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domingo, 12 de abril de 2020

En el umbral

Cuando el espíritu sufre el cansancio extremo,
se manifiesta en el cuerpo el dolor y la angustia,
¿A dónde se han ido las fuerzas?
¿A dónde la virtud y la dicha?
El espíritu atiende un diálogo en el umbral,
y en el silencio de este trance divino
resplandece la Verdad.
¿Y dónde está la muerte?
¿Dónde su victoria?
Esta es la certeza, el cumplimiento de la promesa.

viernes, 22 de febrero de 2019

Era febrero

La cama destendida y llena de almohadas
puerta y ventanas cerradas todos los días
tantas veces que serán la última
despidiéndose en silencio cálido
un lugar que no puede ser hogar
pero que si se comporta como tal
con sus arañas en las esquinas
un ojo siempre abierto de noche
el ronquido de muebles cansados
la visita esperada que apaga la luz
y se duerme contigo para que sientas
como todo ya va a estar bien mañana
esa luz de texto blanco y sonámbulo
que no se apaga ante la inspiración
hace llorar las horas y el cansancio
pero arrulla con dulzura al terminar
y se termina por última vez
un día tranquilo de febrero.


viernes, 26 de octubre de 2018

Soñé que era un árbol

Vino a mí como una alondra triste a media mañana,
yo era un árbol silente de ojeras largas y ramas cansadas,
se posó y no me opuse,
pude haberla despedido:
¡Vete lejos! No añadas más peso a mi cuerpo,
yo ya entregue mis frutos y merezco descanso.
Pero no lo hice,
la deje estar,
me miró con unos ojos de quien no entiende el mundo,
ni el dolor, ni la muerte,
–Oh pequeña ave –pensé–.
¿Qué maldad habrán descargado sobre tu espíritu?
¿Con que afilado puñal han atravesado tu corazón?
–Oh Señor árbol –me dijo–.
No sé porque lo ha hecho,
un niño me ha lanzado una piedra,
estoy herida pero yo no hice nada,
no lo entiendo.
–Es el hombre
–conteste–. No tiene remedio,
aquel espectro de luz,
millones de años atrás,
no lo ha dejado germinar,
y si acaso esa luz llegara a brotar,
no creo que estemos aquí para verla.
Pero tú tienes un don,
eres libre y pequeña,
yo estoy aquí, inmóvil.
Este es mi cuerpo, esto el tuyo,
yo doy vida, tú la transformas,
a través de ti, el universo canta,
no te desveles como yo
en cambiar el ritmo de las cosas,
de todo cuanto hay, llegará la hora,
somos la musa, la herida, el olvido.
–Lo entiendo –me dijo–.
–Duerme ya –le ordene–.
Desperté.

sábado, 8 de septiembre de 2018

Reunión

Te escribo con las letras que quedaron
sobre el suelo que extraña tus pasos,
porque no soporto verlas hechas polvo
con los armónicos dolientes de mi soledad.

He sido atormentado por los años
y hechos que me arrebataron tu infancia,
me volví preso del silencio y la distancia
reflejados en tu mirada de adiós.

Esta es la carta de los errores incontables,
la súplica de cosas que hicimos imposibles,
la sombra presente que no nos deja
y un llamado firme de reconciliación.

Te lo ruego, antes de mi muerte,
ven a verme
y todas las palabras se levantarán,
habla conmigo
y podre componerte cantos nuevos,
vuelve la luz a mi vida
y así mi corazón se alegrará,
así mi corazón se alegrará.

domingo, 5 de agosto de 2018

Placer y desfallecer

Que consuelo tan preciado
se encuentra en el cansancio,
de pie ante el umbral del colapso,
cargado de satisfacción y fracaso,
a punto de entregarse al sueño,
ligero para dormir en el fuego,
tocando sin sentir en el cuerpo
armónicos de algo raro y bello,
abandonando el dolor de los huesos,
sin saber si algún despertar aguarda,
entre gemidos mudos y quietos,
que intentan restaurar el alma.

viernes, 1 de junio de 2018

Me han dejado sin gardenias

Estas aquí, ilusión encantadora
una vez más, amante inexperto,
mírame bien, no te confundas,
ya han tomado mis gardenias,
aquellas ruines aves lisonjeras,
aquellos los días de mi ceguera.

Tus manos, son preciosas,
las mías están manchadas
y tu pecho resplandece vigoroso,
el mío se resquebraja cual cristal,
pero no te engañes, no soy débil,
pues ya lo veo todo con claridad.

No quiero tu lástima
ni mucho menos tu afecto,
pues no tiene sentido.

No te atrevas a sufrir por mí
o a involucrarte,
lo siento, ya no tengo remedio.

No quiero sus horas prestadas
ni promesas ahogadas en polen,
me quedo en mi luz y mi sombra.

Ya no quiero ver su lucha cruel,
ya no me interesan sus flores,
me han dejado sin gardenias.

jueves, 1 de marzo de 2018

Para descansar

En el reposo de ojos cansados,
se asoma el amanecer temblando,
se escucha una melodía de nuevas voces.
¿Qué de dónde me viene la calma?
Si acaso he sentido la libertad,
ha sido sólo en la contemplación,
en los ligeros saltos
de supervivencia continua,
en la vocalización
y la naturaleza del mensaje,
en el impulso desafiante
que anuncia el ascenso,
sobre los mares y en la maleza,
en el cielo y fuera de mi alcance.

Pequeña ave