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domingo, 29 de diciembre de 2019

A mis padres, mis amores.

Tiene la palabra bien medida,
la fuerza de quien sabe ceder
y voz del faro que no se olvida.
Él es a quien yo amo con mí ser.

Tiene el pecho herido y el alma henchida
de tanto dar y tanto querer,
la mirada de armonía en mi vida.
Ella es a quien yo amo con mí ser.

domingo, 15 de septiembre de 2019

El otro y yo

Adentro, el yo sensible
fulgura como rosada aurora,
afuera, el yo visible
como eco de una ninfa cantora.

Afuera, el otro aparente
me mira entre reflejos luminosos,
adentro, el otro durmiente
a través de sus gemidos piadosos.

miércoles, 24 de octubre de 2018

Compromiso

Mujer, me he acostumbrado a ti,
a tu pelo, tus cejas y tus manos,
a todos tus dones e imperfecciones,
yo puedo ser yo, sin ti, antes y ahora,
pero te elijo a ti para ser juntos,
un ahora que persista en el tiempo,
sería entonces mía la dicha
al escucharte decir:
Yo te elijo a ti, amor mío.

lunes, 23 de abril de 2018

Confrontación

Ya puedes entrar, estoy listo,
listo para tu voz desordenada y su eco
que me han engañado tantas veces,
listo para el rayo que desbarata tus huesos
y te mueve con una intensidad brutal,
listo para el magma contenido en tu pecho,
que tienes pensado liberar contra mí,
estoy listo para enfrentarte y hacerte morir,
con mis puños destruir el mundo en ti,
porque mi fuerza es más grande,
mayor es mi ira y mi convicción,
mi forma ya no es una sombra
y mi rostro no es más un espejo,
voy a desaparecer tu voz
en el insondable abismo marino,
en la oscuridad olvidada y profunda
que nunca más ha de volver,
y contigo la frustración viva,
la depresión reptante,
el polvo de cuarzo rojo
y las estelas de ceniza,
contigo mi yo más roto
y así me libro por fin.

jueves, 15 de marzo de 2018

¿De qué manera escribo?

Cuando escribo yo soy yo,
no escupo palabras ni vomito viseras,
tampoco devoro flores ni vivo con mariposas,
no quepo en complicadas métricas
ni en las definiciones,
poseo todas las formas del ser
y vivo en todas las experiencias,
me pierdo en lo más sencillo,
no poseo el resplandor de los maestros,
pero mi luz fulgura como el diamante,
siento las palabras en cada voz que escribo,
así como las piedras entre mis dedos
y la brisa silbando a mis oídos,
me entrego a cada verso,
hasta romperme los huesos,
hasta acariciarme el alma
y abandonarme con los sentidos
a la manifestación de la palabra,
cuando escribo soy común y verdadero.