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jueves, 20 de junio de 2019

Soltar

La luz nace esta mañana
por fin terminó la fiebre,
canta la voz que no engaña.

Se ha derretido la nieve
y con ella se desgaja
esto que ya no me duele.

lunes, 25 de marzo de 2019

Cada primavera

Francamente no había notado el dolor en tu mirada,
cuando en las mañanas palpabas la frágil quietud de mis flores,
por favor no sufras más corazón mío, esta es mi promesa,
volverán mi cariño y mis flores para habitar tu jardín.

viernes, 22 de marzo de 2019

Visita inesperada

Recuerdo bien, llegó a mediados de marzo,
poco después de cuando nacen las flores,
se presentó tan inadvertido hallazgo
que gratuitamente me otorgó sus dones.

Primero baje y él abrió sus negros ojos,
me miró con su compasión formidable,
después sostuvo y curo mis versos rotos,
por primera vez no me sentí indeseable.

Nos quedamos por largo tiempo trinando,
bebiendo aromas y besando las sombras,
pero al escuchar que lo estaban llamando
nos despedimos con alegrías más ondas.

martes, 27 de noviembre de 2018

Armonía matutina

Amor, amor de mi vida,
hoy te canta la mañana
con la armonía de las aves,
por encima de las angustias
y los rumores de este mundo,
y ese trinar dulce lleva para ti
mis deseos más amorosos,
una mañana de paz y de bien.

viernes, 26 de octubre de 2018

Soñé que era un árbol

Vino a mí como una alondra triste a media mañana,
yo era un árbol silente de ojeras largas y ramas cansadas,
se posó y no me opuse,
pude haberla despedido:
¡Vete lejos! No añadas más peso a mi cuerpo,
yo ya entregue mis frutos y merezco descanso.
Pero no lo hice,
la deje estar,
me miró con unos ojos de quien no entiende el mundo,
ni el dolor, ni la muerte,
–Oh pequeña ave –pensé–.
¿Qué maldad habrán descargado sobre tu espíritu?
¿Con que afilado puñal han atravesado tu corazón?
–Oh Señor árbol –me dijo–.
No sé porque lo ha hecho,
un niño me ha lanzado una piedra,
estoy herida pero yo no hice nada,
no lo entiendo.
–Es el hombre
–conteste–. No tiene remedio,
aquel espectro de luz,
millones de años atrás,
no lo ha dejado germinar,
y si acaso esa luz llegara a brotar,
no creo que estemos aquí para verla.
Pero tú tienes un don,
eres libre y pequeña,
yo estoy aquí, inmóvil.
Este es mi cuerpo, esto el tuyo,
yo doy vida, tú la transformas,
a través de ti, el universo canta,
no te desveles como yo
en cambiar el ritmo de las cosas,
de todo cuanto hay, llegará la hora,
somos la musa, la herida, el olvido.
–Lo entiendo –me dijo–.
–Duerme ya –le ordene–.
Desperté.

jueves, 30 de noviembre de 2017

Para esperar y desaparecer

Esta es la bruma matinal
con su monstruoso amanecer,
más allá del bosque y de la luz
hay una canción que entonan los cisnes,
no arrebates la frágil quietud,
en un instante se pueden contemplar
las flores que nadan en la laguna,
cuando vuelva el viento nos reunirá
entre las piedras o en el aire,
quédate en mí, hasta desaparecer.