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sábado, 16 de abril de 2022

Temporal

El suspiro propio es una espada
alojada en el pecho,
que no alcanza el corazón,
pero lo tiene aprisionado. 
Como si al moverse un poco, 
un breve dolor metálico, 
que se sentía olvidado,
soplara de adentro hacia afuera.
Viento frío que no corta,
solo se escapa y te duerme.
El suspiro ajeno es un trueno, 
o como una llama suave
que de pronto se ensancha
y se vuelve pequeña otra vez.
Viento frío que no corta,
solo se anuncia y te despierta.
Creo que no sabría decir
cual me estremece más,
y la verdad, ninguno es igual.
Pero todo suspiro que escapa
parece que quiere
volverse un temporal.

sábado, 18 de mayo de 2019

Cosmonauta

Bajo el resguardo de ojos infinitos
me agito en la soledad más elevada,
desconocido de todas direcciones
flotando en algún punto del cosmos,
salvando esta cruel inmensidad
que paraliza la imaginación
y desregula el pensamiento
siento perderme en la negrura,
olvidar mi historia y mi nombre
mientras mi cuerpo se extiende
hacia la bastedad inexplorada
lejos de los sofás y televisores,
la luz solar me atraviesa piadosa
y una sonrisa se refleja en mi casco
tal parece que todo lo hizo bien,
respiro y cierro los ojos para dormir.

miércoles, 13 de febrero de 2019

Círculo de piedras

Recuerdo el terrible paso por la senda boscosa,
el sonido de secos pasos descuidados,
la ruptura de ramas y el estruendo de arbustos
protestando frente a testaruda juventud,
un valor ciego que se extiende en línea recta
buscando ríos que cruzar,
recuerdo la zona más profunda de sombras
mermando el entusiasmo
con silencios profundos cediendo ante ecos lejanos,
llevándome hasta los sitios nunca antes explorados
donde las piedras imperan sobre verde manta
dejando a algunas pocas hijas asomarse
para engañar la vista del agotado viajero,
pensando: “Aquí es apto para poder descansar”.
A pocos metros se alzaba una formación peculiar,
una invitación para interrumpir mi deseada pausa,
una guardia solemne de piedras
de no más de dos metros de alto,
protegiendo un terreno completamente estéril,
a excepción de un muñón robusto casi centrado,
parecía todo un círculo perfecto
y se despertaba en mí un temor
por tan natural belleza encontrada
pero mi atrevimiento me hizo entrar
y pude ver montones bien esparcidos
de tenues cenizas blancas y azuladas,
también pude ver símbolos muy desgastados
grabados en las piedras como letras antiguas,
ante todo esto se respiraba una frescura anormal,
una sensación serpenteante sobre el aire,
agradable pero que no era propia de este bosque,
pensaba en quedarme por un tiempo más,
hasta que escuche el ulular frío
que estremeció todo mi cuerpo,
la sorpresa no aturdió mi razón
pues busqué rápidamente la fuente
en las copas de los árboles vecinos,
cuando me di cuenta por fin
de que aquel sonido helado provenía de las piedras
a través de sus bocas de runa
que comenzaron a brillar en tonos azules y verdosos,
desafiando toda mi lógica y mi coraje
con una escena fuera de este mundo,
sin entender lo que ocurría ante mis ojos
deje atrás aquella entereza
y salí corriendo con espanto,
como pude volví al camino que conocía
para salir del bosque
cargado de un asombro mudo y miedo,
ese día sentí algo
que solo puedo describir como una energía antigua,
es algo que habita el bosque y proviene de otro lugar.

sábado, 19 de enero de 2019

Sombra

Sensual suspiro,
gélido en tu oído
como navaja.

Orquesta caos
ante toda materia,
si ella baila.

Mueve los hilos
sobre el escenario,
desde abajo.

Bufonería tal
que nada en la sopa
de aquel gran rey.

Recorre calles
sucias de miedo vivo,
cabalga la luz.

A todas horas
la puedes perseguir
sin alcanzarla.

lunes, 14 de enero de 2019

Al sur de la nada

Me tocan puntas frías invisibles
sin prisa y sin pausas,
es viento ligero que me arrastra
aunque yo no quiera ir,
pensé que buscaba un puerto, un campo
o una hacienda
pero la verdad es que no quiero nada,
nada que me ate.

Yo quiero seguir vivo, tan solo camino
pero no sé quién me lleva y desconfió
si soy yo o será otro el que camina.

Si las puntas frías del viento son dedos
juntando las cosas que son suyas
extraviadas por algún descuido.

Entre mariposas blancas y las hojas cafés,
por aquí cerca se escuchan rugir los pájaros
mientras me alejan más.

Hacia el sur de nada, calle abajo
ahí es donde cantan los fantasmas.

Sus palabras como rostros míos
que soñé a través de calles despiertas.

Me colocan en el centro de nada
cantándome  las vidas dichas por la historia.

Cesa el viento, ahora sé qué dirección tomar.

jueves, 22 de febrero de 2018

Atiende

¿Podrías hacerme un favor?
No te olvides de mí en las noches tibias,
tampoco en las frías,
presta atención a los suspiros del viento,
a las formas que se quedan
fluyendo en tu ventana
durante la llovizna,
escucha la vocalización de las aves,
que apenas comienzan a comunicarse
y date cuenta de la ligera calidez
sobre tu pecho,
todas estas son muestras de mi amor.