para nada. Muévanse ya señoritas, con un demonio.

Tomé el arma de mi escritorio, a un lado estaba Marcos.
― Estoy enfermo de este trabajo Marcos, en serio quisiera renunciar.
― Esto es más grande que nosotros Rafa, tenemos que hacer justicia, es lo que importa. Si no fuera por nosotros esta ciudad se iría aún más al diablo.
― La justicia es para los que pueden pagarla.
― Lo que tú digas, yo aún creo en esta ciudad, sólo tenemos que hacer nuestro trabajo.
― Ese es tu problema, no sabes para quien trabajas.

Me miró fijamente pero sin responder, luego se volvió. Salí de la oficina rumbo a mi auto en el estacionamiento, eran las 12:45 am, subí a mi auto para pensar un poco.
― Presiento que hay un topo aquí, pero no me sorprendería que más de uno esté involucrado.
Sentí el frio cañón en mi nuca.
― Conduce, vamos a dar un paseo.
Encendí el auto y salimos despacio. No se cómo no pude verlo antes de subir, lo miré por el retrovisor, era un chico, 26 años a lo mucho, descubierto como si no le importara.
― ¿A dónde vamos? ― Le pregunté.
― Eso no importa, lo único que importa es el mensaje, voy a matarte y entonces ellos entenderán que ya no tienen el control.
― ¿Por qué están haciendo esto chico?
― De todas formas ya estás muerto, en verdad que son unos malditos. Hace seis meses el gobierno asesino a 9 personas en una manifestación, callaron todo pero esto ya se terminó. Nosotros somos más.
― Lo recuerdo, esa situación se salió de control. ― Segui conduciendo, aumenté poco a poco la velocidad.
― Lo único que nosotros estamos haciendo, es justicia, yo estoy del lado de los buenos.
Gire mi cabeza hacia él, pude notar que estaba agitado.
― ¿Quién carajo te dijo que tú eras el bueno? ―Aceleré, hice un giro y choqué el auto al momento que le mordí la mano, pude haberle arrancado los dedos, tiró su arma y antes de salir del auto la cogí. ― ¡Para imbécil!― Grité.
Comenzó a correr así que le dispare y cayó al suelo. Llame por la radio y corrí hasta él, lo acomode para que no se desangrara, me miró y dijo ―Ya no importa nada agente, estamos todos jodidos.
Espere hasta que llegaran los paramédicos, dijeron que la herida fue mortal pero no era verdad, simplemente se deshicieron de él. Tres días después un tiroteo dejo dos oficiales y cinco civiles muertos, el chico tenía razón.
Estoy enfermo de este trabajo.