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sábado, 16 de abril de 2022

Temporal

El suspiro propio es una espada
alojada en el pecho,
que no alcanza el corazón,
pero lo tiene aprisionado. 
Como si al moverse un poco, 
un breve dolor metálico, 
que se sentía olvidado,
soplara de adentro hacia afuera.
Viento frío que no corta,
solo se escapa y te duerme.
El suspiro ajeno es un trueno, 
o como una llama suave
que de pronto se ensancha
y se vuelve pequeña otra vez.
Viento frío que no corta,
solo se anuncia y te despierta.
Creo que no sabría decir
cual me estremece más,
y la verdad, ninguno es igual.
Pero todo suspiro que escapa
parece que quiere
volverse un temporal.

domingo, 12 de abril de 2020

En el umbral

Cuando el espíritu sufre el cansancio extremo,
se manifiesta en el cuerpo el dolor y la angustia,
¿A dónde se han ido las fuerzas?
¿A dónde la virtud y la dicha?
El espíritu atiende un diálogo en el umbral,
y en el silencio de este trance divino
resplandece la Verdad.
¿Y dónde está la muerte?
¿Dónde su victoria?
Esta es la certeza, el cumplimiento de la promesa.

lunes, 25 de noviembre de 2019

Mi paciente

Me duerme verde flama,
dos iris hechos nube
rugen sobre mi cama,
mi lirio llora y sube
no sabe a dónde va.
¿He marchado sin mí?
¡Doctor, dígame ya!

miércoles, 10 de julio de 2019

Simbiosis

Cara luna
lengua flor
árbol piel
luz razón.

Ante caer
sin sentir
tras correr
por morir.

Ya retórname
maldad duerme
corazón.

Ya despiértame
gracia juega
colibrí.

martes, 18 de junio de 2019

Reina por una noche

Ya viene la reina
tan solo una noche,
diente de citrina
de dorado broche.

Fiesta engalanada
su floración plena,
una luz callada
fugaz se desvena.

martes, 11 de junio de 2019

Un placer sin nombre

Nada se levanta de mi cama,
nada entretiene alegre al nuevo día,
nada se aburre y luego me llama,
nada establece que siempre varía.

No quiero apresurar mi jugada,
podría disfrutar de estas sesiones,
estar muy contento de hacer nada.

La casa casi se siente vacía,
podría tomarme unas vacaciones
pero no sé si acaso volvería.

Nada nunca me intentaría herir
nada se quiere quedar aquí
nada se ríe cuando me ve reír
nada ocurre, siempre frente a mí.

jueves, 23 de mayo de 2019

En algún lugar discreto de la habitación

Hermosas son las flores con sus dones,
sus aromas que danzan en la estancia
pero son solo dos los corazones
que saben el dulzor de su fragancia,
una promesa se cumple y renueva
cuando al estar juntos el sol se eleva.

martes, 30 de abril de 2019

sábado, 6 de abril de 2019

Cuatro Haikus para viajar

En el pantano
donde duermen los sapos
florecen lotos.


Bosque templado
su agitado follaje
guarda secretos.


Espuma de sal
mensajes en botellas
voces de arena.


Ojos discretos
un león de montaña
busca su presa.

miércoles, 3 de abril de 2019

Cuatro Haikus sobre las estaciones

Trinan las aves
los jardines fecundos
entregan dones.


En el verano
el sol mueve las sombras
con dulce calma.


Niñas y niños
cabalgan hojas secas
sobre la brisa.


Entre la nieve
sus orejas se mueven
un zorro duerme.

domingo, 31 de marzo de 2019

Tres

Tres números encriptados,
tres edificios por derribar,
tres promesas cumplidas,
tres actos de caridad,
tres vagones en llamas,
tres amores en un verso.

Tres símbolos de falsedad,
tres penas dolorosas,
tres sacrificios legítimos,
tres ciudades vacías,
tres amantes silenciosos,
tres escenas sin final.

Tres agujas en el vientre,
tres pedazos de mi corazón,
tres personas en un Dios,
tres veces la vida,
tres veces la muerte,
tres abismos sepulcrales.

jueves, 21 de marzo de 2019

El poeta

El poeta despierta, se levanta de su cama
arrastrando una perpetua ensoñación
y su sonrisa está hecha de una amalgama
entre amabilidad, picardía y obsesión.

El poeta camina a la cocina y desayuna
sale de casa y se pierde sin pena alguna,
el poeta se estira y levanta las manos
piensa y actúa de acuerdo a sus años.

Cambia de cuerpo y de tiempo
así conforme a su necesidad,
 siembra el anhelo y el miedo
en un acto propio de caridad.

El poeta canta las verdades dichas y no dichas
doma a las fieras como letras vivas y no vivas,
cuando escribe no come, no duerme
se ahoga en un verso que no florece.

El poeta no decide
tan solo danza,
cuando no escribe
el poeta trabaja.

Maneja taxis y diseña edificios
atiende llamadas y viaja a sitios,
todo se acumula sobre sus manos
dudas e hipótesis salen de sus labios.

El poeta respira, bebe, desaparece
hormigas marchando en las paredes,
el poeta vive, sufre, goza y muere
igual que cualquiera de estos seres.

El poeta nace y está inclinado a fracasar
ignora la forma en que su voz perdura,
condenado a contemplar la hermosura
cargando un corazón que quiere estallar.

Charla de flores y de huesos
mastica piedras y promesas,
recuerda amantes y muertos
apila balas y sospechas.

El poeta no puede callar
cuando la musa toca su alma,
como a las tres de la mañana
el poeta debe contestar.

Sueña que se le caen los dientes
escucha a las aves con atención,
reúne ideas y ocasiona accidentes
limpia el patio con determinación.

El poeta desnuda su existencia
a través de libros, paredes, servilletas,
una forma invisible de materia
el poeta es eterno mientras tú lo leas.

miércoles, 13 de marzo de 2019

Ser vivo

Desperté con los rayos solares
sobrecogido en las maravillas,
sentí como atravesaban mi piel
incline mi alma para agradecer,
la piedad de luz y sombra
que unge mi voz y carne,
aún en mi soledad orgánica
sigo siendo capaz de percibir,
el intercambio de materia y energía
su comunicación ordenada,
la respiración profunda y universal
que me sostiene y me libera.

martes, 5 de marzo de 2019

Cruzar el puente

Veo los días asomarse
como dedos inquietos
buscando el interruptor
sin entrar a la habitación
pasos lentos, desiguales
regándose sin dirección
sobre fotos y calendarios,
nada en verdad concluye.

En esta hora pálida y de silencio
en que puedo caminar despierto
escribo cada pensamiento
que surge y me atraviesa
antes de que caiga al suelo
se estropee y desaparezca
en medio del polvo y el olvido
sin un nombre ni haber sufrido.

La imagen orgullosa e intocable
que se desmorona como arena
más se tarda en comprender
que en levantarse y empezar
hoy casi nadie duerme tranquilo
los que lo hacen están muertos
cruzar la calle es peligroso
quedarse quieto lo es más.

Los golpes se pierden en el viento
todos esperan un resultado diferente
los taxis viajan a través del tiempo
el chofer es un narrador omnisciente
algunos hacen de los trenes camas
sus huesos crujen como hojas secas
el ruido abre espacios entre las rejas
hombres salen envueltos en llamas.

Parece ser un domingo sin ocaso
estirándose sobre mi propia voz
camina por delante y sin prisas
por un pasillo expuesto de infinito
parece que siempre puedo volver
los números sostienen mi andar
cruzar los puentes es más seguro
ir y venir por encima de los autos.

domingo, 9 de diciembre de 2018

Sagrario

Esta tarde es triste y llueve tanto,
como un lamento de mi memoria,
recuerdo el polvo sobre los estantes,
las cosas que eran y que desprecie,
el pasto crecido que ya no quiere mi atención,
aquellos espejos rotos y botellas vacías,
el brillo azulado de un coro de ángeles,
yo que descuide por completo la casa mía,
ya  nada es mío ni puedo robarlo,
ayer que decidí cuál era mi dicha
y hoy que solo vivo por estar vivo,
por eso esta tarde salgo apresurado,
sin abrigo ni besos de despedida,
camino entre las calles y callejuelas,
sin detenerme con nadie ni nada,
nada ni nadie se queda conmigo.

Y al estar de pie, con ganas de llorar,
frente a las colosales puertas,
quieto como si hubiera golpeado un rayo
y con una hambre inmensa,
me miran jueces bien abiertos que van saliendo
y pienso que ellos dicen con voces muy bajas
¿Quién será este hombre?
¿Qué tristezas le tienen tan enfermo?
O ¿Cuánto habrá tomado este infeliz?
Hace mucho que ya no bebo,
hace poco que ya no aguanto,
doy un paso y me adentro en la parroquia.

Me muevo entre las bancas y los nichos,
¿Quién de nosotros o de aquellos
podría erguirse hoy sobre un nicho?
Si no hay cosa material que nos sostenga,
si cada mujer y cada hombre se tiene
a sí mismo como  una verdad indecible,
una conciencia gris, sin temor ni dolor.
Al acercarme discretamente al altar
puedo contemplar esas manos,
las dos manos santas clavadas,
las espinas que atraviesan al hombre
y el rostro doliente que busca al Padre,
no encuentro consuelo,
ya no contengo el llanto
y me doy cuenta que una mujer me está mirando,
una mujer de carne y hueso,
que me mira con compasión,
como si yo recién me hubiera bajado de la cruz,
como si supiera perfectamente
cuanto dolieron las espinas y los clavos.

¡Oh dios mío!
De haber sabido antes que estabas aquí
quizás yo no hubiese sido indiferente,
aquí en este sagrario inmaculado
que es un refugio para el pecador
y que me mira como mi madre,
es que a veces de Dios,
uno necesita una madre.

¡Oh madre mía!
De haber sabido antes que te tenía,
tal vez yo habría sido mejor hijo,
mejor hermano, mejor padre
y ahora que me doy cuenta
de que nada de esto me fue ajeno
pero que por elección lo ignoraba,
quiero atenderlos a todos.

Quiero volver arrepentido a mi hogar
y ofrecerles a todos un acto sincero,
quiero calmar esta hambre de amor
y ofrecerles a todos un pan caliente,
a los estantes, el pasto y los ángeles
con la fe que había perdido, hasta hoy.

lunes, 3 de diciembre de 2018

Claustro

Un patio cuadrado con cuatro rostros familiares,
cuerpo, intelecto, espíritu y su relación fuera del yo,
encierra al hombre en toda su dimensión,
le resguarda y le da acceso al mundo y sus inquietudes,
en el centro, sobre una imponente fuente de granito,
la Inmaculada Concepción ofrece su fiel oración,
guiando a los frailes desde maitines hasta completas,
solemne incienso que huele a casa amada,
y la sombra de un árbol que recoge regalos frutales,
el penitente recorre el claustro, sin prisa,
como un niño que visita la casa solariega,
admira con asombro las altas arquerías,
descansando sobre columnas y dobles columnas,
cada piedra esta bendita y guarda en si un secreto,
una promesa invisible y misteriosa,
tanto que ni él mismo advierte su naturaleza,
sin advertencia, desaloja el silencio
por aquel murmullo quedo de la confesión,
y el penitente se marcha,
a veces algo preocupado,
de si lo habrá dicho todo
o si acaso volverá mañana,
el claustro le parece como una estancia,
ubicada entre lo mundano y lo sagrado.

domingo, 11 de noviembre de 2018

Inmortales

Quisiera dormir junto a ti,
dejar que las horas pasen
y que ya no vuelvan,
aún si me cuesta la vida,
subir a la cima de este cielo,
entregaría el verso inmortal,
a cambio del verso contigo,
y despertar a tu lado,
levantarnos y ocuparnos
con el peso de este mundo,
para más tarde removerlo,
volver la ligereza y su calma,
renovarnos los dos juntos,
tu a mí y yo a ti, por siempre.

domingo, 21 de octubre de 2018

Sabiduría

¿Quién hay que sea sabio en este mundo?
Alguno que sepa anunciar lo que está oculto,
todos nacemos sin entender,
no hay maestros entre nosotros,
solo viento de orígenes remotos,
sopla y hace a las hojas caer,
luces entran y salen por los ojos,
poco tiempo hasta el anochecer,
tenemos miedo a las garras y a la oscuridad,
solo en asistencia divina se contempla la verdad.

domingo, 30 de septiembre de 2018

Intruso

En una ocasión yo pude verlo, yo fui testigo,
por eso puedo respaldarte querida amiga,
hace mucho y también ocurrió por la noche,
luego de llegar cansado de mi oficina,
después de mirar mi dolor y acostarlo,
termine mis rituales y borre mis huellas
para ensuciar de nuevo todo mañana,
luego trate de dormir pero no encontré sus brazos,
ya nada es igual en esta casa,
todos los cuadros están inclinados
y cada tierna imagen se cae de nostalgia,
aquel cálido recuerdo de su cuerpo vivo,
la brisa salada rasgando nuestra piel,
el sonido de las gaviotas a la distancia,
es un llamado perpetuo a mi tristeza,
todas mis noches el mismo desvelo,
hasta que actúan los medicamentos,
otorgándome el cansancio para dormir,
una vez arropado en mi cama,
a punto de penetrar el sueño,
un presentimiento me asalto,
como si estuviera siendo acechado,
abrí mis ojos y levante el torso,
fue entonces cuando pude verlo,
se presentó en mi hogar como gran señor,
aquel mismo intruso que tú describes,
el mismo fenómeno del que me hablas,
un orbe de luz flotando en la habitación,
solo que a diferencia de ti amiga mía,
aquella luz no atravesó mi cuerpo
ni me hizo volver pronto al sueño,
no, más bien pude ver como se extendía,
como un estambre anaranjado, 
desenredándose en mi habitación,
una línea horizontal y serpenteante
que se construía frente a mis ojos,
no recuerdo ver el comienzo de esa línea,
solamente su terrible avance sin prisa,
luz naranja a poco más de un metro de mí,
flotando de izquierda a derecha,
creció hasta casi tocar la pared y se detuvo,
ahí fue cuando deje de sentir mi cuerpo,
la pesadez me lo fue arrebatando
y quise entregarlo por fin al sueño,
dormí o eso pensé, perdí la conciencia
en un espectro de luz naranja
que me lanzo a los rincones difusos
repletos de sensaciones fantásticas,
me hundí hasta disolver los espejos,
exhalé todos mis lamentos sin darme cuenta,
contemplando mi cuerpo ahogado en la arena
y como todas las piedras reflejaban la luz naranja,
me perdí y después de un tiempo desperté,
sentado al borde de mi cama y ahí estaba ella,
entregada a mí por aquella luz indiscreta,
yo la vi, era ella sentada a un lado de mí,
estire mi mano para tocar su rostro
y la alcanzo para ponerla sobre su pecho,
sentí latir un ritmo de dulzura serena
llevándose así mi dolor para siempre,
sus ojos amorosos penetraron los míos
mientras su perfume impregnaba la habitación,
solo entonces pude acostarme para dormir,
bajo el arrullo de su voz, bálsamo divino
y su mirada protectora acudiendo a mí,
ella mi ángel, mi corazón y mi calma,
volvió por una noche
como un intruso
de resplandor naranja.