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martes, 12 de diciembre de 2017

La musa que se describe

Esta soy, la quintaesencia,
no puedo contener la sensualidad
que se desborda de mi piel y de mi alma,
que brota con las palabras y con los actos,
cada uno de sus sentidos se arrebata y se envenena,
triunfante agonía de tenerme, como un capricho,
así voy nutriendo sus ideales y placeres,
yo inspiro el método, la forma y el ritmo,
desaparezco y vuelvo, cuando yo quiero.

lunes, 6 de noviembre de 2017

Ofelia

Una voz para consentir,
caricias para consolar,
-Vente mi niño, dame esos chinitos,
yo quisiera unos chinitos así - me decías,
yo no podría olvidarme,
déjame ver cómo atiendes a las aves y a las plantas,
llévame a misa y escúchame cantar los salmos,
escúchame rezar y decirle nuestros nombres a Dios;
luego vamos a sentarnos en las bancas un rato,
a ver que amistad nos encontramos,
pero no hay que volver tarde a la casa,                                                       
vamos a merendar pan con chocolate
y cuando todos se vayan de la cocina,
pídeme que me quede a platicar,
cuéntame de los concursos de baile,
cuéntame cómo era la casa hace 30 años,
cuéntame de las escapadas,
de los viajes y las comidas,
y enséñame las fotos de mis tíos y mi mamá;
solo una pregunta me pone nervioso:
-¿Bailamos joven? -
Y hoy me gusta bailar aunque no sepa,
me gusta el mambo y las canciones lentas,
solo por ti.
Ay la nata con azúcar,
el pan con mantequilla,
las gorditas, el caldo de verduras
y el atole para pegar las estampas,
dormirme en tu cama
frente a los elefantes de porcelana.
Yo no me podría olvidar de ti,
me entregaste la paciencia de tus ojos
y la dulzura de tus labios,
un abrazo y una bendición,
son los recuerdos de un amor perfumado,
gardenias y reinas por una noche,
son los momentos de una infancia,
una vejez, una vida con ritmo en el corazón.

martes, 13 de septiembre de 2016

Navío de alturas

Las señales de este orbe invocan
al ritmo de lo primitivo y agradable,
pero para ti carecen de cadencia,
aquellos sus halagos no te roban
la calma, te confieso casi impecable,
no sé porque, anda la ausencia
antes y después de los lamentos
temblaron juntos los momentos.
No, tú todavía no puedes mirarme a los ojos,
ya los hombres y sus mares son muy pocos,
el sol te irá nombrando toda la belleza que omití,
en procura hacia un navío de alturas, solo para ti.

martes, 5 de julio de 2016

Las hojas caen al amanecer

Hipnotizados por un río que transporta, el deseo
te mueve así con tanta intensidad,
reposamos bajo un árbol que
con su llanto nos hace una plegaria.

Esa voz que canta, en la oscuridad
y tu corazón sangrando, bajo el agua,
tú me llamas, pues mi manantial calmara tu sed,
buscando, a gatas, la seguridad de tus brazos.

Si, este fruto embruja, los sentidos,
pero la canción que cantas, mata mi cansancio,
me sumerge en tu paraíso eterno,
cuando alimentas mis horas con tus ojos
ya no sé si es de día,
ya no sé si hay pasado.

Me desviste el alma esa mirada,
cuando la luna se filtra por tus labios,
hace su camino en este lugar,
recorre tu cuerpo de seda,
despacio, te hace musitar maravillas
que jamás había escuchado.

Me hechiza el perfume en tu cabello,
mientras te mueves al ritmo de nuestro silencio
como si esta fuera la última hora,
cuántas veces soñaste, este momento, ni tú lo sabes nena.

Mujer, yo te amo con las manos
y te bendigo con la palabra,
mujer, esta noche te cobijo con el alma
y te entrego cada instante.

Ardemos, en preciosa calma,
desaparecemos, en secreto,
mientras las luces de ámbar, flotan
y las hojas caen, al amanecer.

Abandonamos esta tierra
a través, de un ángulo eterno
y ya no sé volver,
ya no quiero, volver.