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sábado, 16 de abril de 2022

Temporal

El suspiro propio es una espada
alojada en el pecho,
que no alcanza el corazón,
pero lo tiene aprisionado. 
Como si al moverse un poco, 
un breve dolor metálico, 
que se sentía olvidado,
soplara de adentro hacia afuera.
Viento frío que no corta,
solo se escapa y te duerme.
El suspiro ajeno es un trueno, 
o como una llama suave
que de pronto se ensancha
y se vuelve pequeña otra vez.
Viento frío que no corta,
solo se anuncia y te despierta.
Creo que no sabría decir
cual me estremece más,
y la verdad, ninguno es igual.
Pero todo suspiro que escapa
parece que quiere
volverse un temporal.

viernes, 22 de febrero de 2019

Era febrero

La cama destendida y llena de almohadas
puerta y ventanas cerradas todos los días
tantas veces que serán la última
despidiéndose en silencio cálido
un lugar que no puede ser hogar
pero que si se comporta como tal
con sus arañas en las esquinas
un ojo siempre abierto de noche
el ronquido de muebles cansados
la visita esperada que apaga la luz
y se duerme contigo para que sientas
como todo ya va a estar bien mañana
esa luz de texto blanco y sonámbulo
que no se apaga ante la inspiración
hace llorar las horas y el cansancio
pero arrulla con dulzura al terminar
y se termina por última vez
un día tranquilo de febrero.


lunes, 4 de febrero de 2019

Espejismo

Mil agujas escurren por mi frente
estallando sobre su arena cruel,
la mujer de finas ropas verdosas,
ella salvaje y su implacable sed
seduciéndonos y defraudándonos,
conjurando un oasis plateado
en medio del olvido y el calor,
caminamos por la sal sin descanso,
el sol arañándome los antebrazos y la espalda,
los pies deformados, se arrastran sobre lijas,
las rodillas ceden al tiempo que suplican perdón
y los brazos se sumergen como peces
guiados por una corriente invisible
caen sin fuerzas a un abismo sin retorno
hasta que los ojos al fin se cierran
y con el despertar todas las fuerzas vuelven a mí,
ahora me inunda un sentir fresco y desconocido,
como una nostalgia inexistente,
una suerte de paraíso prometido.

domingo, 6 de enero de 2019

Epifanía

Era ya la víspera de la epifanía o bien día de reyes, es igual. Yo estaba cansado y orgulloso por el trabajo que había hecho, sentado en mi sillón favorito contemplando mi propia obra de arte, ningún niño despierto a causa de algún ruido extraño en la sala, las cajas colocadas junto a los zapatos con una simetría perfecta, me sentía como un director famoso que había preparado todo para la escena perfecta, ya solo quedaba esperar unas horas. Habrá sido por todo el trabajo de la semana pasada, conduciendo por todas partes, quizás fue que tomé ese vaso de leche caliente o simplemente que ya era tarde, como sea caí rendido en mi cómodo sillón y me dormí.
De pronto escuche como si una puerta se abriera pausadamente, todas las puertas en esta casa rechinan como cachorros escandalosos, esa era mi señal, pasos sigilosos recorriendo el pasillo mientras me escondía en la cocina y entonces…
Nada, nada ni nadie, ni un solo niño curioso entrando en la sala, deje mi escondite para ver que tramaban pero estaba solo, las galletas que no me comí sobre la mesita y la obra maestra intacta. Me sorprendí mucho pues nunca tardaban tanto en bajar, ya casi amanecía y entonces lo vi, un niño Dios en la mesita, me salió ayer en la rosca pero creí que lo había guardado en la cocina, al tomarlo me llene de nostalgia, escribir mi carta y esperar a mis reyes magos, esa tierna infancia que no deseo olvidar. Entonces pude ver una luz en el pasillo, ahora si eran ellos pensé, pero no me dieron tiempo de esconderme cuando una estela de luces coloridas entro a la sala, todo quedo iluminado de rojo, azul, de morado y de rosa, verde y naranja como una bandera que ondea por el viento pero sin viento, sin lógica posible, pude ver que marchaban como en un desfile montones de juguetes, guiados por la estela de luces entraron a la sala, primero un pingüino “no me caigo” luego miles de bloques para armar, muñecas de vestidos brillantes, patos bailarines y caballos que rebotan, un avión a control remoto que daba vueltas por la sala, súper héroes sonrientes y dinosaurios enormes rugiendo, bicicletas de colores, patinetas y patines con cascos, rodilleras y coderas, castillos de princesas y príncipes, peluches adorables y figurines coleccionables, balones y pelotas rebotando, trenes encarrilados y autos de carreras con pistas que se armaban solas para una carrera interminable, todo esto frente a mí, sin poder explicarlo yo quede maravillado, asustado, asombrado, no sabía qué hacer, ahora sí que los niños bajarían a ver todo este alboroto, robots haciendo ruido a la par de naves voladoras, guitarras y baterías tocando rock and roll, libros electrónicos para jugar, aprender y colorear, juguetes de todos tamaños, formas y colores, y al final de todo este espectáculo dos marcos pequeños entraron bailando, mi curiosidad me hizo levantarlos y al ver las fotos no pude contener el llanto, en una estaba yo, era una foto mía a los 7 años, una foto que creí había perdido y en la otra una foto donde estábamos todos, yo, mi hijo, mi hija y mi difunta esposa, una foto que había escondido hace tiempo. Había dejado que mi tristeza me quitara los bellos recuerdos de mi familia y de mi propia infancia, pero esa mañana estaba contento como nunca antes. Entonces alguien saltó sobre mí y desperté, era mi hijo.
-Papá ya llegaron los reyes, se comieron todo y dejaron todo muy acomodado-
Todo el espectáculo había desaparecido y solo quedaban mi obra de arte y dos marcos pequeños en la mesa.
-¿Eres tú papá? Cuando eras niño y también está mamá con nosotros-
-Que increíble, nunca habíamos visto esas fotos papá-
-¿Quién las dejo aquí papá?-
-Fueron los reyes magos mis niños.-
Aún en este tiempo hay lugar para creer.

domingo, 19 de agosto de 2018

Los primeros versos

Recuerdo alguna vez haber visto su rostro,
sentirme volar y marear de belleza,
haberme dejado llevar por la palabra,
lentamente sumergido en el sonido,
enfermando de un placer novedoso,
que sostenía mis sentidos con su significado,
antes de los músicos, los ideales egoístas y las heridas,
en el nadie de la luz versátil,
antes de los libros, los romances feroces y toda la locura,
hablando de lugares no vistos,
recuerdo haber tocado su rostro
y entregarme felizmente a su capricho,
recuerdo su presencia rozagante
y como todo aquello fue puro y verdadero.

jueves, 21 de diciembre de 2017

Preciosa

Preciosa de zarcillos celestes,
preciosa de cabellos rizados,
ten cuidado con el viento,
el viento agita rescoldos,
un recuerdo siempre vivo,
pasiones dolientes sobre rencores ceñidos,
promesas cumplidas de un romance sin perdón,
la brevedad y la distancia que espantan la risa,
tristezas que inquietan y abusan del corazón;
déjalos pasar por un lado preciosa,
no quieras guardarlos en tu bolsita,
¿Acaso no has visto tu sombra, preciosa?
Que de ausencia no duerme
y de pensar ya no canta,
deja a los rescoldos perderse,
pues el tiempo no espera
y la primavera se acaba,
ahora que eres joven preciosa,
haz tu camino y recorre fantasías,
que nadie te obligue preciosa
a buscar lo que tu corazón no ansía.

martes, 14 de noviembre de 2017

Una mirada perdida

Supe que serían solo mías,
esta sed y la distancia,
entiendo bien mujer,
no puedo tomar tus alas
y hacerte volver,
pero tampoco puedo dejar
de suplicarle a la noche
tu gracia y tu ternura,
tu nombre y tu calor
y no puedo dejar de anhelar
el roce de tus palabras,
el aroma de tu cuerpo
y el sonido de tu voz.

El peso de tus manos
sobre las mías,
persiste en mi alma
y no puedo olvidar,
la dulzura de tus ganas
de quererme besar.

Contemplo días inconsolables,
solo espero fiel en ti mi amor,
meditando estas palabras
busco calma, herido estoy.

Ya no llores más
si tu ángel partió,
pues a esta hora
ya habrá escuchado
tu oración.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Invierno

Soñé que estabas aquí,
soñé que te acostabas a mi lado haciendo juntos un nido
y nuestro descanso era como un río de inalterables aguas,
tan cristalinas como el bendito azul de tus ojos,
aquellos ojos en los que yo alguna vez me mire,
todo lo vivido por amado se sufre y si se sufre no se olvida.

Soñé que estabas aquí,
soñé que presionabas tus piernas contra las mías,
tu pecho contra el mío como diciendo aquí estoy,
soñé que con tus manos te aferrabas a mi espalda
y no me soltabas aun cuando la mañana nos inundaba con su luz
y la nieve se amontonaba fúlgida en las cornisas de la ventana.

Soñé que estabas aquí,
soñé que en las laderas abundaban tus flores,
que en esta tierra no había obstáculos para el amor,
que no cabía ni un solo reclamo en nuestro corazón,
que estábamos plenos amada mía, soñé que no te habías ido,
abrázame y no me dejes, que no puedo soportar el despertar.

lunes, 11 de septiembre de 2017

Diálogos

Habrás escuchado la risa contagiosa,
fruto de una alegría sincera
que transporta a la tierna infancia.
Habrás sentido aquel abrazo cálido,
nacido de una fiel amistad
que resistió las horas y sus traiciones.
También habrás apreciado alguna vez,
las esperanzas y sus desilusiones
haciendo eco en las cuevas
donde ya no queda nadie más.
Háblame de la soledad y sus formas,
háblame de la dicha y sus nombres.
¿Tenemos los mismos privilegios aquí?
Dime si has sentido su pesada mano,
si acaso escuchaste su amorosa voz
y ¿cuál es el orden natural de estas cosas?
Quedar sordo al estruendo del fracaso
y refugiarse en el silencio indiferente,
espejos plateados con rostros ajenos,
cuerpos inaccesibles meciéndose
y piernas sin ansiedad.
La inesperada mirada afectuosa
que penetra y dilata el corazón,
descansar en sábanas limpias,
componer cantos en su nombre
y vivir dulcemente convencido.
Enamorar y enamorarse para crecer,
entregarse hasta perder la razón
y vivir sediento de su manantial.
Contemplar la esperanza y la vida
con unos ojos que no son tuyos.
Flotar y desaparecer en la nostalgia
esperando los últimos epigramas
aquellos versos antiguos y ocultos,
versos de ira, desdén y pasión,
olores, sabores, imágenes y virtudes
que satisfacen cualquier placer.
Inútilmente repetir labores
hasta comprender y cambiar,
de los sepulcros regresar
con o sin un consuelo
y dar lugar a los recuerdos,
sentirse seguro y comprendido
dejando lágrimas sobre su piel.
Pretender que se puede
contener la ira del mar
con todas sus glorias
y sus dolores por vivir.
Entonces dime, sombra de mí
si esto es razonable…
Si el corazón merece sufrir.

domingo, 3 de septiembre de 2017

Flores de jazmín

Ayer dormitaba sobre el camastro de tela,
contemplando las flores de nuestro jardín,
una leve brisa desfilaba dejando su estela,
toda perfumada por tus flores de jazmín.

Observe a las aves que anidan en el ciprés,
aquellos jilgueros que anunciaron su invernada
y me alegré al escucharlos cantar otra vez,
igual que antes, hicieron de nosotros su morada.

Miraba con amor todas estas cosas, pensando en ti,
perdido, rozando los bordes de tu imagen preciosa,
dormitaba seguro sobre tu pecho, hasta que volví
y más allá, a la distancia, me di cuenta de mi espera.

Ya no están las aves que trinaron tus melodías
y ya no es igual, el perfume de tus flores de jazmín
y más allá, solo conservo en la piel tus alegrías,
oh amor de mi vida, te ruego vuelvas pronto a mí.

Flores de jazmín
Artista: Karla Maike Robles Cano