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miércoles, 5 de junio de 2019

A los guerreros caídos

Tus ojos catapultas aún precisas
observan la roca viva que se hunde,
los duendes cantan y bailan sin prisas,
no les importa si su oro se funde.

Tu boca aljaba carente de flechas
exhala fantasmas de primavera,
se mueven como palabras estrechas,
recuerdos de la dicha verdadera

Tus manos hachas firmes e iracundas
afiladas por el viento del este,
hoy las adornan con runas profundas

Tu rostro piëdra luz inmutable
se levanta sobre el fuego y la peste,
honor a ellos por su muerte laudable.

lunes, 13 de mayo de 2019

No seas tan tonto corazón

Yo que de ti decidí enamorarme
y tú crees que a otro he de darme
pero no seas tan tonto por favor
no menosprecies este amor
ten el valor y confía en vos,
confía en mí, confía en los dos.

martes, 19 de febrero de 2019

Viejos castillos olvidados

Abrir y cerrar la reja,
que nadie pueda entrar
durante mi ausencia,
abrir y cerrar la reja,
en una incesante danza
de horas silenciosas.

Vientos enardecidos
revolviéndomelo todo
con sus manos huesudas,
fauces espumosas
devorando el papel
atormentado por tintas.

Gotas acumulándose
sobre superficies transparentes,
quieren atravesarnos
hacernos sentir como
viejos castillos y mudos relojes
sin poder hacer nada.

Abrir y cerrar la reja,
echadla abajo con fuerza,
traedme mi espada,
abrir y cerrar la reja,
que intenten pasar ahora
a través de mi aura.

viernes, 1 de febrero de 2019

Última misión

Te escribo para no sufrir más,
pretender que yo y mis letras
salimos de este desierto
sin borrarnos, sin heridas mortales
sobre el cuerpo de papel,
que cruzamos el océano
en una barca segura y bien diseñada,
navegando, no dormidos,
que viajamos por el país
de las máscaras de estrellas sin patria,
sin ser acusados de traición
y que llegamos a tus tiernos brazos
y nos miras con esos ojos de madre.

Ojalá que tu promesa siga viva
y no te hayas metido en asuntos
de esas personas imperdonables
con sus destrezas y habladurías,
te prohibí esos males en tu vida
porque no soportaría verte infeliz,
por favor dame el preciado consuelo
de saber que si me has escuchado.

Pronto tendré que salir de nuevo
hacia el terrible campo de batalla
y me han dicho que por gracia divina
esta será nuestra última misión.

Aguarda un poco más y volveré,
aún si se vuelve fría esta espera
te prometo que me verás llegar,
ligero, ya sin miedo y sin armas.